viernes, 23 de febrero de 2024

 

¿ES NECESARIO UN TRASVASE TAJO – GUADIANA EN EXTREMADURA?

Adelanto que soy partidario de los trasvases de agua entre cuencas hidrográficas siempre que estos estén justificados, porque existan excedentes de recursos hídricos en la cuenca cedente y exista un déficit estructural de recursos de agua en la cuenca cesionaria. Con la condición de que los usos actuales y futuros de la cuenca cedente queden garantizados. Es decir, sólo pueden trasvasarse cantidades excedentarias de agua y no puede peligrar la garantía de los usos en la cuenca cedente.

En épocas de sequía como la que vivimos, suele recurrirse a la figura de los trasvases como si fueran el bálsamo de Fierabrás, para solucionar los problemas hídricos que causa la ausencia temporal de lluvias. Pero llevar a cabo un trasvase es una cuestión muy seria, que exige estudios concienzudos de la situación en las cuencas cedente y cesionaria en un largo período temporal de análisis. Aparte de que los trasvases suelen conllevar importantes inversiones de ejecución y elevados gastos de explotación (energía) y mantenimiento y ha de comprobarse su viabilidad técnica, económica y ambiental.

Como consecuencia de la situación actual de sequía en Extremadura, en donde los embalses de la cuenca del Tajo se encuentran en una situación bastante mejor que los de la cuenca del Guadiana, se levantan algunas voces pidiendo la ejecución de un trasvase de agua entre el Tajo (embalse de Valdecañas) y el Guadiana (embalse de Cijara).

La Junta de Extremadura en el año 2007, llevó a cabo un estudio para analizar un posible trasvase Valdecañas – Segura que se demandaba desde el Levante español y otro interno en Extremadura entre el Tajo y el Guadiana. El estudio concluye que no es aconsejable el desarrollo de un trasvase de posibles excedentes en Valdecañas, ni al Levante español para enlazar en La Roda con el actual trasvase Tajo – Segura, ni un trasvase interno Tajo – Guadiana en Extremadura.

El máximo excedente existente en Valdecañas, sería de unos 200 Hm3/año.

Respecto al trasvase interno Tajo en Valdecañas - Guadiana en Cíjara, el estudio concluye que la regulación del Guadiana extremeño resulta suficiente y no justifica una inversión tan importante en unas obras que sólo servirían para trasvases puntuales de como máximo 200 Hm3.

Y porque la mayoría de las veces los períodos secos también afectarían al embalse de Valdecañas. Ya que las sequías suelen producirse simultáneamente en ambas cuencas.

Esto sin tener en cuenta la deficiente calidad del agua del Tajo en Valdecañas, posibles aportes de especies invasoras desde la cuenca del Tajo al Guadiana al realizar el trasvase, y compensaciones por lucros cesantes de aprovechamientos hidroeléctricos existentes en Valdecañas y otros embalses del Tajo que son de titularidad de privada.

La cuenca del Guadiana en Extremadura dispone de una alta capacidad de regulación, una de las mayores de España, que se culmina con una conducción reversible entre el embalse de Orellana (cuenca del Guadiana) y el embalse del Zújar (cuenca del Zújar) que permite la interconexión de las dos cuencas y con la nueva unión en marcha entre los embalses de Alcollarín y Sierra Brava.

En momentos de sequía como el actual pueden existir vías de solución para asegurar el riego en la cuenca extremeña del Guadiana sin afectar notablemente a otros usos y sin necesidad de recurrir a trasvases internos entre el Tajo y el Guadiana extremeños.

Examinemos alguna.

1 – Reducción de los caudales ecológicos en época de sequía. Esta reducción podría graduarse en función de los estados de Prealerta, Alerta o Emergencia que se vayan declarando durante la sequía. Los caudales ecológicos en el Guadiana extremeño ascienden a 800 Hm3 (el 65 % de los recursos necesarios para los regadíos). Una reducción del 30 % de aquellos supondría disponer de 240 Hm3 adicionales que solucionarían el problema del riego y es una cantidad superior al posible trasvase desde Valdecañas. Daría lugar a un posible deterioro parcial del estado de algunas masas de agua, pero en todo caso éste tendría carácter temporal y podría ser asumible por las mismas.

2 – Revisión del Convenio de Albufeira con Portugal, ya que en épocas de sequía parece que no funciona adecuadamente.

Cuando llueve y hay agua en abundancia en las cuencas internacionales hispano - lusas, no suele haber problemas en ninguno de los dos países. Los inconvenientes surgen en las épocas de sequía como la que estamos viviendo, cuando el agua escasea y se producen los problemas.

