viernes, 18 de enero de 2019


 EL INCIERTO FUTURO DE LA MARINA DE VALDECAÑAS

Hace unos cuantos años los terrenos conocidos como Isla de Valdecañas con una extensión de unas 114 ha, sobre los que hoy se levanta la urbanización de alto standing Marina de Valdecañas, estaban ocupados por masas de eucaliptos y matorrales de escaso valor ambiental.

En el año 2003 esta área y toda la limítrofe al embalse de Valdecañas, con una extensión de 7.459 ha fue declarada por la Junta de Extremadura como ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) denominada “Embalse de Valdecañas” e incluida en la Red Europea Natura 2000.

En abril de 2007 la propia Junta de Extremadura declaró la construcción de la urbanización como PIR (Proyecto de Interés Regional) con el fin de legalizar la ejecución posterior de la obra. Se construyó una primera fase con 185 villas de lujo, hotel, campo de golf e instalaciones complementarias: piscinas, playa artificial, jardines, embarcadero…etc.

Asociaciones ecologistas consiguieron que los tribunales de justicia declararan esta urbanización como ilegal por estar construida sobre la ZEPA, que es una zona protegida. Actualmente se está pendiente de la ejecución de sentencia sobre la misma.

Parece que los estudios que sirvieron de base para declarar esta ZEPA no eran muy completos a juicio de los expertos del CSIC de la Estación Biológica de Doñana, a los que el TSJEX (Tribunal Superior de Justicia de Extremadura) ha encargado un informe ambiental para valorar la solución futura más conveniente para esta urbanización de lujo de cara a la ejecución de la sentencia: demolición y restauración ambiental, restitución a su estado inicial o conservación de lo hecho.

De igual modo en el informe de esos expertos se reconoce que el valor ambiental de la Isla no era extraordinario. ¿Y siendo así por qué se incluyó en la ZEPA? De igual modo dicho informe echa de menos la existencia de datos ambientales antes de la construcción del complejo. Estas consideraciones son indicio de que la declaración de esta ZEPA por parte de la Junta de Extremadura se hizo como poco de manera un tanto precipitada. La política ambiental lo dominaba todo pensando erróneamente que iba a ser la solución para Extremadura. Se ha demostrado que estas políticas conservacionistas son un craso error si no se complementan con firmes políticas de desarrollo que en Extremadura brillan por su ausencia.

No obstante, me asalta una duda respecto de este informe del CSIC ¿Cómo es posible que el resto de la superficie que queda de la ZEPA, si se excluye la Marina de Valdecañas y que suma 7.345 ha, no tenga capacidad de acogida para la fauna que habitaba en las114 ha ocupadas por la urbanización (el 1,52 % de la superficie total de la ZEPA)? ¿Esta circunstancia se ha estudiado a fondo en el informe? Porque da la impresión de que se produce una fragmentación en el estudio del CSIC. Considera dos conjuntos inconexos: por un lado, la Marina de Valdecañas y por otro el resto de la ZEPA. Lógicamente ha de haber interacciones entre ambas.

Las organizaciones ecologistas promotoras de la iniciativa para la demolición de la urbanización se muestran eufóricas porque, según ellos, el informe del CSIC les da la razón y propugna la demolición y restauración ambiental como mal menor desde el punto de vista ambiental, que es el único considerado por ellos. Los impactos económicos y sociales parece que no han de tenerse en cuenta.

Creo que el Tribunal va a tener que hilar muy fino cuando dictamine sobre la ejecución de la sentencia. El valor ambiental de la Isla de Valdecañas que, el propio informe del CSIC considera como no extraordinario, no debiera interferir negativamente en las condiciones socioeconómicas de un área muy castigada, con un bajo nivel de desarrollo y para la que la construcción de esta urbanización de lujo ha supuesto una inyección de oxígeno para fijar la población e incrementar sus débiles rentas.

Si el tribunal opta por la demolición de lo construido con una restauración ambiental o la restitución a su estado inicial y no se mantiene la urbanización, nos encontraremos ante dos situaciones muy negativas: una que la zona volverá al subdesarrollo anterior, y otra que todos los extremeños a través de la Junta de Extremadura habremos de indemnizar a los promotores de la obra con el lucro cesante y restitución de lo invertido, ya que la urbanización tenía todas las bendiciones autonómicas para su construcción. Difícil papeleta para los jueces.

