viernes, 24 de junio de 2016

TYPICAL SPANISH

Los movimientos pendulares que suelen darse en nuestras filias, fobias y comportamientos son típicos del modo de ser español. Pasamos del bien al mal, de ser de derechas a ser de izquierdas y del pesimismo al optimismo con pasmosa facilidad. Yo creo que este modo de comportarse es propio de pueblos con principios poco arraigados probablemente porque no los analizamos e interiorizamos con racionalidad sino solamente los tenemos prendidos con alfileres en nuestras mentes. De ahí la facilidad para desprendernos de ellos.

Como confirmación de lo anterior hay un dicho en España que asegura que aquí “siempre andamos detrás de los curas: bien con el santo en andas y con un cirio en la mano o detrás de ellos a garrotazos con un palo”.

Pues esta falta de equilibrio y equidad en el juicio alcanza su máximo esplendor cuando se trata de la selección española de fútbol. Pasamos del optimismo más desaforado a la depresión más profunda nada más producirse un resultado desfavorable a nuestros colores.

En lo que llevamos de Eurocopa cualquier español sensato hubiera analizado los resultados y nuestro juego en los dos primeros partidos en los que venció España, con algo menos de “forofismo” con el que lo han hecho muchos aficionados y la mayor parte de los medios de comunicación. Poco menos que volvíamos a ser otra vez el pasmo del mundo y campeones de Europa sin bajarnos del autobús.

Pocos aficionados repararon en que el partido ante la República Checa se resolvió casi al final, faltando menos de diez minutos y que nos costó Dios y ayuda romper la defensa checa.

El choque con Turquía se finiquitó con más facilidad de la prevista, pero pocos ponderaron que fue debido a que el tercer gol de España era un flagrante fuera de juego no apreciado por el árbitro ni por el juez de línea.

En todo caso el juego desplegado hasta entonces podría calificarse como aceptable pero no como algo extraordinario. Salvo Iniesta que jugó de forma excelente.

A todo esto nadie se acordaba del asunto De Gea, aparcado con buen sentido en el seno de la selección, ni de su entrenador que con acierto mantuvo al guardameta titular en su sitio, ya que no había pruebas concluyentes en el posible escándalo. Como ya se sabe que en asuntos sexuales somos muy mirados, hasta algunos políticos manifestaron estar incómodos con el hecho de que jugara De Gea, pero no tanto con los millones de refugiados que pululan por Grecia, Turquía, Libia o navegan a la deriva por el Mediterráneo sin nadie que les eche una mano. Eso se llama hipocresía o cinismo, como gusten.

Y llegó el partido contra Croacia. Desde el principio se adivinaba que los croatas eran un equipo mucho mejor armado que los dos anteriores a los que nos habíamos enfrentado y que con su presión nos iban a dar la lata. Como así ocurrió. Nuestros jugadores con muchos partidos en sus piernas esta temporada porque militan en equipos grandes, no eran capaces de vencer la presión croata cuyos futbolistas están bastante más frescos.

Tuvimos el acierto de nuestro gol tempranero, pero continuaron los nervios y desaciertos en el equipo hispano, un coladero en defensa, de modo que un minuto antes del descanso los croatas empataron. Aunque con este resultado éramos todavía los primeros del grupo y evitábamos a las selecciones más potentes prácticamente hasta la final.

En el segundo tiempo continuaron los errores que culminaron en dejarse marcar el segundo gol a tres minutos del final cuando no había tiempo material para rectificar. De Gea podía haber hecho algo más para evitar este gol, pero estos son lances del juego. Entre ambas situaciones Ramos en un arranque de racismo hispano, pues él no debía haber tirado ese penalti, erró una ocasión que hubiera supuesto la casi segura victoria de España.

Y a partir de la derrota comenzó el rasgamiento de vestiduras y los juicios a toro pasado. Se pontifica que De Gea que estuvo fallón no debería haber jugado. Se acusa de “viejismo” a Del Bosque que ha conseguido para la selección los mejores momentos de su historia con la conquista de un Mundial y una Eurocopa que ni los más viejos de los españoles soñábamos con ellos. Ramos es un “membrillo” que no sabe tirar penas máximas.