Vamos a analizar unos datos sobre la situación en la cuenca del Guadiana durante el año 2022 que, a mi juicio, revelan que algo no funciona correctamente en las disposiciones actuales de este Convenio de Albufeira, ya que la parte española de la cuenca se encuentra perjudicada. Y, por tanto, parece conveniente una revisión urgente del mismo.

 A fecha 26 de septiembre de 2022, Alqueva se encontraba en la cota 145,1 (estimación de 3.100 Hm3 acumulados) lo que representa un 74,7 % del total y los embalses de la zona occidental del Guadiana estaban al 22,3 % acumulando 1.815,4 Hm3.

En un período de sequía como el que vivimos, con una climatología muy similar en ambas partes de la cuenca, resulta que Alqueva acumulaba, él sólo, más recursos hídricos que la totalidad de los embalses del Guadiana Occidental. Esto es indicador de que algo en la actual redacción del convenio de Albufeira, no funciona adecuadamente y España se está viendo perjudicada.  

Hay que llegar a una solución equitativa y justa para los dos países. La situación descrita en la cuenca hidrográfica del Guadiana, indica que algo no funciona bien en la aplicación de los índices actuales.

Afortunadamente, con las últimas lluvias habidas se ha solucionado el problema en la cuenca del Guadiana extremeño, y se podrán atender todos los usos la próxima campaña. Parece que dejaremos de hablar de este, en mi opinión, innecesario trasvase.

 

 

viernes, 16 de febrero de 2024

 

EL REGADÍO DE TIERRA DE BARROS

Durante mi desempeño de la jefatura del Servicio de Ordenación de Regadíos de la Junta de Extremadura, tuve la oportunidad de iniciar los estudios para poner en riego unas 15.000 ha en Tierra de Barros. Era a comienzos de este siglo. Hace más de 20 años.

Desde el principio estos nuevos regadíos se diseñaron mediante la utilización de métodos de riego localizado de alta eficiencia, como es el riego por goteo. Se trata de riegos de apoyo a cultivos leñosos, como el olivar y viñedo muy presentes en la zona y otros como almendro, pistacho o nogal de nueva introducción.

La característica principal de estos riegos es su sostenibilidad. Con una concesión de agua, aprobada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana de 43,38 Hm3/año, se van a regar 15.170 ha. Esto nos da una dotación unitaria de unos 2.860 m3/ha.año. Como puede deducirse son regadíos de reducido consumo de agua, si se compara con otros de la cuenca cuya dotación media puede estar entre 5.500 – 6.000 m3/ha.

El suministro del agua para riego se efectuará desde los embalses de Alange (36,63 Hm3) y Villalba (6,75 Hm3).

En la planificación hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, existe una reserva de recursos para estos regadíos. Por tanto, el organismo de cuenca garantiza que existe agua para estos riegos, en las condiciones medias que se dan en esta cuenca hidrográfica.

Hasta aquí todo lógico y normal.

Y ahora empieza el baile.

A los burócratas de la UE no les gustan nada los regadíos. Como a los ecologistas. Y van a poner todas las pegas que puedan a estos riegos de Barros. Y qué decir de la administración española, que se le llena la boca de que tenemos que hacer regadíos sostenibles. Y estos lo son. Pues debieran apoyarlos sin fisuras ante Bruselas. Y no lo hacen.

Hay más. El acuífero subterráneo de Tierra de Barros está prácticamente sobreexplotado y con algún problema de nitratos. Pues bien, estos regadíos que utilizan agua superficial serían un modo de descargar la presión sobre los recursos hídricos del acuífero. Y además se reducirían las pérdidas de nitratos por lixiviación y consiguiente contaminación de las aguas subterráneas, al poder aplicar en el riego por goteo técnicas de fertirrigación que conllevan un mejor uso de la fertilización nitrogenada.

Pues bien, y a pesar de existir agua disponible en la planificación de la cuenca del Guadiana y contar el proyecto con DIA (declaración de impacto ambiental) positiva, desde Bruselas, a 2.000 km, se permiten poner en duda tanto la planificación de la CHG como la DIA. Es decir, dudan de las actuaciones de la administración española y autonómica en normas que han sido promulgadas por las mismas. Hay que ver hasta dónde puede llegar la prepotencia de la administración europea, manejando los fondos del FEADER a su antojo y su ideología ecologista.

Pero no todo son luces en los regadíos de Barros. En mi opinión tienen una pega. Son regadíos de una elevada inversión por hectárea. La situación topográfica con elevaciones desde los embalses de Alange y Villalba, la necesidad de construir balsas de regulación y presurización del riego, cierta discontinuidad en la distribución parcelaria y el propio riego por goteo y su telecontrol los hacen ser unos regadíos caros.

Y es que los regadíos modernos y sostenibles, resultan caros. Y además los riegos de Barros en su inversión han resultado muy afectados por la desmesurada subida de costes que han experimentado los materiales de construcción en los últimos años.