Espero que este episodio servirá de lección a los políticos extremeños para no llevar a cabo más protección del territorio. Sobre todo, si esta se hace sin estudios muy concienzudos sobre el particular.

Parece que Extremadura que ocupa el furgón de cola del desarrollo español, con la menor renta y PIB per cápita de España, debería abandonar ya el camino conservacionista si no quiere que la emigración alcance límites insostenibles y convierta a la región en un desierto.

Una cosa es proteger las áreas de alto valor ambiental, a lo que nadie debería oponerse, y otra es convertir Extremadura en un parque natural, sin desarrollo posible. Eso tiene un precio y habría que ver si los extremeños estamos dispuestos a pagarlo. Y no sólo los ecologistas.

Por eso tal vez sería muy urgente que la Junta de Extremadura revisara las zonas protegidas existentes liberando de esta protección a todas aquellas que no tengan un valor ambiental destacado. De lo contrario el desarrollo extremeño continuará siendo muy precario o inexistente. Y como consecuencia Extremadura será difícil que levante cabeza.

viernes, 11 de enero de 2019


LA MUERTE DE LAURA LUELMO

La reciente muerte violenta de la joven profesora zamorana Laura Luelmo, ha servido para constatar una vez más, que algo no funciona bien en el sistema normativo penal español y en su aplicación.

Adelanto que no soy jurista, mi profesión es ingeniero agrónomo, y aunque tengo una cierta formación leguleya por mi condición de funcionario durante 40 años, mis razonamientos se basan en la aplicación de la lógica y del sentido común; de los míos.

Por eso parto de una base, probablemente diferente de la que defienden sesudos juristas y especialistas en la materia. Como ciudadano de a pie entiendo que la legislación penal, la aplicable al caso de la muerte violenta de Laura, ha de tener como objetivo prioritario la defensa de los derechos de las víctimas y no la de los intereses de sus verdugos. Aunque considero loable que se trate de conseguir la reinserción de los delincuentes durante su reclusión en prisión. Pero en mi indocta opinión el Código Penal debiera preocuparse con preferencia de las víctimas. Son las que más pierden y las que más sufren. Y no parece que la norma esté dirigida a alcanzar ese objetivo.

En este triste episodio, que no debiera haber ocurrido nunca, la que ha perdido más es Laura. Como en su momento les sucedió a Diana Quer, a Marta del Castillo o a Mari Luz Cortés. Le han segado de raíz su joven vida y su futuro. Y nada ni nadie podrá resarcirle de esa pérdida. No quiero ni pensar el sufrimiento y la angustia de esta joven mujer ante su cruel asesino y la imposibilidad de defenderse de su ataque, aunque ofreciera toda la resistencia de la que fue capaz.

Una vez ocurrido este asesinato he vuelto a escuchar las simplezas de siempre de los políticamente correctos que constituyen, según ellos, la progresía andante y dirigente de esta España nuestra que va dando tumbos.

A los cinco minutos de confesar el agresor su crimen, ya estaban los medios de comunicación y tertulianos de lo políticamente correcto con los mantras de que hay que mantener la cabeza fría; que no se debe legislar en caliente, en frío tampoco legislan o lo hacen de modo insuficiente y que hay que reinsertar a los delincuentes, pobrecitos míos. Y así una serie de estupideces que son repetidas una y otra vez como una cantinela indecorosa.

Nadie defiende con prioridad y firmeza a las víctimas. Una vez asesinadas es como si desaparecieran de la escena. Menos la familia, que por cierto la de Laura ha mantenido una postura impecable y equilibrada en todo el proceso, los allegados y algunas gentes de buena fe, nadie se ocupa de ellas. Pasan a un segundo plano desde el punto de vista social.

Eso sí, antes se las obsequia con aplausos en sus funerales y muchas velas encendidas y manifestaciones y carreras, con el lema de que todos somos Laura y cosas de esas que, salvo para confortar un poco a las familias, no sirven de mucho. Y después a otra cosa, mariposa.