En fin lo de siempre. Sin darse cuenta que todavía tenemos un buen equipo, que pueden darse tardes malas y perder, que no siempre vamos a ser campeones de todo y que en el fútbol también juega la suerte. Y de que no estamos eliminados sino clasificados para octavos. Si llega a entrar el penalti de Ramos: De Gea sería un fuera de serie, Del Bosque el mejor técnico del mundo y Ramos un héroe: hoy es un villano.

Pero es que “España y yo somos así señora”. Que escribiera Don Eduardo Marquina.



viernes, 17 de junio de 2016

DEBATE FRUSTRADO

Con el tipo de formato que se pactó, en el que se adivinaba la larga mano de Moragas el jefe de campaña de Rajoy que lo transformó en algo parecido a una sesión de control del Congreso, el debate electoral devino en un fiasco notable. Si debatir consiste en eso que presenciamos por la televisión, sobran todos los debates posteriores a éste, participen cuatro, tres o dos líderes porque no lo soportarán más que los “hooligans” de los diferentes partidos.

El esperado enfrentamiento resultó ser un muermo que me temo debió enviar a la cama antes de tiempo a la mayor parte del personal. Y es que la discusión brilló por su ausencia y lo que tuvo lugar fueron una serie de monólogos, en los que cada uno vendió su burra y prometió el oro y el moro, sin decir de dónde y cómo iba a sacar los fondos necesarios para sufragarlo. Aunque nos tememos que será de los estrujados bolsillos de los espectadores.

Después de lo visto, lo preocupante es que aún existe la posibilidad de vernos abocados a unos terceros comicios. Si Sánchez no apoya a Rajoy, Rivera no apoya a Iglesias ni tampoco a Rajoy si éste no hace mutis por el foro, Sánchez se suicida si pacta con Podemos y si los resultados en las urnas, siempre según las encuestas, van a ser bastante parecidos a los del 20 D, me temo que o aquí hay un notable cambio de posturas o vamos a por la tercera entrega. Aunque si se diera esta circunstancia entraríamos de lleno en lo que los clásicos denominan el “acabose”.

A mí personalmente no me gustó ninguno de los cuatro participantes. Destacó algo Rivera, que tiene sus ideas claras, otra cuestión es que sean acertadas, se mostró más entusiasta e intentó repartir leña a diestra y siniestra. Pero fue un “allegro ma non troppo”.

Sánchez explicó bastante bien su programa, pero está obsesionado con la pinza que le hicieron PP y Podemos en las negociaciones posteriores al 20 D que le impidieron acceder a la presidencia del gobierno. Lo repitió siete u ocho veces, cuando con un par de ellas le hubiese bastado. Los electores saben perfectamente lo que pasó. Y lo aficionados que son a las pinzas Rajoy e Iglesias.

Estos dos últimos salieron a verlas venir, sin arriesgar lo más mínimo pues están convencidos de que serán los triunfadores de los comicios. Pero deben de tener cuidado porque muchas veces las encuestas las carga el diablo. Y al menos en la última del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) hay una serie de incongruencias que revelan que ha habido mucha cocina en favor de la polarización entre PP y Unidos Podemos, los cuales salen claramente beneficiados.

Don Mariano aburre a las ovejas. Repite una y otra vez su mantra de que vamos mejorando, de que creamos empleo, de que vamos a generar otros dos millones de puestos de trabajo en la nueva legislatura y de que no hemos sido rescatados. Deja de lado los problemas reales de las familias a las que no llegan los efectos de ese pretendido crecimiento, la desigualdad galopante que se pasea por España y el tipo de empleo precario que se está generando. Y si no hemos sido rescatados, qué pinta la “troika” vigilando nuestro devenir económico. O es que lo de los bancos y cajas no fue un rescate que nos va a costar 40.000 Millones de Euros. También se dejó en el tintero la situación del crecimiento incesante de la deuda pública y del déficit incontrolado. Ni pío.

