viernes, 24 de mayo de 2019


CEREZAS Y PICOTAS

Hace unos pocos días ha comenzado la campaña de recolección de cerezas en el valle del Jerte. Esta zona extremeña es la de más producción en la región, pero el cerezo también se cultiva, cada vez en mayor superficie, en otros territorios de Extremadura como: La Vera, el valle del Ambroz, la sierra de Gata y Las Hurdes.

La cereza es un fruto muy atractivo para el consumidor por su color (rojo cereza) y por sus características organolépticas especialmente por su sabor de suave dulzura y su textura. Además presenta una peculiaridad que la hace ser distinta de otras frutas: su tamaño permite dosificar con la mayor exactitud el número de ellas que decidas comerte.

El valle del Jerte es el territorio de Extremadura donde la cereza se cultiva en más superficie y se obtiene mayor producción y esto ocurre desde hace muchos años. Es el cultivo típico de esta área del norte de Cáceres cuyo centro es Plasencia.

La configuración geomorfológica del valle del río Jerte - un valle de erosión en V que va cogiendo altura desde Plasencia hasta Tornavacas - junto a la existencia de las dos laderas con pendiente ascendente desde el río que discurre por el fondo del valle y a las orientaciones de solana y de umbría de las mismas, permiten una maduración escalonada del fruto según los ciclos de las variedades tempranas, de media estación o tardías.

Dentro de la misma variedad la maduración es progresiva según altitud y orientación. Maduran antes los cerezos ubicados a menor altitud y en solana que los de mayor altitud y en umbría. Esto permite una gradación en la recolección de manera que impide la saturación del mercado y es una gran ventaja de cara a la comercialización del fruto por parte de las importantes cooperativas que existen en la zona.

Se cultivan en Extremadura y especialmente en el valle del Jerte, unas 100 variedades de cereza. Algunas de ellas son autóctonas y se caracterizan por una gran calidad. Especialmente el grupo de las conocidas como picotas constituidas por unas  pocas  variedades. Se caracterizan porque se recogen sin el pedúnculo. Las picotas presentan un bello color rojo granate y un sabor de gran dulzura al tener, por su ciclo tardío, más tiempo de maduración al sol extremeño.

La principal variedad de picota es la Ambrunés que a su vez es la más conocida y abundante en superficie y producción. Otras picotas son la Pico Negro, Pico Limón Negro y Pico Colorado. El grupo de las picotas junto con la Navalinda, que son variedades autóctonas del Jerte, cuentan con la Denominación de Origen Protegida Cerezas del Jerte.

Pero también se cultivan un amplio abanico de variedades que no son originarias de Extremadura pero que poseen una excelente calidad y precocidad lo que les permite alcanzar unos buenos precios en los mercados. Destacan la Burlat que es muy temprana, las Bings de origen estadounidense o la Lapin de procedencia canadiense, así como el grupo de las Californias o la Summit.

La producción de cereza extremeña es variable pues a veces le afectan las condiciones climatológicas. En la campaña 2018 de produjeron alrededor de 35 millones de kilos.

La comercialización de la cereza se lleva a cabo a través de cooperativas que existen desde hace mucho tiempo en la zona. El Servicio de Extensión Agraria, ya desaparecido, tuvo una decisiva participación en la creación de este movimiento cooperativo. Otro importante organismo también suprimido como fue el IRYDA, construyó una notable infraestructura de caminos rurales, que han permitido sacar el producto de las fincas con una mayor facilidad y menor coste.

La Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte que agrupa 16 cooperativas es la organización que dispone de las instalaciones de mayor dimensión, contando con unas modernas plantas para la manipulación, tratamiento y comercialización de las cerezas. La industria se ubica  en el término municipal de Valdastillas muy próxima a la carretera N -110.

Trata las cerezas con las más modernas técnicas de selección, calibración y comercialización entre las que están el hidrocooling y la refrigeración. Estos tratamientos permiten una mayor resistencia al transporte y mejor conservación de la cereza lo que le permite llegar a los mercados en óptimas condiciones para su consumo.

También se fabrican otros productos derivados de la cereza como son las mermeladas y los licores y aguardientes. Todos ellos de excelente calidad.