Antes de la revisión al alza de los precios, el coste del proyecto estaba en el entorno de los 250 Millones de euros. De esta cifra 65 M de euros los aportarían los regantes y el resto 185 Millones de euros las administraciones, supongo que con fondos del FEADER dentro del programa operativo.

La revisión de precios ha elevado el coste en 100 millones de euros, resultando una cifra final de 350 millones de euros. Y el problema supongo radica en que hay que buscar financiación para el incremento de inversión que se ha producido.

Con la inversión final revisada, el coste por hectárea ascendería a unos 23.000 €, cifra elevada, pero que podría ser asumible dado los incrementos de producción previsibles, sobre la situación de secano. Supongo que se habrán hecho los cálculos de viabilidad correspondientes. En los estudios previos, llevados a cabo en mi época, con las condiciones de entonces, salían las cuentas.

Los regantes aportarían alrededor de 4.300 €/ha, casi el 20 % del total, cifra importante pero asumible por ellos ya que han aceptado el convenio. Y también asumirían los costes anuales de explotación y mantenimiento de la zona regable.

Creo que el elevado coste de inversión es el único inconveniente que podría ponerse a los riegos de Barros. Que precisamente es el único del que nadie habla.

Por lo demás este nuevo regadío sería un modelo de regadío sostenible por la alta eficiencia en el uso de agua que conlleva, la disminución de la presión sobre los recursos hídricos del acuífero, la reducción de lixiviación de nitratos y el intento de reducir costes energéticos durante la explotación, mediante la construcción, incluida en el mismo, de una planta solar fotovoltaica.

Veremos en qué terminan estos regadíos. Pero sería importante para Extremadura continuar con su transformación.

De no hacerlo sería una burla para 1.200 regantes que han puesto su ilusión en ellos y una decepción para varios  municipios de la Tierra de Barros, que llevan años esperando que este proyecto se haga realidad.

 

 

viernes, 9 de febrero de 2024

 

LA IDEOLOGÍA ESTÁ MATANDO AL SECTOR AGRARIO

El sector agrario está en pie de guerra en Europa y también en España. Una serie de decisiones políticas y normas tomadas desde Bruselas, secundadas por los países miembros de la UE, está desmantelando el sector y llevándolo a la ruina y a perder su condición de sector estratégico imprescindible para garantizar la seguridad alimentaria de Europa en adecuadas condiciones de cantidad, calidad, sanidad y trazabilidad de las producciones, consiguiendo precios asequibles para el consumidor europeo.

Una serie de normas como la PAC, el Pacto Verde Europeo, la desdichada Agenda 2030, leyes de bienestar animal que rozan el ridículo o futura ley de recuperación de ecosistemas, que tienen como base ideológica un ecologismo infantilizado, asumido por las formaciones de izquierda, está llevando al sector agrario europeo a su desaparición paulatina e irreversible si no se toman medidas de manera inmediata.

Estos burócratas que deciden las normas de aplicación obligatoria lo hacen sin valorar las consecuencias de sus decisiones, desde un punto de vista económico, social o ambiental. Está por ver que haya un estudio donde se analice y valore las consecuencias de las decisiones que toman. Actúan con la más absoluta irresponsabilidad e impunidad, ya que nadie les pide cuentas de sus despropósitos.

La situación ha llegado al límite, llevando a agricultores y ganaderos contra las cuerdas, al poner en peligro el medio de vida de muchos de ellos. Por eso han explotado. En el caso español de manera espontánea, sin seguir siquiera las directrices de las organizaciones agrarias a las que han cogido con el pie cambiado. Que por cierto se lo deberían hacer mirar. Yo no sé para qué sirven el COPA o la COGECA en Bruselas, que están permitiendo todos estos desatinos sin mover un dedo. Y qué hacen en su presión ante el Ministerio de Agricultura de España las organizaciones agrarias. Les han colado la nueva PAC, sin decir ni pío. O si lo han dicho, no les han hecho el menor caso.

Las numerosas tractoradas que están teniendo lugar en cientos de puntos de España, con cortes de carreteras e invasión de ciudades, son reflejo de la desesperación en la que se encuentra el sector agrario. Y estos cortes en las vías de comunicación, están causando perjuicios a otros españoles que nadan tienen que ver en las decisiones que se toman en Bruselas y en Madrid. Y en este sentido y poniendo por delante mi solidaridad con las peticiones de agricultores y ganaderos, les invito a que modulen esos cortes, para causar los mínimos perjuicios a los usuarios de las vías. Si así lo hacen ganarán la comprensión y apoyo del resto de los ciudadanos para su causa.