Reconozco que Pablo Iglesias no es santo de mi devoción. A un debate tiene que ir uno presentable, porque se va a dirigir al pueblo español y eso merece un respeto. Pero como es nada más que un aspecto estético de la cuestión no me preocupa en exceso.

Lo que sí me intranquiliza de este líder es su capacidad de adaptación ideológica. Puede ser, según interese en cada momento: profesor de universidad en libertad de cátedra, populista, comunista o socialdemócrata. De centro se hará si lo exige el guión. Lo que haga falta. Y así no hay debate que valga. No sabes que registro tocará. Aplica los principios de Groucho Marx y también se sabe lo de los dos (él dijo tres) huevos duros.

Se pasó el tiempo diciéndole a Sánchez que él no es su enemigo, que le tiende la mano, será para ahogarlo porque su pretensión es destruir al PSOE y ocupar su sitio, como ya ha hecho con IU a la que se ha llevado al huerto con la bendición de Anguita. Como los socialistas de aquí a final de campaña no se unan y saquen a relucir sus 137 años de historia, su arraigo social, su experiencia y pongan a Alfonso Guerra en acción pueden terminar mal. Pedro Sánchez, no debiera dejarse engañar por los cantos de sirena de este caudillo en ciernes que ahora está verde pero que puede “madurar”.

En fin que por una u otras causas, el debate fue un bodrio insoportable. Creo que los españoles no nos merecemos esto. Van a terminar alejándonos de la política. El CIS ya lo detecta en sus encuestas.


viernes, 10 de junio de 2016

INCONGRUENCIAS EN LAS ENCUESTAS

Ya se ha armado el revuelo con la última encuesta del CIS. Según sus resultados parece que se produce el “sorpasso” y el PSOE queda como tercera fuerza nacional.

Maticemos: Unidos Podemos no “sorpassa” al PSOE ya que obtiene 16,4 % de los votos y 58 – 60 escaños. Los socialistas llegan al 21,2 % de votos y una horquilla de 78 – 80 escaños.

Para que se produzca el, por algunos anhelado, “sobrepasamiento” a los votos de Unidos Podemos hay que sumarles los de En Comú Podem, los de Compromis y los de En Marea. Entonces sí que hay “sorpasso”. Su suma llegaría al 25,6 % y una horquilla entre 88 y 92 escaños. Estos tres últimos partidos aportan al conglomerado entre 30 y 32 escaños. Más de la mitad de los que obtiene Unidos Podemos.

Por tanto pese a que el PSOE sigue perdiendo votos y escaños, cuestión que sus dirigentes deberían analizar, pues indiscutiblemente algo están haciendo mal o tal vez peor que mal, Unidos Podemos no supera al PSOE. Para conseguirlo tiene que sumar más de la mitad de los escaños que tiene con otras formaciones distintas de Unidos Podemos.

Esta es una primera conclusión que debería hacer rectificar al PSOE la deriva de su campaña electoral para centrarse en vender su producto, que ha demostrado ser bueno durante muchos años, para olvidarse de calificar productos ajenos. Si no lo va  tener crudo. Aunque todavía quede mucho partido.

Si se entra en las tripas de la encuesta del CIS uno se queda bastante perplejo con ciertos contenidos de la misma.

Así a la pregunta sobre qué partido despierta más simpatías, gana el PSOE con el 18 % seguido de Unidos Podemos y la suma de sus aliados con el 17,8 % y el PP con el 17 %. ¿Alguien puede entender que siendo el partido que más simpatías despierta luego en la intención de voto ocupe el tercer puesto a 8 puntos del PP y 4,4 puntos de Unidos Podemos y sus coaliciones?

O alguien explica esto muy bien explicado o en la cocina final a los del CIS se les ha ido la mano con el guiso. Y eso no está nada bien en un órgano al que debiera acompañar en sus pronósticos la imparcialidad más exquisita. Porque entre otras cosas sus previsiones pueden condicionar en parte la postura de los electores.