Un tiempo antes de que se produzcan las cerezas ya ha tenido lugar un espectáculo bellísimo en la primavera extremeña: la floración de los cerezos. Más de millón y medio de árboles se visten de flores en lo que pareciera una nevada de las tierras jerteñas. Es una manifestación de la naturaleza digna de verse. Como el colorido del valle del Jerte en todo tiempo.

viernes, 17 de mayo de 2019


SALAMANCA HISTORIA VIVA

Como es costumbre mis buenos amigos Romi y Jose nos han invitado a mi mujer y a mí a comer junto a un grupo de cacereños en su casa de Salamanca. Su vivienda que ocupa un ático de la plaza de San Julián dispone de una amplia terraza desde la que pueden contemplarse unas maravillosas vistas panorámicas de la ciudad del Tormes y en particular de sus monumentales catedrales. Es un placer poder degustar, desde esta atalaya, una cerveza bien fría acompañada de un hornazo típico de la zona, comentando las peripecias que acontecían antaño en la urbe salmantina, desde el principio de la Cuaresma hasta el Lunes de Aguas, mientras fijas en tus retinas las bellas imágenes de la villa.

Además y por lo que a mí respecta, la morada de estos amigos se encuentra situada enfrente del edificio de la Gran Vía en donde estuvo ubicado el Colegio Mayor Hernán Cortés, en el que residí durante un curso académico, mientras cursaba el Selectivo de Escuelas Técnicas en la Facultad de Ciencias por entonces ubicada en el bello y neoclásico Palacio de Anaya. Todavía pueden apreciarse en la fachada del colegio mayor salmantino, construida con piedra arenisca de las canteras de Villamayor, los rojos “victores” o “vítores” de los doctores universitarios que residieron en la institución. Aseguraban las crónicas que estaban pintados con sangre de toro. Me imagino que sería de toros bravos dada la abundancia de ganaderías de lidia que pastan en el campo charro.

Jose, nuestro anfitrión, que es un experto cicerone, suele prepararnos un recorrido turístico por la ciudad para que podamos deleitarnos con la visión de sus numerosos monumentos, gracias a los cuáles y a su importancia histórica, Salamanca es ciudad Patrimonio de la Humanidad con todos los merecimientos.

Claro que la ciudad no se compone sólo de notables obras arquitectónicas. También es sede de una de las universidades más antiguas y de más solera de España. Desde su fundación por Alfonso IX en 1218, miles y miles de estudiantes han pasado por sus aulas. Pero a este respecto ha de recordarse que una añeja sentencia atribuye el mérito del triunfo académico a la inteligencia estudiantil: Quod natura non dat, Salmántica non praestat. También hay otro dicho popular que ensalza y destaca la categoría de sus docentes universitarios: El que quiera aprender que vaya a Salamanca.

En esta ocasión aunque paseamos por ellas, abandonamos las rutas turísticas salmantinas más habituales que te conducen a monumentos tan importantes como las Catedrales, el Palacio de Anaya, la Universidad, la Clerecía, la Casa de la Conchas o el Palacio de Monterrey por citar los más conocidos.

Visitamos el centro de interpretación de las murallas de la ciudad, de reciente inauguración, en donde por medio de diversas presentaciones se va dando cuenta de la evolución de los diferentes baluartes, hubo hasta cinco, el último del siglo XIII, que fortificaron el casco viejo salmantino como defensa ante los ataques de sus enemigos.

También nos deleitamos con la ascética belleza de algunas iglesias románicas de las siete que hay en la ciudad: Santo Tomás Cantuariense, San Cristóbal, San Julián y San Marcos.

Aunque la visita más detenida la hicimos al convento de clausura de Santa Clara, situado en las traseras de la Gran Vía. Nada más entrar experimentamos lo que es el silencio, la calma, el sosiego y la paz de un claustro que acoge a 10 monjas clarisas que viven en un ambiente que invita a la oración, a la introspección y a la búsqueda de la paz interior. Ellas tal y como describiera el eximio agustino Fray Luis de León, profesor en la universidad charra, en su Oda a la Vida Retirada “huyen del mundanal ruido, y siguen la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido”.

Contemplamos además de los coro bajo y alto, las polícromas pinturas murales rescatadas de la cal que se aplicaba en los paramentos para defenderse de los estragos de la peste, la iglesia con su bello retablo barroco y la construcción de su bóveda por debajo de la cubierta de madera del edificio, la cual es visitable y da idea de la forma constructiva tan original. Finalmente nos detuvimos en el museo etnográfico existente que recoge los aperos de los diversos oficios a lo largo del tiempo.

En un día primaveral, con sol y una agradable temperatura, la ciudad lucía todo su esplendor en sus calles y plazas atiborradas de gentes, con presencia de muchísimos jóvenes. Esta juventud estudiantil y universitaria es la que da vida a una ciudad tan vieja pero a la vez tan moderna.