Lo de los políticos raya en la desvergüenza. En lugar de legislar adecuadamente y adaptar el Código Penal para defender a las víctimas, se dedican a perorar unos contra otros sin hacer nada sólido. O incluso tratando de derogar disposiciones del Código Penal como la prisión permanente revisable, sólo porque no se les ocurrió a ellos, proponerla. Sin analizar si eso es bueno o malo para los ciudadanos. Sin considerar por qué se aplica en otros países.

Las justificaciones son de lo más pedestre. Por poner un ejemplo de alta referencia: el presidente del gobierno despacha la derogación de la prisión permanente revisable con el razonamiento de que la misma no ha logrado impedir este asesinato. Hombre ni la ley de violencia de género ha impedido que 47 mujeres hayan muerto este año a manos de sus asesinos. Ni el Código Penal ha sido capaz de frenar los diversos delitos que se producen. Así que, según tan inteligente conclusión, derogamos leyes y códigos y santas pascuas.

Si a este asesino que había matado con anterioridad a una mujer y acosado y agredido a otra, hubiera estado en la cárcel bajo la aplicación de la prisión permanente revisable, hoy día Laura Luelmo, seguiría dando sus clases en el instituto de Nerva y viviendo y disfrutando de su joven vida y soñando su futuro junto a su familia y amigos.

El que individuos de esta catadura anden sueltos sin control es lo que pone en peligro a la sociedad. Que tiene que defenderse de ellos para salvaguardar los derechos de los ciudadanos que nos dedicamos a vivir en paz y a cumplir la ley.

A estos últimos son a los que tienen que amparar las leyes y códigos. Y no dar ventaja a los derechos de los criminales frente a los de sus víctimas reales o potenciales.

A ver ahora quien devuelve a sus padres, a su pareja y a sus familiares la vida de Laura. Ellos también sufrirán durante toda su existencia esta irreparable pérdida.

Y está muy bien que se trate de reinsertar a los delincuentes. Pero sólo a aquellos que admitan esa reinserción. A los otros, como el asesino que nos ocupa, hay que retirarlos de la circulación. Claro que diré que es presunto hasta que un juez lo condene. Esa es la grandeza del estado de derecho. Que además de a los delincuentes ha de proteger con prioridad a las víctimas.

La conocida sentencia de Concepción Arenal “odia el delito y compadece al delincuente” quizá tuviera justificación en las condiciones sociales del tiempo en que se pronunció. Yo la completaría hoy día añadiendo “y siempre, defiende en primer lugar a las víctimas”


viernes, 4 de enero de 2019


EXTREMADURA MALTRATADA

Estoy seguro que el presidente de la Junta de Extremadura, por quien tengo el máximo respeto y consideración a nivel personal, conoce con precisión la situación de Extremadura en el contexto de España.

Somos una región de 41.300 Km2 con poco más de 1 millón de habitantes. Continuamos ocupando el último lugar en PIB y Renta Bruta disponible “per cápita”; tenemos la tasa de paro más alta de España y dentro de ella también la juvenil. Disfrutamos de los niveles de pobreza más elevados de la nación. Pero el señor Fernández Vara sabe que los extremeños tenemos dignidad. Y el Estado español la está pisoteando y está maltratando a Extremadura. Y no nos lo merecemos.

Da la impresión de que el presidente autonómico no es plenamente consciente de lo que ocurre con el tren en Extremadura. Puede deberse a que lo utiliza poco.

Lleva tiempo mareando la perdiz con Renfe, con Adif, con el ministro de la “caspa” y con el presidente del Gobierno, el actual que es de su cuerda y el anterior que no lo era, sin tomar decisión eficaz alguna sobre el transporte ferroviario en Extremadura. Y los extremeños nos sentimos maltratados y con nuestra dignidad pisoteada.

Se ha puesto al frente de dos manifestaciones una en Madrid cuando gobernaba el PP y la otra en Cáceres cuando gobierna su partido. Ninguna ha servido para nada. Ni el Pacto por el Ferrocarril, tampoco El desastre ferroviario en Extremadura sigue y continuará mientras el presidente y su partido en la región no adopten medidas firmes y contundentes.

Los extremeños no merecemos el maltrato a nuestra dignidad que nos están infligiendo los gobiernos de España, este y los anteriores de todos los tiempos, también los de la transición, que se anunció como una nueva época para España. En España volvía a amanecer. En Extremadura todavía no se ve el alba.