En el mismo sentido el resultado de la pregunta de la encuesta del CIS ¿quién le gustaría que tuviera más votos? Triunfa el PSOE con el 19,8 % seguido por el PP con el 19,6 % y de la suma de Unidos Podemos y sus coaliciones con el 19,4 %. Como puede deducirse vuelve a ganar el PSOE aunque sea por estrecho margen. Pues bien la cocina vuelve a enmascarar estos resultados poniendo en la intención de voto al PP y a la suma de Unidos Podemos y sus coaliciones muy por delante del PSOE que queda relegado a una tercera posición.

Por estas razones de falta de imparcialidad hay que poner estas encuestas en entredicho. Lo cual no quiere decir que un partido como el PSOE en continua pérdida de votos no deba hacer un rápido examen de conciencia para ver qué está haciendo mal. Porque en algo se está errando.

Puede ser que en el enfrentamiento absurdo entre Pedro Sánchez y Susana Díaz del que pueden salir los dos perjudicados. O en la incoherencia de algunos partidos regionales como el PSC entrando en el ayuntamiento de Barcelona para apoyar a Ada Colau. O tal vez en la ambigüedad de posicionamiento en cuanto al referéndum en Cataluña. O en las discrepancias públicas entre algunos barones y el secretario general. O quizá en la insistencia de Pedro Sánchez por querer ser presidente.

Queda toda una campaña electoral para rectificar. Los 137 años de historia del partido y sus aportaciones a nuestra joven democracia no debieran caer en saco roto. Pero lo primero que hay que hacer es, ser coherente con el ideario socialdemócrata, creer en las propias propuestas, explicarlas con pelos y señales a los ciudadanos y asegurar a los electores los medios que se pondrán en marcha para cumplirlas.

Las urnas del 26 J serán la encuesta definitiva.


viernes, 3 de junio de 2016

SABER GANAR Y SABER PERDER

Para que desde el principio quede meridianamente claro, manifiesto que soy madridista desde mi más tierna infancia. Sobre todo desde que mi padre, cuando yo tenía 11 años, me llevó al Santiago Bernabéu a presenciar una Copa Latina en la que participaron: Benfica, Milán, Saint Etienne y Real Madrid. Jugaron aquel trofeo, Di Stéfano, Kopa, Gento, Coluna, Aguas,  Schiaffino y  Maldini  entre otros grandes jugadores. Casi nada.

Soy seguidor madridista, pero no forofo ni hooligan, por lo que intento analizar los partidos o circunstancias que se producen en el club blanco de la manera más ecuánime posible, siempre desde mi militancia merengue.

También he de decir que como me gusta el fútbol, durante los años de mis estudios en Madrid alternaba mi asistencia a los partidos del Bernabéu con los que se jugaban primero en el Metropolitano y posteriormente en el Vicente Calderón. Allí tuve ocasión de ver jugar en el Atleti a figuras de la talla de: Mendoza, Ufarte, Collar, Gárate, Luis o Adelardo. El Atlético de Madrid ha sido y es un equipo grande que siempre me ha caído bien. Sobre todo por su filosofía de esfuerzo y lucha en la competición junto a una gran capacidad de encaje cuando las cosas vienen mal dadas.

Disputada la final de la Champions League contra los colchoneros, la Undécima ya está en nuestras repletas vitrinas, pero ha sido conseguida ante un conjunto de gran talla futbolística que ha dado todo para impedirlo. El partido tal vez no haya sido muy vistoso pero sí muy competido y emocionante.

En la final creo que los dos clubes han dado muestras de una gran categoría como entidad. El vencedor ha sabido ganar; el derrotado ha sabido perder. Y esto es lo mejor que en mi opinión ha sucedido en la final de la Champions League. La han disputado dos equipos con señorío.

Saber ganar suele ser más fácil que saber perder. Pero se puede celebrar la victoria de muchas maneras que van desde la prepotencia a la elegancia. Y al terminar la final para satisfacción de la mayoría de seguidores madridistas el Real Madrid estuvo en su sitio, haciendo pasillo y consolando al equipo derrotado que había puesto todas sus ilusiones en conquistar su primer trofeo de Champions League aunque no lo consiguiera.