Salamanca es una ciudad vital que ha recogido su pasado histórico y cultural y lo proyecta hacia un futuro de modernidad y actividad inusitada adaptándose a las nuevas circunstancias sociales.

El urbanismo tanto en el casco histórico como en sus aledaños ha sido cuidado con esmero y ha dejado a la ciudad en perfectas condiciones de uso por parte de los numerosos visitantes que acuden a ella y de sus propios habitantes.

Por todo este cúmulo de razones es un placer visitar Salamanca. Y lo hago cada vez que puedo. Esta bella urbe le trae recuerdos de juventud a quien ya tiene una edad provecta. Y eso es muy reconfortante porque me retrotrae a un tiempo muy feliz que viví en esa bellísima ciudad.


viernes, 10 de mayo de 2019


EXTREMADURA EN EL POZO ¿PODREMOS SALIR DE ÉL?

El INE (Instituto Nacional de Estadística) ha publicado hace unos pocos días los datos del PIB correspondientes a 2018. Y Extremadura continúa hundida en el pozo. Y allí seguirá por mucho tiempo si no se cambian las políticas y se apuesta por desarrollar la región mediante: primero la explotación racional de sus recursos endógenos y después por la instalación de industrias basadas en las nuevas tecnologías.

El año 2018 el PIB regional creció en Extremadura un 2 %, mientras que el crecimiento medio nacional era del 2,6 %. Madrid la comunidad autónoma española que más creció lo hizo en un 3,7 %. La UE – 28 también creció en un 2 %, como Extremadura. Si España crece de media un 2,6 % en su PIB y Extremadura los hace en un 2 % nuestra convergencia con la media española es prácticamente imposible y deberíamos pensar si las políticas regionales aplicadas hasta ahora son adecuadas o nos llevan a mantenernos más y más en el fondo del pozo del desarrollo.

Los datos del PIB “per cápita” muestran que el valor medio español creció en un 3,2 % mientras que el medio extremeño lo hizo en un 3,5 %. Esto que parecería ser un buen dato es un espejismo. Mientras que la población de España se incrementaba en un 0,32 % (150.848 habitantes) la población extremeña disminuía un 0,65 % (7.057 habitantes).

En valores absolutos el PIB “per cápita” medio de España era de 25.854 € y el de Extremadura 18.174 €, el valor más bajo de todas las comunidades autónomas, un 29,7 % inferior al valor medio nacional. Madrid la comunidad autónoma con mayor PIB “per cápita“, logra la cifra de 34.916 €, casi el doble que Extremadura.

Si la población extremeña se hubiera mantenido en 2018, el PIB “per cápita” equivalente en ese año habría sido de 17.961 €. En 2017 era de 17.444 €. El incremento real habría sido del 2,96 % frente al 3,2 % nacional. En resumen el PIB “per cápita” extremeño se ha incrementado más que la media española por la pérdida de población de la región.

Como puede deducirse seguimos peor que antes y la convergencia con la media nacional parece muy difícil de alcanzar, salvo que se modifiquen las políticas regionales puestas en marcha hasta el momento.

Y eso pasa en primer lugar por aprovechar nuestros recursos endógenos procedentes de la agricultura tanto de secano como de regadío – se han de concluir los riegos de Centro de Extremadura, Barros, Monterrubio, Arroyo del Campo y Ortiga – Guadámez – y de la ganadería instalando nuevas industrias agroalimentarias que transformen y comercialicen los productos desde Extremadura para retener el valor añadido. Los vinos, el aceite, los quesos, las frutas y hortalizas, el corcho han de ser manipuladas y transformados en Extremadura. Y el ganado ha de ser sacrificado y despiezado en la región. Es incomprensible que en vacuno se sacrifique en la comunidad autónoma en torno al 14  % del censo cuando en España la cifra se acerca al 40 % y en ovino las cifras sean de un 7 % y un 60 % respectivamente.

El turismo es otro de nuestros recursos endógenos que hemos de potenciar para aprovechar nuestro rico y variado patrimonio natural, paisajístico, histórico, monumental y gastronómico. Pero eso exige unas buenas infraestructuras de comunicación, especialmente el AVE o un tren de alta velocidad y la introducción de nuestros circuitos turísticos en paquetes internacionales apoyados en Madrid y en Lisboa. Y una mejora continuada en la calidad de los servicios que se prestan.