Los burócratas europeos están desmantelando el sector agrario al exigir una serie de condiciones ambientales, agronómicas, de utilización de fertilizantes y fitosanitarios o de bienestar animal, que sin embargo no se exigen a productos importados de otros países, en un flagrante episodio de competencia desleal. La globalización no es eso. Cargarse un sector como el agrario de Europa, aplicando unas normas que luego no se exigen a los productos importados, es un disparate inconmensurable. Para evitarlo están los aranceles y las inspecciones fitosanitarias.

Y para más inri, Europa o España, ayudan a esos países terceros, subvencionando las inversiones en sus sectores agrarios. El caso de Marruecos es absolutamente paradigmático a fuer de vergonzante. Ayudamos a un país para que compita con nuestros agricultores, que tienen que luchar en desigualdad de condiciones de normas, precios, salarios, costes de producción y controles. Alguien debería explicar estas incongruencias.

Y se deberían exigir responsabilidades a quienes propugnan y toleran eso. La globalización consiste en competir en unas condiciones lo más parecidas posible. Lo otro es favorecer la explotación de los trabajadores de determinados países para que produzcan lo más barato posible, y además eludiendo la utilización de productos y controles, que sí rigen en los países más desarrollados.

Los burócratas de Bruselas, con su presidenta Úrsula von der Leyen al frente, ante la presión campesina y la proximidad de elecciones europeas, empiezan a dar marcha atrás en algunas cuestiones. Y cómo lo hacen, da a entender que no tienen ni idea de los problemas que afectan al sector agrario. Que no son precisamente el reducir fitosanitarios, que algo influye. Parece que ante la presión revisarán el convenio con Mercosur. Pero no modifican la filosofía ambientalista de sus decisiones, que es donde está la madre del cordero.

Es un problema de ideología. Los lobbies ecologistas y catastrofistas del cambio climático, han ido imponiendo su presión en Bruselas, para que Europa opte por una política verde que te quiero verde, con el campo tapizado de panales solares o aerogeneradores. Y no ven más allá de sus narices. Para ellos lo único que existe es el medio ambiente. Y en lugar de cohonestar y poner de acuerdo desarrollo y medio ambiente han apostado a ciegas por el último sin tener en cuenta ni valorar las consecuencias de sus actos.

Y luego está el tema de orden público. A los agricultores se les trata como a delincuentes. Cuando lo único que hacen es reivindicar sus derechos. Ya he comentado que deben hacerlo intentando causar las menores molestias y perjuicios al resto de ciudadanos. Pero los agricultores y ganaderos están defendiendo su” modus vivendi”. Y tienen todo el derecho a hacerlo. Y a que el trato y represión por parte de las fuerzas de orden público sea equitativo. Falta diálogo para llegar a puntos de equilibrio en este aspecto.

 

 

 

viernes, 2 de febrero de 2024

 

EXTREMADURA RESIGNADA: LO PAGAREMOS CARO.

El pasado día 21 de enero, diversas agrupaciones de la sociedad civil convocaron concentraciones a lo largo de la Ruta de la Plata, para pedir al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y al gobierno de España, que soliciten de la Unión Europea la inclusión en la Red Básica Ampliada de la Red Transeuropea de Transportes, la reapertura de la vía férrea del Corredor Oeste Ruta de la Plata, entre Plasencia y Astorga que fue cerrada al tráfico de viajeros en 1985 y diez años después al de mercancías.

La inclusión en la Red Básica Ampliada permitiría adelantar los tiempos de ejecución al año 2040 y, poder solicitar la financiación con fondos europeos para la construcción de las obras.

El caso de esta línea férrea es especial, ya que se trata de una restitución del servicio, aunque sea en nuevas condiciones, que fue suprimido con razones poco claras de rentabilidad y antes de nuestra entrada en la Comunidad Económica Europea, sin tener en cuenta esta nueva perspectiva en el transporte tanto de viajeros como de mercancías.

Se llevaron a cabo concentraciones masivas a lo largo de toda la Ruta de la Plata. En 12 ciudades en las comunidades autónomas de Asturias, Castilla y León, Extremadura y Andalucía.

En determinados puntos como Astorga o Salamanca, se ha conseguido una asistencia masiva. Pero en Extremadura la movilización ha sido mucho menor. Como casi siempre ocurre. Movilizar un par de cientos de personas en Cáceres, Plasencia o Mérida cuesta un esfuerzo ímprobo.

La mayoría de los extremeños pasa del problema y no se moviliza. Llevamos siglos resignados a nuestra suerte, sin ninguna capacidad reivindicativa, sólo pendiente de las migajas o de la sopa boba que nos asignen los poderes públicos. Y aguantando estoicamente la falta de desarrollo al que está sometida la región.