El Atlético de Madrid supo perder. Con dignidad y señorío, dando todo lo que tenía e intentándolo hasta el último minuto de la prórroga y hasta el último penalti de la tanda de cinco que se tiraron. Supo irse del campo con gallardía, sin protestar, reconociendo la superioridad del rival que en este caso fue muy exigua. Lo que va de acertar o fallar  una pena máxima. Y en eso interviene mucho la suerte. La que seguramente le faltó al equipo colchonero. Pero ya la tendrá. Hoy día es uno de los mejores equipos de Europa.

Lo que más admiro de estos dos clubes, es que se limitan a ser eso: clubes deportivos. Y tratan de obtener los mejores resultados para sus equipos en el ámbito estrictamente competitivo, dejando a un lado reivindicaciones políticas que son impropias de un club de deportistas y que tienen otros ámbitos en donde han de ser planteadas. Cuando proceda.

En la final de la Champions League asistimos a un evento deportivo en el que no se mezclaron el culo con las témporas y las aficiones se dedicaron en cuerpo y alma a animar a sus equipos para que trataran de obtener el triunfo. Así que lo único que se vieron fueron banderas y camisetas de los equipos que jugaban. Y se dejaron en un cajón las “esteladas” y otro tipo de enseñas no deportivas que no pintan nada en un estadio de fútbol. Por eso las prohíbe la UEFA. Con toda la razón del mundo. Aquí en España para no enfadar a unos cuantos fanáticos antiespañoles las permitimos. Así nos luce el pelo.

Creo sinceramente que en la final se enfrentaron los dos mejores equipos de Europa, que en la Liga española además han de soportar el politiqueo y el victimismo de otro equipo, de cuyo nombre no quiero acordarme, que tiene derecho de pernada para ganar siempre – para cuyo fin utiliza profusamente la colaboración del estamento arbitral y federativo - con el objetivo de contentar a unos cuantos impresentables que mezclan política y deporte y que además quieren irse de España. Pero esto en Europa no les vale porque allí los árbitros y la UEFA se mueven por otros derroteros. Gracias a Dios.

De modo que después de lo visto he de concluir que la final la disputaron los dos mejores equipos de Europa, los dos españoles, de Madrid, que dieron una lección de lo que es un evento deportivo y que supieron ganar y perder. Por eso las felicitaciones de todos los aficionados han de ser para los dos equipos. Se lo merecieron ambos.


jueves, 26 de mayo de 2016

FISURAS DE LA DEMOCRACIA

La democracia a la que sir Winston Churchill calificó como “el peor de los sistemas políticos si se exceptúan todos los demás” dentro de sus bondades, de las que la más importante es “un hombre (o mujer), un voto” presenta algunas fisuras que son aprovechadas por algunos para tratar de imponer sus ideas, llevar el agua a su molino o justificar algunos comportamientos.

Como es sabido se ha desatado en España un movimiento anti taurino que, alegando el sufrimiento que se puede infligir a los animales en determinados espectáculos, tratan por todos los medios de eliminar festejos tradicionales que llevan celebrándose muchos años en nuestro país.

Por descontado que su postura es respetable. Pero también es igualmente digna de respeto la contraria que pretende mantener unas tradiciones ancestrales. Aunque en ellas pueda subyacer cierta crueldad, que debería ser atenuada en lo posible para evitar al máximo el sufrimiento de los animales.

Como la mayoría de los políticos que nos gobiernan son bastante ineptos y de visión cortoplacista, además de proclives a inclinarse por lo que ellos consideran lo políticamente correcto aunque se trate de auténticos despropósitos, entran en el juego y están llevando a cabo de forma compulsiva una serie de consultas a la población, las cuales al carecer de regulación legal, lo único que pueden conducir es a enfrentamientos entre los propios vecinos o entre parte de estos y las asociaciones defensoras de los animales.

El alcalde de Canals en Valencia, del partido Compromís, ha consultado a su pueblo sobre la continuidad en la celebración de las fiestas tradicionales de toros “bous al carrer” que tienen lugar en la localidad desde hace varios siglos. Canals tiene una población de 10.000 habitantes aproximadamente. Pues bien han votado en la consulta 1.155 habitantes. Los votos se ha repartido del siguiente modo: 473 a favor de que se mantenga la fiesta,  680 partidarios de la supresión, un voto en blanco y otro nulo. El corolario de la consulta ha sido “que se suprima la fiesta” ya que ha vencido el no.