Las energías renovables pueden ser otra salida. Pero no debemos convertirnos en una zona de producción exclusivamente, limitándonos a exportar esa energía como ha sucedido con la energía hidroeléctrica y la nuclear. La energía renovable ya cubre nuestras necesidades. Si se instalan los 10.000 MW más de potencia previstos, que ocuparán una extensa superficie de suelo extremeño, sus resultados han de traducirse en unos menores costes de la energía para las industrias que se instalen en Extremadura: podemos actuar en modo “isla” con lo que la energía podría abaratarse entre un 25 y un 30 % según los expertos. Y por supuesto obligar a las compañías que se instalen a tener su domicilio fiscal en Extremadura para tributar aquí.

Por cierto se detecta una oposición frontal de algunos políticos y grupos de presión a la minería y ese es también un recurso endógeno que podría ser explotado si se hace racionalmente.

Pero pienso que el futuro está en la industrialización basada en las nuevas tecnologías: tecnología de los alimentos, biotecnología, nanotecnología, productos farmacéuticos, informática. Eso pasa porque la Universidad de Extremadura cambie el chip de titulaciones actuales, forme técnicos en estas materias y fomente el espíritu emprendedor entre los titulados. Hay que formar empresarios y no sólo funcionarios. Y adaptar las titulaciones a los nuevos retos de las nuevas empresas. De igual modo la formación profesional ha de moverse en este sentido para formar los técnicos necesarios. Y que la administración oriente sus políticas para conseguir la industrialización de Extremadura.

La tarea no va a ser nada fácil. Pero hay que intentarlo. Han de abandonarse las políticas conservacionistas aplicadas hasta ahora. Ese no es el futuro de la región. Si se continúa con esa dinámica seguiremos en el pozo por muchos años. Y los extremeños, especialmente los jóvenes, seguirán emigrando y la región exportando talento.


viernes, 3 de mayo de 2019


EL CLUB SENIOR DE EXTREMADURA EN OLIVENZA

El Foro anual que celebra el Club Senior de Extremadura ha tenido lugar en esta ocasión en una hermosa localidad extremeña: Olivenza.

El Club procura llevar a cabo estas reuniones en lugares de nuestra región que destacan por su belleza: Guadalupe, Alange, San Martín de Trevejo, Jerez de los Caballeros, Garrovillas y este año Olivenza han sido las sedes de los seis foros ya celebrados. La próxima cita del año 2020 acontecerá en una atractiva localidad cacereña: Hervás.

Olivenza ciudad hoy española y extremeña, fue durante poco más de cinco siglos portuguesa con el nombre de Olivença. Por el tratado de Alcañices de 1297, el lugar oliventino pasó a manos de Portugal y por el tratado de Badajoz en 1801 que ponía fin a la Guerra de las Naranjas retornó a la jurisdicción española.

Su devenir histórico ha quedado plasmado en una serie de monumentos bellísimos que dan empaque y categoría a la ciudad que por otra parte se encuentra muy bien cuidada, limpia y en la que se advierte un alto nivel de civismo en sus habitantes.

Tuvimos ocasión de contemplar sus monumentos más importantes: la Muralla y el Castillo, la iglesia de Santa María, la Casa de la Misericordia y la iglesia parroquial de la Magdalena, en cuyo recinto la Banda Joven de Música de Olivenza nos obsequió con un magnífico concierto. Esta joven formación es demostración del elevado nivel cultural de la ciudad en relación con la música. La concejala de Cultura, Isabel Rocha, hija de un ilustre alcalde de la ciudad durante muchos años, Ramón Rocha, dio la bienvenida a su pueblo a los miembros del Senior.

En mi opinión el Foro ha alcanzado un elevado nivel en las actividades desarrolladas. Ha sido muy destacada la intensa participación de los socios en los debates. Esto es indicio de que el club está vivo y que hay interés para aportar ideas y soluciones a los problemas de nuestra región para que vaya mejorando su status dentro de España. Hubo multiplicidad de intervenciones todas muy interesantes y se agotaron los tiempos concedidos por la directiva para los debates. Habrá que ampliarlos en futuras citas.

El informe general ha recogido en una presentación muy cuidada la situación y problemática de los diferentes sectores.