Podemos ser un pueblo pobre, resignado y poco reivindicativo, pero somos un pueblo leal y digno. Y nos merecemos tener el mismo trato que el poder central otorga al resto de comunidades autónomas. Sobre todo, cuando pagamos los mismos impuestos, aunque seamos en disfrute de servicios, españoles de segunda división.

El poder regional, en un lamentable error se dejó cerrar en 1985 la Vía de la Plata, una línea de ferrocarril clave para Extremadura antes y ahora que formamos parte de la Unión Europea más todavía. Sin la menor protesta extremeña nos quedaron sin un eje vital para la salida de nuestros productos hacia Europa. Todavía no he visto ni un solo movimiento de la Junta de Extremadura reivindicando la apertura y acondicionamiento de esa línea para conectar con el eje Atlántico transeuropeo en Salamanca y con los puertos del Norte de España.

También se ha dejado escapar el tren Lusitania que ahora discurre por Salamanca ¿Sabe lo que significa eso? Pues que el futuro AVE Madrid – Lisboa, no circulará por Plasencia, Cáceres, Mérida y Badajoz, lo hará por la ciudad charra para enlazar con una Y hacia Lisboa y Oporto. Al tiempo.

Lo del tren “digno” raya en la desvergüenza. Si no lo ha hecho todavía debería leerse los detallados e imparciales informes que un grupo de ingenieros del Club Senior de Extremadura ha confeccionado sobre el desarrollo de este tren “digno” entre Badajoz y Madrid. Podrá comprobar cuánto tardará en llegar a la capital de España. Calculan que como mínimo será en 2025. En el informe también se describe la chapuza en la que consistirá el mencionado tren, circulando por vías antiguas y nuevas, con parte electrificada, cuando se haga, y parte no. Nos han vuelto a engañar señor presidente.

Yo le sugiero una solución para que esto se arregle. Consiste en “apretar” al presidente del Gobierno. Que es lo que hacen en Cataluña y en el País Vasco. Exactamente igual. Sin contar los diputados extremeños del PP que ya lo harán, el PSOE tiene 4 diputados extremeños en el Congreso y Podemos 1. 5 diputados: el mismo número que tiene el PNV.

Como usted es persona inteligente, lo entenderá fácilmente. Mi propuesta es que advierta al señor Sánchez de que los diputados socialistas de Extremadura en el Congreso, junto a la diputada de Podemos (que supongo se unirá para este fin) romperán la disciplina de voto en los próximos presupuestos y los votarán en contra. Salvo que paralelamente se promulgue una ley especial de carácter nacional que contenga las inversiones necesarias del Estado - esas que nunca se han hecho en la historia extremeña - para sacar a Extremadura del pozo en el que se encuentra y conseguir la nivelación de servicios con el resto de comunidades autónomas. Y no me refiero sólo a las inversiones ferroviarias. La sanidad, la educación y otras infraestructuras relacionadas con las nuevas tecnologías también necesitarían apoyos del estado central.

Déjese de pamplinas y paños calientes y hágalo. Eso es lo que hacen los separatistas catalanes y vascos para conseguir sus propósitos. Y les va de maravilla. Se llevan todo. Échele valor y hágalo. Tendrá detrás a todos los extremeños que lo apoyarán sin fisuras.

Tome medidas firmes como la que le sugiero, porque el diálogo y los buenos modos no han dado resultado. Ya verá como el gobierno central empieza a respetar a los extremeños de los que usted es presidente. En este guirigay en el que han convertido España es la única manera de que te solucionen los problemas: por las bravas.

Y no admita en Extremadura ningún Consejo de Ministros hasta que a nuestra comunidad autónoma se le otorgue un trato digno desde Moncloa. Al menos el mismo que se concede a los separatistas catalanes.



viernes, 28 de diciembre de 2018


LA CASPA ESPAÑOLA

 Parece que al “sanchismo” gobernante le ha dado por abjurar de los toros y de la caza, de modo que algunos dirigentes de alto rango están que no paran en el intento.