Extremadura ocupa los últimos lugares de la clasificación en relación con las comunidades autónomas españolas, en los indicadores macroeconómicos como el PIB per cápita, o la Renta disponible. Tiene altas tasas de desempleo y en 2022 ha sido la única autonomía de España que ha perdido población.

Pues bien, una reivindicación tan estratégica para la región como es la reapertura de la vía férrea del Corredor Oeste - Ruta de la Plata, no suscita el menor interés para la generalidad de la población que pasa olímpicamente del asunto. Les da igual. No quieren molestarse en ver los beneficios que para la Extremadura supondría la restauración de este servicio.

Aquí estamos a vivir lo mejor que se pueda, cosa que a mí no me parece mal. Pero con estos niveles de desarrollo en la región, los jóvenes no encuentran su sitio en ella y tienen que irse fuera. Una emigración de talento que es una sangría para Extremadura y una gran pérdida de profesionales de gran nivel que, si existiera un mínimo de industrialización y perspectivas de desarrollo, permanecerían en Extremadura y contribuirían con su trabajo a mejorar los niveles de bienestar regionales.

Hace poco hice un conteo entre los hijos de amigos y conocidos míos. El 70 % de ellos trabaja fuera de Extremadura. En mi caso mis dos hijas, lo hacen en Madrid.

Pue bien, los extremeños con nuestra resignación y nuestra falta tradicional para ser capaces de reivindicar mejoras para Extremadura, lo pagaremos caro y estamos contribuyendo con nuestra actitud, a que los políticos que deciden las inversiones den de lado a Extremadura.

Y esto es un círculo vicioso, a menos reivindicación, vaciado de población y cada vez Extremadura tendrá menos importancia para los políticos, que lo que buscan son los votos.

La reapertura del Corredor Oeste Ruta de la Plata, convertido en un eje ferroviario de transporte de viajeros y mercancías, y en un corredor energético y de comunicaciones telemáticas, contribuiría en gran medida al desarrollo de todo el oeste de España, ahora sumido en un grave proceso de vaciamiento de población. Y a equilibrar el país con el corredor mediterráneo al que van destinadas la mayoría de las inversiones.

En muchas ciudades de la Ruta de la Plata, se ha comprendido esta situación y la gente ha salido masivamente a las calles. En Extremadura, no. Los extremeños, en su mayoría, se ha quedado cómodamente en casa, esperando que los problemas se resuelvan solos. Cosa que no sucederá. Como ha venido ocurriendo hasta el momento.

Hay una gran falta de concienciación social en el pueblo extremeño sobre la importancia estratégica del tren Ruta de la Plata para Extremadura. Por el contrario, sí que hay instituciones como las Cámaras de Comercio e Industria que han abanderado la idea desde el comienzo, Diputaciones, Ayuntamientos, partidos políticos con más o menos entusiasmo, empresas y asociaciones de empresarios, colegios profesionales y un buen número de ciudadanos a título personal apoyan la reapertura de este eje vital para las comunicaciones entre el norte y el sur de España a través del oeste de la península.

Este apoyo de la sociedad civil debería tenerlo en cuenta el gobierno en aras a que exista un equilibrio entre las regiones de España. Aunque a la población extremeña, le cueste salir a la calle.

miércoles, 24 de enero de 2024

 

RECLAMACIONES RAZONABLES

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, en una reciente comparecencia en el prestigioso Club Siglo XXI de Madrid, ha dado cuenta de la situación deficitaria que padece Extremadura, en relación con la media de servicios que disfrutan otras comunidades autónomas de España.

Extremadura ha sido tradicionalmente una región abandonada del poder central. Incluso en el franquismo y a pesar de los planes de regadío de Badajoz y norte de Cáceres, hubo una considerable emigración de población hacia Europa y hacia las regiones privilegiadas por el franquismo: Cataluña y el País Vasco. Alrededor de 500.000 personas hubieron de emigrar de Extremadura.

Los importantes recursos endógenos agroalimentarios que produce, afortunadamente se transforman cada vez más en Extremadura. Pero todavía hay un porcentaje notable que se exporta en bruto en beneficio de otras regiones, que se quedan con el valor añadido. Hay que transformar el máximo posible de ellos en Extremadura, favoreciendo la instalación de nuevas industrias agroalimentarias.

 Algunos de sus recursos han sido colonizados por el resto de España. Hubo primero una colonización hidráulica con la construcción de presas de aprovechamiento hidroeléctrico en cascada, especialmente en el curso del río Tajo. Esta energía hidráulica era exportada para beneficio de otras regiones.

La segunda colonización energética fue la nuclear. Nos colocaron dos grupos en Almaraz, y gracias a Ibarra no nos construyeron otros dos en Valdecaballeros. Esta energía en su mayor parte se exporta a otras regiones de España para beneficio de empresas no extremeñas.