Examinemos los hechos. Ha votado menos del 12 % de los habitantes. De los votos emitidos el 40,95 % están a favor de la fiesta y el resto 58,73 % en contra. Es decir pretenden cargarse los “bous al carrer” con el voto afirmativo del 6,78 % de la población. El resto o sea el 93,22 % o no se ha pronunciado o lo ha hecho negativamente. Pero aunque el resultado de la consulta no es vinculante parece que no habrá “bous” en Canals este año.

Y yo me pregunto. ¿Dónde está regulado el porcentaje de participación mínimo necesario para que una votación pueda considerarse representativa de la voluntad de un pueblo? ¿Puede darse como aceptable y causante de efectos el resultado de una votación en la que participa menos del 12 % del censo?

Muchos de los habitantes de Canals no han emitido su voto por considerar que esta pantomima de referéndum no tiene bases legales para llevarse a efecto y por eso no han participado en ella. La abstención ha subido hasta el 88,45 % lo que confirma la tesis de que el pueblo ha dado la espalda a la consulta.

Parecería sensato establecer un principio democrático inapelable: si la abstención supera a la participación la consulta no debería surtir efectos y considerarse como nula. Si más del 50 % del censo electoral no acude a votar es que algo no está claro en la consulta y alguien quiere manipular la voluntad de los electores.

Por eso lo acontecido en Canals podría ser un punto de partida para reflexionar sobre las condiciones que un proceso electoral o un referéndum han de cumplir para que puedan considerarse válidos. Y después establecer un “quórum” de participación e incluirlo en la normativa legal reguladora de los procesos electorales.

El alcalde de Canals, si tuviera un ápice de decencia política anularía de inmediato esta consulta. Pero me temo que no va a hacerlo, pues aprovechará para dar rienda suelta  a su capricho de cargarse los toros en Canals.

Pero es posible que esta chapuza electoral lo que dé lugar sea a enfrentamientos no deseados en el seno de la población, cuestión que es de tanta gravedad que el edil principal debería pensárselo dos veces antes de continuar con el esperpento.

También Churchill sentenció en su día que: “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”. 

viernes, 20 de mayo de 2016

EL “BREXIT” UN RIESGO PARA EUROPA Y PARA ESPAÑA

El Reino Unido de la Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia y Gales) e Irlanda del Norte, aislado en el Atlántico aunque muy cercano a Europa, ha llegado a ser un imperio a pesar de la reducida extensión de su territorio y de sus recursos naturales limitados. Y  sus conquistas y dominaciones a lo largo y ancho del mundo, así como su tradicional alianza con los americanos lo han convertido en una potencia a nivel mundial.

Hoy día es la quinta economía del planeta y la segunda de Europa. No formó parte del núcleo fundacional de la Comunidad Económica Europea creada en el Tratado de Roma de 1957, incorporándose a ella en 1973. En 1992 suscribió el tratado de Maastrich por el que se constituyó la Unión Europea y en la actualidad forma parte de la UE – 28.

Actualmente Londres, su capital, es uno de los centros más importantes de finanzas a nivel mundial y el Reino Unido forma parte de los principales grupos que gobiernan la economía de nuestro planeta (G 8; G 20…etc.) Fue una de las sedes de la revolución industrial para luego ir transformando paulatinamente su economía dirigiéndola a las finanzas, los servicios y el comercio.

En el seno de la UE el Reino Unido siempre ha ido a su aire. No se integró en la eurozona pues necesitaba las manos libres para poder diseñar su propia política monetaria, lo que le permite adaptarse con mucha más facilidad a las condiciones del mercado global, buscando favorecer con prioridad sus propios intereses por delante de los del resto de países de la UE, que es lo que supondría su plena integración en Europa.