Abrió el espectáculo cómico - taurino la imprudente ministra de Transición Ecológica que ya antes la había organizado morrocotuda con el diésel y la cosa energética. No contenta con la hazaña, se manifestó en contra de la caza y de los toros. Cuando fue consciente de su metedura de pata, se acogió a la tesis de que era una opinión personal, extremo aireado por los medios de comunicación turiferarios del gobierno, tratando de quitar importancia al asunto.

Estos dirigentes de tan alto rango deberían comprender que cuando uno llega a ministro las opiniones personales hay que expresarlas en el seno familiar o en la barra del bar, preferiblemente en voz baja, pero nunca ante los medios de comunicación, porque de inmediato se transforman en opiniones gubernamentales. Cuando se llega a estos puestos tan destacados hay que tener algo más de prudencia en los juicios. Esa virtud cardinal hay que practicarla todavía más cuando el conocimiento que se tiene del tema que se aborda, resulta ser más bien escaso.

Antes de calmarse las procelosas aguas agitadas por la ministra, y sin encomendarse a Dios ni al diablo, el ministro de Fomento y segundo del partido ha asegurado que la caza y los toros forman parte de la España casposa.

Argumenta el prócer que se encuentra legitimado para decir esta “boutade” porque su padre fue torero ¿Y qué tiene que ver el culo con las témporas? El padre pudo ser torero y el hijo ser antitaurino. Aunque el ministro no debe de tener los conceptos muy claros porque se han publicado fotografías en las que se le ve presenciando algún que otro festejo de toros.

Pero volviendo a la caspa. El ministro yo creo que no ha dirigido bien el tiro y se le ha revuelto el toro. Probablemente consecuencia de la verborrea eufórica que muestran muchos de nuestros políticos. Se vienen arriba con suma facilidad y no controlan.

Me imagino que conoce - o antes de hablar debería haberse informado del dato - que hay en nuestro país casi 350.000 cazadores federados y cerca de 1 millón de licencias de caza.

Y respecto de los toros, en España durante el año 2017 asistieron 5 millones de espectadores a los festejos taurinos (corridas y novilladas) y unos 20 millones de españolitos presenciaron los festejos populares con participación de estos bóvidos.

Aunque haya algunas coincidencias de aficionados a estas modalidades, me parece que en España todavía queda mucha caspa, señor ministro. Podríamos decir que hay casi más caspa que pretendida progresía. Y un político prudente debería tener sumo cuidado con estas cosas. Porque estos casposos, luego van y se les ocurre votar. Y el “sanchismo” lleva una carrera descendente de votos que ni te cuento. Y a lo peor con manifestaciones como las de este eximio ministro va a continuar en caída libre. Aunque Tezanos y su CIS pretendan ignorarlo.

Lo que hemos comentado hasta aquí se refiere al aspecto externo de las manifestaciones ministeriales. Si entramos en los entresijos del asunto la cosa pinta todavía peor. Mucho peor diría yo.

Estos dos destacados ministros dan la impresión de que desconocen un montón de aspectos relevantes de la caza y de los toros.

La caza que se viene practicando desde tiempos inmemoriales (creo que desde el Paleolítico) supone una actividad necesaria y conveniente para que la fauna permanezca en un equilibrio sostenible con el medio ambiente. Cuando se ha restringido su práctica, caso de algunas zonas protegidas, se ha producido una proliferación excesiva del número de ejemplares existentes en el hábitat, lo que ha traído consigo el incremento de enfermedades y su más fácil transmisión a las especies domésticas aprovechadas por el hombre, al aumentar la probabilidad de contactos.

Que se lo pregunten a los ganaderos, que también votan, con los problemas de brucelosis y de tuberculosis que padecen sus animales, transmitidos por la fauna silvestre y que les originan cuantiosas pérdidas.

Esto sin tener en cuenta el aspecto económico que genera la caza en muchas comunidades autónomas como Extremadura, Castilla la Mancha o Andalucía. Unos 190.000 puestos de trabajo están ligados a este aprovechamiento. Más los indirectos que se generan en las actividades conexas, como la hostelería.

Respecto al toro está casi todo dicho. El toro de lidia es una especie única y está ligada al ecosistema de la dehesa en la que se integra. Su destino es la pelea debido a su especial configuración genética que determina la casta, la fiereza y la nobleza. En las plazas de toros se expresa esta genética en la lucha del animal con la inteligencia del torero. La mayoría de las veces vence el hombre, pero en ocasiones gana el toro. Y este espectáculo sigue suscitando el interés de muchos casposos españoles. Y generando miles de puestos de trabajo. Se estiman en 180.000. Más los que se crean en actividades conexas con la tauromaquia.