La tercera colonización es la de las energías renovables. Una invasión de paneles solares y aerogeneradores empieza a apoderarse del territorio extremeño. Aproximadamente de la energía producida en Extremadura de exporta un 80 %.

Pues bien, en lugar de recibir contraprestaciones por esta producción masiva de energía, dotando a Extremadura de una infraestructura de comunicaciones que permitieran su industrialización, usando una energía barata producida en la región, el abandono ha sido patente. Especialmente en lo concerniente a infraestructuras ferroviarias.

María Guardiola cifra en 10.553 Millones de euros, la deuda histórica que España le debe a Extremadura. Supongo que sus equipos de trabajo habrán calculado con cierta precisión esta cifra. Había estudios de la Universidad de Extremadura, de hace unos años, que calculaban esta deuda histórica con la región.

Pero en mi opinión más que cifras cerradas, han de reivindicarse acciones concretas que supongan una nivelación de servicios con el resto de España y unas infraestructuras acordes con la media española.

Sugiero algunas.

En carreteras hay que finalizar la autovía autonómica EX A1, llevándola a la frontera portuguesa, para enlazar allí con la red de autovías lusa. Esta infraestructura es vital para el norte cacereño y una vía rápida entre Madrid y Lisboa. Y el gobierno debería ayudar a la Junta para su pronta terminación. Hay que aligerar la construcción de la autovía entre Cáceres y Badajoz, ya iniciada construyendo simultáneamente varios tramos y acometer las autovías A 43 a Castilla la Mancha y la que nos una a Córdoba y Granada.

En ferrocarriles hay que impulsar la terminación a la mayor brevedad de la línea de alta velocidad entre Badajoz y Madrid por Cáceres, resolviendo el tema de las estaciones en línea en Mérida y Plasencia. De igual modo finalizar el acondicionamiento de la vía férrea entre Mérida y Brazatortas. Y conseguir que la reapertura de la Ruta de la Plata, vía férrea cerrada en 1985 entre Plasencia y Astorga, sea incluida en la Red Básica Ampliada de la Transeuropea de Transportes, con vistas a adelantar actuaciones con un horizonte máximo en 2040 y poder acceder a fondos europeos para su ejecución.

En materia de infraestructuras aéreas hay que conseguir a corto plazo una adecuación del aeropuerto de Badajoz, mejorando su ILS y dotar a Cáceres de un aeródromo. A largo plazo habría que pensar en un aeropuerto regional de AENA, centrado en la región.

Es necesario la dotación de suelo industrial y especialmente promover plataformas logísticas en Cáceres, Plasencia y Don Benito – Villanueva para facilitar la instalación de nuevas industrias relacionadas con las nuevas tecnologías y su logística.

Y asegurar el suministro eléctrico y energético en los puntos de instalación de las empresas.

Es importante que los principales hospitales regionales se doten de mejoras, para poder prestar el máximo de servicios a los usuarios. Reforzar los hospitales de Badajoz, Mérida, Don Benito – Villanueva, Cáceres y Plasencia, sería una importante tarea a acometer. Al igual que las mejoras y ampliaciones de centros de atención a los mayores en diferentes puntos.

Pero me temo, al igual que piensa María Guardiola, que no son tiempos buenos para la lírica, ni para inversiones extraordinarias en Extremadura por parte del gobierno de España. Mientras el sanchismo necesite los votos de separatistas vascos y catalanes para continuar en el poder, el grueso de las inversiones se destinará a esas regiones privilegiadas. Que llevan siglos gozando de privilegios.

Al resto nos darán algunas migajas y mucha sopa boba. Para callarnos y que los resignados extremeños, al igual que los habitantes de otras regiones que recibirán un trato parecido, les sigan votando.

 

viernes, 19 de enero de 2024

 PROTESTAS EN EL SECTOR AGRARIO EUROPEO

Los burócratas de la Unión Europea (UE), con la promulgación de algunas disposiciones preñadas de una ideología ambientalista que tiene tintes de ingenuidad infantil fuera de la realidad, están presionando a la agricultura y a la ganadería europeas, llevándolas a un callejón sin salida.

El sector agrario que debiera ser estratégico en Europa, pues es el que ha de asegurar la alimentación de la población con las suficientes garantías de cantidad, calidad, sanidad y trazabilidad, a precios razonables en sus producciones, parece que está en el punto de mira de una burocracia que está imponiendo una dictadura verde, dando prioridad a los temas ambientales sobre los económicos, debido a un fanatismo ecologista y climático injustificable.