Cuando la crisis agrede sin piedad a Europa, diversos estamentos británicos plantean que el Reino Unido abandone la Unión Europea, lo que se conoce como “Brexit”, y para decidir la postura a adoptar se celebrará un referéndum el próximo 23 de junio.

Evaluar con precisión las consecuencias del posible abandono del Reino Unido es tarea harto difícil. Al parecer ocurrirá, si se confirma el voto afirmativo que propiciaría su exclusión, tal y como muchos expertos profetizan, un cataclismo que afectaría no sólo al conjunto de la UE, al desgajarse de ella la segunda economía en importancia, sino también y con mayor virulencia, a determinados países en particular. Entre ellos está el nuestro pues sólo en banca, presenta un riesgo que se evalúa en 478.000 millones de euros, casi la mitad del PIB anual de España. Nada más que los bancos americanos y alemanes nos superan en nivel de riesgo financiero.

Luego está por ver en qué condiciones quedarán los intercambios económicos entre el Reino Unido y la UE, pues entiendo que los británicos, si al fin se van del club, habrán de arrostrar las consecuencias correspondientes. Especialmente tendrán que quedar gravadas con aranceles sus exportaciones y también todas las relaciones bancarias y financieras, así como el mercado de capitales. Hacer lo contrario significaría que el resto de la UE asume la totalidad de los inconvenientes sin ventaja alguna.  

Cuando se toma una decisión tan trascendental como la que tienen que adoptar los británicos, previamente los votantes deberían estar perfectamente informados sobre lo que van a decidir. Para poder ser conscientes de las consecuencias de su voto. Si es que tienen capacidad de discernimiento entre el bien y el mal en esta materia altamente compleja. Tomar decisiones de este calibre es difícil para el común de la población y ni siquiera creo que esté al alcance de muchos expertos dada la diversidad de opiniones que se manejan.

Lo de andar jugando con fuego con las consultas a los ciudadanos tiene sus riesgos. A David Cameron le salió bien lo de Escocia, aunque los nacionalistas pronto volverán a solicitar otro referéndum, pero puede que se pille los dedos en el caso del “Brexit”.

Las consultas son muy saludables en democracia, pero las de este tipo que encierran unos problemas tan complejos para poder ser comprendidos por la población, de modo que se emita un voto con conocimiento de causa, son de más difícil puesta en marcha.

Además existen segundas derivadas de esta salida, principalmente en el sentido de cómo quedaría la posición británica en el futuro TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership = Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión), pendiente de firma entre la UE y los Estados Unidos. Obama ya ha advertido a los ingleses sobre las posibles consecuencias en la economía y en el comercio entre los dos países.

El Reino Unido siempre ha tratado de aprovechar las ventajas de su integración en la UE y aunque contribuyente neto, pero no en la medida que le tocaba, siempre ha sacado réditos comerciales y financieros a su inversión en el club europeo.

Probablemente el sentido común lleve a sus ciudadanos a votar la continuidad, pero…



viernes, 13 de mayo de 2016

LA COLONIZACIÓN EN EXTREMADURA (1952 – 1975)

En el trascurso de una jornada conmemorativa del día de San Isidro patrono de la Escuela de Ingenieras Agrarias de la Universidad de Extremadura, fui invitado junto a otros ponentes, a pronunciar una conferencia sobre la colonización que tuvo lugar en Extremadura entre los años 1952 y 1975, durante el mandato franquista. Me correspondió desarrollar el tema: Infraestructuras Hidráulicas y Agrarias en el proceso de colonización de Extremadura (1952 – 1975).

He aquí una síntesis de mi intervención.

La primera consideración a tener en cuenta es que la práctica totalidad de las obras hidráulicas y zonas regables que llevó a cabo el régimen de Franco en los planes colonizadores extremeños ya estaba diseñada en el Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1902, conocido como Plan Gasset. En este documento se recogía la realización de un total de 205 obras, 22 de las cuales estaban ubicadas en Extremadura en las cuencas del Tajo y del Guadiana.

Tras sucesivas revisiones del Plan Gasset, ya en plena II República, Manuel Lorenzo Pardo con el apoyo de Indalecio Prieto redacta el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933, que tras el doloroso paréntesis de la guerra civil sería la base del proceso de colonización de la región extremeña.