Por eso a estos ministros hay que sugerirles que practiquen más la virtud de la prudencia, si puede ser acompañada de otra virtud cardinal como es la templanza. Y antes de hablar piensen en las consecuencias de lo que dicen. Sobre todo, si, como parece, tienen exiguos conocimientos de los temas sobre los que opinan. Porque pudiera ocurrir que el voto de los casposos les dejara sin cargo. Y entonces vendría el llanto y el crujir de dientes. Amén.



viernes, 21 de diciembre de 2018


DESPOBLAMIENTO DE EXTREMADURA

Uno de los problemas más acuciantes que ha de resolver con prontitud Extremadura es la pérdida continuada de población que ha tenido lugar en los últimos años. El despoblamiento afecta en mayor medida a las zonas rurales cuyas tierras son de secano al no llegar a ellas los planes de regadío.

Veamos algunos datos: en los 10 últimos años la población extremeña ha pasado de 1.097.744 habitantes (INE, 2008) a 1.079.220 habitantes (INE,2017). La región ha perdido en este período 17.824 habitantes. Esto representa el 1,62 % de la población existente en 2008.

Como contrapunto la población de España ha pasado de 46.157.822 habitantes (INE,2008) a 46.572.132 habitantes (INE,2017). A nivel nacional se ha experimentado un aumento de 414.310 habitantes, que representa el 0,89 % de incremento poblacional.

El análisis a escala provincial para este mismo período nos da que la provincia de Badajoz ha perdido 5.362 habitantes, el 0,78 % de la población, mientras que Cáceres ha disminuido su población en 12.462 habitantes, el 3,02 % de la que tenía en 2008.

La pérdida de población trae como consecuencia un trasvase a otras comunidades de un activo regional de gran importancia. Suele emigrar en mayor medida la población juvenil constituida en gran parte por personas con titulación. Es decir, se está exportando un talento que sería imprescindible para asegurar el desarrollo de nuestra comunidad autónoma.

Para analizar más en profundidad la situación existente he tomado la evolución de la población en los 20 últimos años (INE, 1998 – 2017) en cuatro núcleos de población de tamaño mediano de Extremadura, dos en la provincia de Cáceres: Ahigal, en el norte de ella  y Garrovillas de Alcónetar, en la penillanura central cacereña y dos en la de Badajoz: Alburquerque en la parte noroeste de la provincia en las cercanías de la frontera portuguesa  y Azuaga en la Campiña Sur cerca del límite con Córdoba.

El resultado de la evolución de la población en los cuatro núcleos es altamente preocupante, especialmente en los pueblos cacereños: Ahigal con una población en 1998 de 1.684 habitantes pierde 279 habitantes, el 16,57 %; Garrovillas de Alconétar que tenía 2.488 habitantes en 1998, ha perdido 386 habitantes, el 15,51 %.

En la provincia de Badajoz, Azuaga ha pasado de 9.091 habitantes en 2008 a 7.974 en 2017. Ha supuesto una pérdida de 1.107 habitantes, el 12,17 % de la población de 2008. En Alburquerque que tenía 5.660 habitantes en 2008 ha perdido 289 personas lo que representa el 5,1 % de la población.  

Y qué medidas o iniciativas pueden tomarse para solucionar este grave problema de despoblamiento. En mi opinión hay una línea principal de actuación que consiste en que ha de generarse actividad económica en los núcleos rurales extremeños o en su entorno más próximo. Si esto no se consigue el despoblamiento continuará.

Para facilitar la actividad económica es preciso que nuestros pueblos tengan un acceso lo más fácil posible a los servicios de una sociedad moderna: infraestructuras viarias decentes, acceso fácil a internet y también a la sanidad y a la educación.

En este sentido hay un trabajo de Pedro Martín Ruiz especialista en temas sociológicos que forma parte del Club Senior de Extremadura, que propugna un interesante modelo de ordenación del territorio extremeño basado en unos centros comarcales y cabeceras de comarca desde los que se prestarían todos los servicios con más eficacia y menor coste.