Se expusieron nuestras cifras macroeconómicas que nos indican que habrá que hacer esfuerzos ímprobos para salir del pozo. También se dio cuenta de la evolución de nuestras infraestructuras, a la espera de que los extremeños podamos disponer de ferrocarriles del siglo XXI, en un futuro próximo. Se trató de la imperiosa necesidad de impulsar la industrialización de nuestra región, sobre todo en industrias basadas en la alimentación, la biotecnología o la biosanidad y en el resto de las nuevas tecnologías. Se pasó revista a la proliferación de instalaciones de energías renovables cuya producción ya cubre nuestro consumo regional y a las perspectivas de nuevas plantas sobre todo fotovoltaicas, estableciendo la conveniencia de que las sociedades promotoras tengan el domicilio social en Extremadura y sugiriendo la posibilidad de trabajar en modo “isla” para reducir los costes energéticos regionales entre un 25 y un 30 %.

El informe sobre el sector agrario y agroalimentario, advirtió de que Extremadura puede ser un foco de producción agraria muy importante a nivel español y europeo, pero con la premisa fundamental de que han de transformarse los productos obtenidos y comercializarlos desde nuestra región para retener aquí el valor añadido. De igual modo se expuso la necesidad de revisar los precios agrarios muy estancados y acometer los regadíos pendientes. En turismo se dio a conocer la potencialidad del sector, pero también la necesidad de disponer con urgencia de una infraestructura ferroviaria moderna y de la conveniencia de promocionarlo e incluirlo en paquetes y rutas internacionales para incrementar el número de viajeros y las pernoctaciones.

En el apartado de políticas sociales se plasmó un análisis realista de la situación de desempleo, emigración y pobreza regionales y se expuso la necesidad de utilizar  planes y fondos europeos para mejorar nuestro estado actual. Cerró el área de cultura en la que se dio cuenta de nuestra moderadamente buena situación en comparación con otras regiones y se exigió una participación más activa de la Universidad de Extremadura.

Los presentadores de los informes sectoriales, tuvieron que luchar a brazo partido con los fallos de la quincalla informática, que les obligó a hacer juegos malabares en su exposición. En futuros certámenes habrá que cuidar este aspecto.

Y por último se presentó el informe estrella de la jornada: La situación del paro juvenil y la emigración en Extremadura. Alessandro Gentile profesor de la Universidad de Zaragoza y Enrique Hernández de la Universidad de Extremadura, nos dieron cuenta de un minucioso y denso análisis que trata sobre las causas de la emigración, las especificidades de la extremeña y la situación de nuestros jóvenes en relación con el resto de España. Un destacado trabajo que el Club Senior tiene intención de editar en próximas fechas.

En mi opinión creo que la reunión de Olivenza ha demostrado que el Club Senior sigue con buena marcha por el buen camino. En el tiempo que media entre los dos últimos foros, el número de socios se ha incrementado en un 31 %. También en este Foro de Olivenza se ha completado y renovado la Junta Directiva que deberá preparar la próxima reunión de Hervás en 2020. Esperemos que el éxito del Foro Senior hervasense sea igual o superior al de Olivenza. Habrá que trabajar a fondo.

El autor es vocal de la Junta Directiva del Club Senior de Extremadura.

viernes, 26 de abril de 2019


PROMETER Y PROMETER

En los albores de nuestra reciente democracia, el presidente Adolfo Suárez utilizaba con frecuencia una frase que ha quedado para la historia: Puedo prometer y prometo. En una sesión del Congreso en la que el presidente de UCD volvió a utilizar por enésima vez la archisabida cantinela, un parlamentario navarro creo recordar que de apellido Aizpún, en su turno de intervención le espetó al jefe del ejecutivo: Usted puede prometer y promete; nosotros podemos dudar y dudamos.

Eran tiempos de un parlamentarismo de bastante más nivel intelectual del que hoy padecemos. En las cortes actuales, salvo honrosas excepciones, predomina la mediocridad y con frecuencia se da la pura chabacanería. Una pena.

Los partidos políticos se han convertido en máquinas cuyo exclusivo fin es alcanzar el poder y manejar el presupuesto y a este objetivo primordial dedican todos sus esfuerzos, utilizando cualquier medio a su alcance sea este más o menos ético.

Aplican un principio de actuación que le escuché a unos jóvenes hace un tiempo: prometer y prometer hasta llegar a meter, y una vez que se ha metido olvidar lo prometido. Los mozos de mi generación, en general, no pudimos aplicar este principio.

Cuando llegan las campañas electorales como la que nos encontramos, el españolito de a pie se ve abrumado por una orgía de promesas de todo tipo. Los políticos saben con seguridad absoluta que no podrán cumplirse. Pero ellos las sueltan cada vez con más desfachatez con la certidumbre de que los ciudadanos las creerán a pies juntillas y les votarán en los cercanos comicios.