Aunque ya se encontraba en construcción desde 1932 la presa de Cijara, las actuaciones comienzan con la promulgación de la Ley de Colonización, Industrialización y Electrificación de la provincia de Badajoz, el 7 de abril de 1952, conocida como Plan Badajoz y se continúa con las declaraciones de interés nacional a partir de 1955 de diversas zonas regables en el Norte de Cáceres.

A partir de ahí bajo la dirección de las Confederaciones Hidrográficas del Guadiana y del Tajo organismos del Ministerio de Obras Públicas y del Instituto Nacional de Colonización (INC) y posteriormente del IRYDA (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario) desde el Ministerio de Agricultura, se inicia un proceso muy importante de actuaciones que cambiaría la faz de buena parte del campo extremeño y sería la base del desarrollo moderno de la región.

Se lleva a cabo una ingente labor de construcción de embalses de regulación para disponer de los recursos hídricos necesarios para el riego. Los principales embalses construidos fueron: Cijara, García de Sola, Orellana y Zújar en la cuenca del Guadiana y Rosarito, Gabriel y Galán y Borbollón en la del Tajo. La capacidad de embalse conseguida fue de 3.724 Hm3 en la cuenca del Guadiana y 1.148 Hm3 en la del Tajo.

Se transformaron en riego entre 1952 y 1975 más de 174.000 ha lo que supuso una media de 7.500 ha/año que da idea de la significativa labor llevada a cabo por los organismos colonizadores.

Esto supuso la construcción de una notable infraestructura de canales (668 km), acequias  y tuberías (5.750 km), desagües (3.978 km) y caminos rurales (4.892 km)

Paralelamente se construyeron 60 poblados para residencia de los colonos de los que se instalaron 10.000, junto con 2.000 obreros agrícolas.

También se repoblaron forestalmente más de 3.700 ha.

Para conseguir todo esto hubo que expropiar a los terratenientes, por el precio de las tierras en secano, una superficie de 60.000 ha, aproximadamente la tercera parte de la superficie puesta en regadío.

Las nuevas explotaciones de riego supusieron un giro absoluto en los cultivos que hasta entonces se daban en las vegas extremeñas. Los cereales de invierno, la vid, el olivar y los pastos en secano, fueron sustituidos por nuevos cultivos: maíz, algodón, tabaco, hortícolas, alfalfa y praderas o frutales diversos, lo que supuso un cambio radical tanto en el paisaje como en la generación de riqueza y empleo.

Pero no todo fueron luces en los planes colonizadores. También hubo sombras, aparte de la orientación político – religiosa que afectaba entonces a toda la nación. La reducida dimensión de las explotaciones, que tenía su lógica en la ausencia de mecanización y en la necesidad de colocar el mayor número de colonos posibles en los regadíos; la inexistencia de un banco de tierras para intercambiar en él superficies y poder aumentar aquella dimensión; y también el bajo grado de industrialización de las producciones, la cual tuvo lugar mucho más tarde ya en épocas democráticas, serían las sombras más evidentes de la colonización.

Su virtud principal fue lograr la transformación en riego de más de 174.000 ha de tierras con la consiguiente generación de actividad económica y empleo tanto directo como indirecto evitando la emigración de miles de familias. El regadío sería la base del desarrollo moderno tanto de las vegas del Guadiana (Don Benito – Villanueva, Mérida, Montijo, Badajoz) como del Norte de Cáceres (Talayuela, Plasencia, Coria, Moraleja). Desde entonces estas áreas son las de mayor renta de la región y las que acogen más población.

En conclusión, y a mi entender, hubo más aciertos que errores y el proceso de colonización se convirtió en la base del desarrollo económico de una región hasta entonces empobrecida y abandonada del poder central, la cual había estado en manos de órdenes militares, clero, nobleza y terratenientes, sin posibilidad de acoger una burguesía que hubiera hecho posible la industrialización y el desarrollo de Extremadura tal y como ocurrió en otras regiones españolas.