Pero sin actividad económica, continuará el despoblamiento. Para generarla se necesita un rejuvenecimiento de la población y dar facilidades a los nuevos emprendedores. Hay que actuar de forma preferente sobre la puesta en valor de los recursos endógenos. Existen producciones ligadas a la agricultura y a la ganadería tanto tradicional como ecológica (aceites, vinos, frutales, queso y productos cárnicos) que han de ser mejor transformadas y comercializadas para que quede en Extremadura la mayor parte del valor añadido que generan. La introducción de nuevos aprovechamientos y productos puede ser otra vía de mejora.

La transformación en regadío de algunas zonas pendientes: Barros, Monterrubio, Arroyo del Campo o Los Quintos, y la mejora en los riegos de montaña podrían contribuir a frenar este despoblamiento.

El turismo ha de jugar también un papel importante. Nuestro patrimonio cultural, paisajístico y gastronómico debidamente promocionado puede ser otra manera de atraer gente a nuestros pueblos. Pero eso pasa por integrar las ciudades y lugares con mayor tirón turístico: Cáceres, Mérida, Plasencia, Trujillo, Zafra, el Parque Nacional de Monfragüe por citar sólo unos cuantos de los numerosos lugares que hay en Extremadura, en los grandes circuitos internacionales. Desde estos lugares privilegiados dentro de los programas turísticos habría que incluir visitas a zonas tan emblemáticas como el Valle del Jerte, La Vera, Tentudía, la Campiña Sur de Badajoz o los embalses que orlan nuestro territorio.

Habría que fomentar la venida a nuestros pueblos de industrias basadas en las nuevas tecnologías. Sería otra palanca más para intentar fijar la población.

Extremadura se encuentra llegando a un punto de no retorno. Y entre todos tenemos que hacer algo para cortar la sangría de población que nos abandona. Hay que reaccionar de inmediato empezando por cambiar las políticas aplicadas hasta ahora que se han demostrado ineficientes. Hay que apostar por un desarrollo sostenible y no insostenible como se ha hecho hasta ahora.

Ayer hice un análisis que me dejó perplejo: En el conjunto formado por mis hijos y los de un grupo de amigos y conocidos, el 73,6 % de ellos trabajan fuera de Extremadura. Preocupante.



viernes, 14 de diciembre de 2018


EXTREMADURA PODRÍA RESPIRAR MEJOR

He leído detenidamente el reciente artículo del presidente Ibarra titulado: Extremadura respira. Como es normal hay cosas de él en las que estoy de acuerdo y otras en las que disiento.

Les adelanto que tengo el máximo respeto por la persona de Juan Carlos Rodríguez Ibarra y por su labor al frente de la Junta de Extremadura durante el amplio período en el que ocupó su presidencia. Creo que fue un político coherente y honesto.

También he de decir que soy y me siento extremeño y por eso me duele Extremadura cuando le va mal y disfruto cuando le va bien. La mayor parte de mi carrera profesional, 37 años de la misma, ha transcurrido en mi tierra. Desde los puestos que he ocupado en sus administraciones tanto central como autonómica he procurado trabajar con ahínco por mejorar la situación de la región. Actitud que no considero un mérito sino simple coherencia con mis convicciones.

Extremadura ha sido secularmente una región abandonada del poder central. Su situación geográfica: un fondo de saco mal comunicado, con la raya fronteriza portuguesa a sus espaldas y su devenir histórico: región de frontera en la Reconquista y territorio de reparto que acabó en manos del clero, la nobleza, las órdenes militares y los latifundistas, determinó la inexistencia de la burguesía, que en otras regiones españoles propició su desarrollo.

Tampoco fue beneficiada por la dictadura franquista. Muy al contrario, el franquismo favoreció descaradamente a las regiones con más desapego de España (Cataluña y el País Vasco) y con esta política propició una fuerte emigración extremeña hacia esas comunidades más ricas privando a Extremadura de un factor tan importante como la población.

A la llegada del estado de las autonomías la situación de partida de Extremadura era de un notable atraso. El régimen la había abandonado y con su historia a cuestas salíamos de muy atrás en el contexto nacional. Éramos los últimos. Y por eso tiene razón Ibarra al decir que las comparaciones han de hacerse con la situación desde la que se partió.