Si uno sumara el importe económico al que ascienden las promesas electorales, llegaría a la conclusión de que no habría fondos presupuestarios suficientes en 100 años para pagar el total. Pero los políticos siguen erre que erre prometiendo y prometiendo, en la creencia de que los españoles somos tontos del haba y nos lo creemos todo lo que su imparable verborrea nos arroja.

Dicen todo aquello que los ciudadanos quieren escuchar y a ese fin dedican todos sus esfuerzos.

Algunos ejemplos. Todos o casi todos los partidos políticos aseguran a lo largo y ancho de la campaña y fijan en sus programas electorales que las pensiones se revisarán con el IPC  para que no pierdan su poder adquisitivo y aquellas de menos cuantía subirán por encima del mismo. Los pensionistas se muestran muy contentos como no podía ser de otra manera.

En general tenemos una buena sanidad pública en España. Aunque en algunas comunidades autónomas se dan problemas puntuales que desembocan en una sobreocupación de los hospitales en los que se ven con frecuencia acumulaciones de enfermos en los pasillos. Es frecuente también la carencia de personal en una gran parte de nuestros puntos de atención sanitaria, lo que incrementa los tiempos de atención. Pues bien ellos en la campaña juran y perjuran que la cosa quedará resuelta en la próxima legislatura y que las listas de espera se reducirán sensiblemente rozando el cero absoluto. Si les votamos, claro.

Se prometen ayudas y más ayudas a discapacitados, parados de larga y corta duración, familias necesitadas. Todo ello es muy loable pues al necesitado hay que echarle una mano para que no se quede en el camino. Todo el mundo sin distinción suscribiría estos buenos propósitos que nos prometen los políticos.

A los autónomos van dirigidas muchas de estas promesas asegurándoles beneficios sin cuento como son la reducción de las cotizaciones y el incremento de las prestaciones. Todo en un mundo idílico que sólo existe en las mentes de los que prometen y prometen.

A los trabajadores se les aumenta sensiblemente y muy por encima del IPC el salario mínimo interprofesional, sin reparar si esta decisión afecta o no a la actividad empresarial y a la economía nacional.

En cuanto a la creación de puestos de trabajo la cosa comenzó en 800.000 y ya se cuentan por millones los empleos que se crearán. Prácticamente España se queda sin parados. Todo si les entregamos nuestro voto.

Respecto de las infraestructuras se terminarán todos los AVEs pendientes. Que nos lo cuenten a los extremeños que llevamos desde 2010 disfrutando del AVE en las campañas electorales y padeciendo unos trenes tercermundistas en 2019 sin que se atisbe el final del túnel.

Después de prometer todos estos beneficios para los distintos colectivos, estos políticos nuestros no explicitan el modo en que se financiará el incremento de presupuesto que traerá consigo la nueva situación. No se adjunta a la promesa electoral una memoria económica que justifique y asegure la subida. Eso ya se verá después.

Unos dicen que bajarán los impuestos y otros que los subirán pero sólo a los ricos y a las empresas, sobre todo a las grandes con especial inquina con las del IBEX 35. Al final los impuestos se los sacarán, como siempre ocurre, a la clase media que una vez más será la pagana del festejo. Y como es tradicional un montón de promesas quedarán arrumbadas hasta las próximas elecciones. Es lo que hay.



domingo, 21 de abril de 2019


SEMANA SANTA: RECUERDOS DE ADOLESCENCIA

Como ya tengo una edad provecta mi adolescencia tuvo lugar cuando el nacional catolicismo en España estaba en su apogeo, circunstancia que no hay que olvidar.La sociedad española salía de una guerra civil que fue muy desgraciada para todos los españoles sin exclusión. Un desastre que no debería volver a repetirse nunca más.

Por aquel tiempo la religiosidad los inundaba todo. Y especialmente era patente durante la Semana Santa, cuyas celebraciones: Santos Oficios y procesiones desde el Domingo de Ramos al de Resurrección ocupaban una buena parte del tiempo de los españoles. O al menos de muchos entre los que me encontraba.

Era todo muy exagerado. Las imágenes de los templos se cubrían con paños morados que era el color que simbolizaba la penitencia inherente al tiempo de la Pasión de Cristo. En las celebraciones litúrgicas la campanilla, símbolo de alegría, era sustituida por una matraca o carraca de sonido grave como correspondía a este tiempo de tristeza.

Había un ambiente distinto al resto del año que se traducía en la introspección de las personas y se palpaba un gran abatimiento.