Alzas muy destacadas en el coste de los insumos: agua, electricidad, combustibles, semillas y plantones, fertilizantes, fitosanitarios, piensos, gastos veterinarios, salarios, están poniendo en riesgo la rentabilidad de las explotaciones agrarias, abocadas en muchos casos al cierre, porque los precios percibidos por los productores, a pesar de los incrementos experimentados, son incapaces de cubrir los costes de producción.

En una reciente entrevista, un experto de la categoría de Manuel Pimentel, ingeniero agrónomo y ex ministro de Trabajo de España asegura que “Europa está provocando su suicidio con las políticas agrícolas”.

La Agenda 2030, el Nuevo Pacto Verde Europeo o la PAC (Política Agraria Común) son normas que tratan de frenar las producciones agrarias en Europa poniendo cada vez más trabas ambientales o sobre el bienestar animal y aumentando el papeleo y la burocracia en las explotaciones agrarias. Parece que optan por un medio rural lleno se pajaritos y vías verdes, para solaz de los urbanitas de ciudad, incapaces de comprender la importancia del campo y del sector agrario para la vida de los europeos.

Agricultores y ganaderos, que han sido capaces de proporcionar a Europa durante muchos años, incluida la crisis de la pandemia, una seguridad alimentaria con alimentos a precios razonables asequibles para todas las capas sociales de la población, se encuentran con una fuerte presión normativa que va en contra de sus intereses.

Además, una población urbanita manipulada e ignorante de lo que es el sector agrario y de la importancia de los trabajos de agricultores y ganaderos, desprecia al medio rural y a sus gentes, desde hace muchos años. Da la impresión de que piensan que la leche sale directamente del tetrabrik o de la botella, o que las frutas y verduras nacen solas por generación espontánea en el supermercado.

Las consecuencias de estas políticas absurdas empiezan a percibirse en el bolsillo del consumidor. La ley de oferta y demanda funciona en los mercados y a menor producción, mayor precio para el consumidor. Los primeros perjudicados de todo esto: las capas sociales con menor poder adquisitivo, que ven cómo la cesta de la compra se encarece día tras día, mientras que sus salarios se revelan insuficientes para adquirir los productos alimentarios a los que antes tenían acceso.

Como ejemplo, el importe de la cesta de la compra en España, en el ejercicio 2023, ha sufrido un incremento del 11,8 %. Tres veces más, lo cual es una barbaridad, si se compara con el incremento experimentado por los salarios, entre el 3 y 4 %.

Los burócratas y políticos que andan promoviendo estas normativas de reducción de producciones agrarias, no notan demasiado los incrementos de precios de los alimentos, ya que sus sustanciosos sueldos les permiten adquirirlos sin esfuerzo aparente. Y si hay algún problemilla se suben ellos los sueldos y de paso, para asegurarse su cobro, suben los impuestos a los que no gozan de estas prebendas.

El sector agrario, que ve que está llegando a su límite de resistencia, comienza a protestar sobre la injusta situación a la que lo han conducido. Ha habido alborotos en diversos países europeos: Francia, Holanda e incluso hace unos meses en nuestro país. Ahora se inician en Alemania donde miles de tractores han llegado en su manifestación hasta la mismísima Puerta de Brandeburgo en Berlín, protestando por la eliminación de ayudas al diésel y de otras subvenciones. Y las protestas continuarán en otros países. Ya se anuncian en España.

Como apunta Pimentel en su entrevista, parece que Europa ha optado por dejar de producir ella productos agrarios, para que los produzcan terceros países. Y el desarmar un sector como el agrario europeo tiene riesgos de todo tipo. Que estos burócratas, encastillados en sus poltronas, con incapaces de determinar y valorar su importancia.

Cuando tengamos que depender de países terceros en el abastecimiento de productos agrarios, vamos a comprobar en breve plazo que las condiciones de calidad, sanidad y trazabilidad que rigen ahora en Europa, no serán de aplicación porque esos países terceros tienen sus propias reglas de producción.

 En cuanto esos países suministradores sean conscientes de que Europa depende de ellos para su alimentación, comenzarán a elevar los precios y los productos alimenticios en Europa se encarecerán aún más, en perjuicio de la economía de las clases populares, a las que unos gobiernos que se autocalifican como progresistas, dicen defender.

Parece que no ha tenido bastante con la dependencia exterior de la energía y las subidas de precios del gas y de la electricidad. O con las medicinas. No aprenden.

viernes, 12 de enero de 2024

 

PROBLEMAS DE AGUA EN EL GUADIANA EXTREMEÑO

El tiempo transcurre y no llueve en la cantidad suficiente para que los embalses de la cuenca extremeña del río Guadiana, recojan y almacenen recursos hídricos suficientes para garantizar el regadío de toda la superficie potencialmente regable en la próxima campaña del año 2024.

Da la impresión de que nos encontramos ante un ciclo de sequía de parecidas características al ocurrido en el período 1992 – 1995, que fue uno de los más duros que ha sufrido el regadío extremeño.

Con grandes números en la cuenca extremeña del Guadiana, se necesita disponer de 2.330 Hm3 de agua para atender los diferentes usos socioeconómicos y ambientales durante el próximo año. 120 Hm3 son precisos para asegurar el abastecimiento urbano durante dos campañas; 1.150 Hm3 necesitan los regadíos para cultivos no permanentes y 80 hm3 para cultivos permanentes; 800 Hm3 van destinados a mantener los caudales ecológicos y 180 Hm3 es la evaporación que se produce en nuestros embalses. Estas son las cuentas.

Si no se tienen estos 2.330 hm3 de agua disponibles, y digo disponibles que no es lo mismo que embalsados, ya que aproximadamente un 10 % de lo embalsado, se considera no utilizable, no se podrá regar la totalidad de las tierras en la próxima campaña. Para hacer las cuentas finales supondré que este 10 % es agua no disponible y no podremos contar con ella.

La zona occidental de la cuenca del Guadiana, exceptuando el embalse de La Colada que en principio no influye en Extremadura, dispone de una capacidad máxima de almacenamiento de 8.064,91 Hm3. A fecha 25 de diciembre de 2023 almacenaba un volumen de 2.090,2 Hm3, el 25,9 %. Cuatro puntos porcentuales más que lo almacenado el año anterior.

Considerando el 10 % de lo almacenado como no disponible, tenemos como útil embalsado disponible un volumen de 1.881,18 Hm3. Eso es lo que hay en este momento realmente disponible para atender todos los usos antes reseñados.

Dado que la evaporación es un uso inevitable y el abastecimiento urbano es preferente a todos los usos, en realidad nos quedan disponibles 1.581,18 Hm3 con los que habría que atender a los cultivos permanentes y no permanentes de regadío y a los caudales ecológicos.

Considerando que estos caudales ecológicos gozan de preferencia absoluta, excepto frente al abastecimiento urbano, al ser considerados como una restricción previa a los sistemas de explotación, en realidad quedarían disponibles para el riego 781,18 Hm3. Esto representa solamente el 63,5 % del agua que los regadíos necesitan.

De modo que si no llueve lo suficiente de aquí a finales de febrero que es cuando los regantes han de comenzar los preparativos de sus tierras, nos veríamos ante una sensible reducción de las superficies de posible riego en la próxima campaña. Y llovería sobre mojado ya que las campañas de 2022 y 2023 también se han caracterizado por  restricciones en las superficies regadas.

Así que nos encontramos actualmente en una situación de gran incertidumbre sobre lo que puede ocurrir de aquí a febrero con los volúmenes de agua almacenada, y las posibles cantidades de las que podrán disponer los regadíos extremeños del Guadiana.

El volumen destinado a atender los caudales ecológicos representa el 65 % del volumen destinado a riegos, lo cual es una desmesura, si se considera que los ríos extremeños en régimen natural no cubrirían esta cantidad especialmente en estiaje. Por esta razón dichos caudales ecológicos tienen que ser suministrados desde los embalses existentes restándole garantía al regadío y también a otros usos.

La Instrucción de Planificación Hidrológica en su apartado 3.4.3 permitiría una reducción de los caudales ecológicos en época de sequía cuando se cumplan las condiciones del artículo 38 del Reglamento de Planificación Hidrológica en relación con el deterioro temporal de las masas de agua, excepto en las superficies que pertenezcan a la red Natura 2000 o los humedales del convenio de Ramsar. 

 Como ya propuse en las campañas 2022 y 2023, sin ningún éxito, lo cual era esperable dada la preferencia del Ministerio de Transición Ecológica por los aspectos ambientales, lo que a nuestro juicio habría que hacer para disminuir los efectos de la sequía sobre el regadío. Se trata de reducir esos caudales ecológicos el máximo posible en la campaña 2024, aunque se deteriore algo el estado de las masas de agua afectadas. En todo caso este perjuicio a las masas de agua tendría carácter temporal. La reducción del volumen para caudales ecológicos se destinaría a riegos para mejorar algo el escenario existente.

Una reducción de los caudales ecológicos de un 30 %, supondría poder disponer para el riego de 240 Hm3 más de agua, lo que elevaría a 1.021,18 Hm3 el total disponible que representaría el 83 % de lo necesario, mejorando sensiblemente la situación, sobre la que habría si se mantuvieran los caudales ecológicos en su totalidad.

En todo caso hemos de esperar acontecimientos en relación con la pluviometría del poco más de un mes y medio que resta. Si no lloviera lo suficiente, el regadío extremeño del Guadiana tendrá problemas de agua en la campaña 2024.