Música con sordina en los locales públicos, en los receptores de radio el sermón de las Siete Palabras y las salas de cine o bien cerradas o proyectando películas de ambiente religioso: La Túnica Sagrada, El Beso de Judas o Quo Vadis? hacían de la  Semana Santa una época especial del año. Se compensaba tanta tristeza con el hecho de las vacaciones de las que disfrutábamos los escolares.

La Semana Santa se convertía a causa de tanta religiosidad en un tiempo de reflexión personal sobre el rumbo que habían tomado nuestras vidas, de arrepentimiento de nuestros pecados y de penitencia por ellos.

Los desfiles procesionales reunían una gran cantidad de penitentes que portando cirios  acompañaban a los pasos durante el recorrido de la procesión, así como de espectadores que llenaban calles y plazas, balcones y terrazas, quienes guardaban un silencio sepulcral cuando una saeta rasgaba con sus notas la noche en calma.

En Plasencia donde transcurrió mi adolescencia tenía su guarnición el Regimiento de Órdenes Militares número 37. Las fuerzas armadas integradas en el mismo custodiaban los pasos durante las procesiones y una compañía y banda de música acompañaba al final al cortejo. Terminado el acto los militares desfilaban con gran marcialidad rumbo a su cuartel entre los aplausos de los asistentes. Los gastadores abrían camino al son de marchas militares que con su ritmo sincopado enervaban los ánimos de la población.

Las celebraciones tenían su máximo esplendor en la liturgia de Gloria que se celebraba en la catedral de Plasencia, comenzando el sábado antes de la medianoche y culminando cuando el Domingo anunciaba la Resurrección de Nuestro Señor.

Era oficiada por el prelado de la diócesis placentina, en aquellos tiempos ocupada por un navarro de mucha categoría: Don Juan Pedro Zarranz y Pueyo acompañado del Cabildo Catedralicio en pleno que oficiaban una misa de gran solemnidad y extensa duración.

Un elevado número de fieles, que abarrotaba el templo, asistían embelesados a la ceremonia religiosa. El cénit de la misma se alcanzaba cuando Don Román el magnífico organista de la catedral, según se decía seguidor empedernido del Real Madrid, interpretaba en el suntuoso órgano catedralicio la Tocata y fuga en re menor de Juan Sebastián Bach.

Sus notas cuya resonancia alcanzaba las inmensas bóvedas del templo placentino ponían el vello de punta a los espectadores, que acudían año tras año sólo por el placer  de escuchar esta magistral interpretación.

Culminada esta liturgia de Gloria con el Aleluya la alegría volvía a las calles y plazas de las ciudades que recuperaban su actividad. Jesús había resucitado y el personal que se había arrepentido de sus pecados en la Semana Santa, volvía a las andadas para seguir cayendo en la tentación del Maligno. Y así un año y otro.

Muchos tiempo después y a pesar de los sensibles cambios que la sociedad española ha experimentado, ahora estamos en una democracia que ha costado mucho conseguir, observo que a las celebraciones de la Semana Santa siguen acudiendo millones de fieles en toda España, que en muchos casos tratan de buscar en la devoción a las imágenes que desfilan un asidero por si el más allá existe de verdad.

Salvo algunas exageraciones propias de aquellos tiempos del nacional catolicismo el proceso de la Semana Santa es muy similar ahora al existente cuando yo era un adolescente. Hay pocas diferencias de fondo. Es casi lo mismo.

Hay un sector de la población que desde posiciones políticas anticlericales trata de borrar las Semana Santa del panorama nacional. Pero a la vista de los acontecimientos lo van a tener crudo. Porque la Semana Santa está arraigada en el corazón de muchos españoles. Aunque ahora nos vayamos de vacaciones. Al menos eso creo yo.

Precisamente la Semana Santa y un viaje durante ella, han sido la causa del retraso de esta publicación. Reitero las gracias a los lectores por el tiempo que me dedican.


viernes, 12 de abril de 2019


SIERRA DE CAZORLA, BAEZA Y ÚBEDA: NATURALEZA Y ARTE

Mi primer viaje de jubilado con el Mundo Senior del IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales) me ha proporcionado una agradable experiencia que recomiendo a quienes todavía no hayan participado de estos viajes, pues estoy seguro que les resultará muy gratificante hacerlo.

Elegimos junto a María José y Paco, un matrimonio muy amigo nuestro, ella farmacéutica en activo y él médico jubilado, un viaje mixto de naturaleza y cultura por la sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, un inmenso parque natural de 210.000 ha ubicadas en la provincia de Jaén, completado con una vertiente cultural como ha sido la visita a dos ciudades cercanas y a cual más bella: Baeza y Úbeda.

En el grupo coincidimos con viejos amigos: los placentinos Gema y Fernando  y los cacereños Paquita y José Miguel. También otras personas conocidas de Plasencia y Cáceres con las que hemos estrechados lazos en el viaje.

La excursión ha sido un éxito desde todos los puntos de vista que puedan analizarse: un grupo de unas 50 personas que se han dedicado a hacer el viaje agradable al compañero, una guía Laura y un conductor Juan dos magníficos profesionales que nos han hecho disfrutar aún más de este periplo, un hotel estupendo y unas comidas abundantes y bien cocinadas. No se puede pedir más. De verdad me ha sorprendido la calidad del viaje. Creo que el IMSERSO se está esmerando con los mayores que en el ocaso de sus vidas tratan de ver y aprender cada vez más. Como si no hubiera un mañana que se dice ahora.

El parque natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas es un espectáculo de la naturaleza salvaje y bravía. Riscos y montañas que albergan lluvia y nieve en las alturas de las cuales nacen los ríos Guadalquivir y Segura: uno corre hacia la vertiente atlántica y el otro hacia la mediterránea.

Visitamos el nacimiento del río Guadalquivir, el río grande de los árabes, en el corazón del parque. Sus aguas en el tramo alto se despeñan desde las cumbres y los ventisqueros dando lugar a un líquido elemento cristalino que se mantiene con sus propiedades en estado prístino. Luego ya en el curso medio y bajo del río se aprovecha este oro incoloro que es el agua para regar el mar de olivos que se divisa desde las alturas de Cazorla y de La Iruela y cuyo fruto se transforma en otro oro de un sabor inolvidable: el aceite de oliva virgen extra. Ahora se abrevia aove. Una delicia.

Llevamos a cabo una marcha por el curso del río Borosa un afluente en la cabecera del río principal por su margen derecha, que corría a raudales con sus caudales incrementados sensiblemente por las lluvias que descargaron antes y durante nuestro viaje y que aunque nos incomodaran un poco, las dimos por buenas por la riqueza que las mismas traían consigo para la economía de la zona. También visitamos el santuario de Tíscar y la cueva del Agua ubicados en unos parajes de una gran fragosidad y de excepcional belleza.

La vertiente cultural culminó con la visita a dos ciudades bellísimas declaradas Patrimonio de la Humanidad en 2003 con absoluta justicia.

Baeza es la más pequeña de las dos, unos 18.000 habitantes, con un casco histórico en el que existen edificios de singular arquitectura: el ayuntamiento, el palacio de Jabalquinto, la antigua universidad y su catedral con una custodia de gran valor que se expone al público. La mano del arquitecto Andrés de Vandelvira, que fue el introductor en España de la bóveda baída o vaída, también conocida como bóveda de pañuelo, se deja notar en muchos de sus edificios.

Pero en Baeza sobre todo laten la poesía y la figura de Antonio Machado. A la muerte de Leonor y en un estado casi de desesperación encontró en los paisajes y en la tranquilidad de Baeza la calma que necesitaba. Durante el período 1912 – 1919 ocupó la cátedra de gramática francesa en el Instituto de la Santísima Trinidad. Luego se trasladaría a Segovia y Madrid. Pero esa es ya otra historia.

Úbeda, con unos 36.000 habitantes es otra ciudad de gran belleza con unos monumentales edificios que junto con los de Baeza fueron declarados al mismo tiempo Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003.

Conocida como la ciudad de los cerros, por aquello de irse por los cerros de Úbeda, es un centro neurálgico del aceite de oliva y una ciudad de servicios para su amplia comarca.

Pero su belleza radica en los numerosos edificios renacentistas que alberga obra del mecenazgo de Francisco de los Cobos secretario del rey Carlos I, y de Juan Vázquez de Molina secretario a su vez de este mismo rey y de su hijo Felipe II y del talento del arquitecto Andrés de Vandelvira que puso su impronta en muchos de los edificios entre los que destacan: el hospital de Santiago, Palacio del Deán Ortega, Basílica de Santa María y Palacio de las Cadenas entre otros. Una maravilla de ciudad.

En resumen a la vista de la experiencia de este mi primer viaje, no puedo por menos de recomendar los viajes culturales y de naturaleza del IMSERSO. Están bien organizados e incrementan los conocimientos de los participantes, permitiendo además tratar a nuevas personas. Así que, si pueden, apúntense a ellos. No les defraudarán.