La Junta de Extremadura con la decisiva ayuda de los fondos comunitarios procedentes de la UE ha hecho un trabajo encomiable para mejorar la situación. Hoy día Extremadura se parece muy poco a la de principios de los 80 cuando la Junta recibió las competencias más importantes.

Se ha llevado a cabo una gran labor sobre todo en infraestructuras: disponemos de una red de carreteras autonómicas que está al nivel de las mejores de España con las autovías EX A1 y EX A2 muy bien diseñadas para articular el norte de Extremadura y las Vegas Altas; el abastecimiento urbano está prácticamente asegurado y la depuración de aguas residuales alcanza a todos los núcleos con más de 2.000 habitantes equivalentes y se trabaja en los núcleos pequeños. Lo mismo puede decirse sobre las mejoras notables conseguidas en las infraestructuras de educación, sanidad y tecnológicas, así como en políticas sociales.

Pero a Extremadura le ha faltado la industrialización. Se ha hecho algo, aunque falta mucho por hacer, en la industria agroalimentaria que debe aprovechar la potencialidad de la región en sus tierras, sus aguas y sus hombres del medio rural. Y como novedoso se ha de propiciar la industria basada en las nuevas tecnologías: nanotecnología, biotecnología, industria de la sanidad y comunicaciones. Aquí la universidad de Extremadura, muy joven todavía puesto que nació en 1973, debe jugar un papel importante reestructurando y reorientando sus titulaciones.

Ha habido errores en este tiempo. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, en mi opinión se ha exagerado la política ambiental. Es absurdo que Extremadura tenga un 35 % de su territorio protegido e inserto en la red Natura 2000. Esta política proteccionista excesiva ha sido y sigue siendo un corsé para el desarrollo extremeño.

Otro error notable fue que la Junta de Extremadura consintiera el cierre de la vía férrea Ruta de la Plata en lugar de exigir su mantenimiento, mejora y adecuación.

Aunque Extremadura ha cambiado mucho para bien, no logramos converger con el resto de España y lentamente nos vamos alejando en los indicadores que normalmente se usan para medir el desarrollo regional: el PIB, la renta disponible, el paro o la pérdida de población, la cual conlleva la exportación de talento.

Hay otros índices menos negativos para nuestra región como podría ser la calidad de vida. Pero este es un indicador mucho más etéreo y subjetivo y que normalmente no es usado como medida del desarrollo de los pueblos.

Nuestra situación sólo puede mejorarse orientando las políticas autonómicas a la industrialización como ya he advertido. La industria agroalimentaria, las energías renovables, y la industria de las nuevas tecnologías junto con el turismo, necesitan ya una infraestructura ferroviaria decente que hoy no existe, así como una ubicación más centrada del aeropuerto regional.

Es Extremadura una región de potencialidades que hay que poner en valor y desarrollar, con políticas que fomenten las iniciativas de los emprendedores, abandonando la resignación y las políticas de “sopa boba” como esos planes de empleo que son pan para hoy y hambre para mañana y que se ha demostrado no resuelven nuestros problemas y por el contrario los agravan.

Hay que conseguir entre todos que Extremadura respire, pero sin respiración asistida.   Eso pasa por abandonar la indolencia y sacar a la región del pozo en el que se encuentra. Aunque se haya avanzado mucho, y en eso tiene razón el presidente Ibarra, todavía nos queda un largo trecho por recorrer. Trabajemos todos en ello para que Extremadura deje de ser, la pobre y pueda respirar por sí misma.

miércoles, 5 de diciembre de 2018


¿QUIÉN DEFIENDE AL IDIOMA ESPAÑOL?

Hace ya unos años entre 1987 y 1989 tuve ocasión de impartir docencia como profesor en una serie de másteres sobre ingeniería de regadíos que organizó en Brasil el IRYDA (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario) - organismo de la administración española en el que presté servicio durante 23 años - al amparo de un convenio de cooperación firmado entre los estados brasileño y español.

A lo largo de los diferentes cursos impartidos durante este trienio, llegamos a formar en este tipo de ingeniería a 450 posgraduados (ingenieros agrónomos, agrícolas y civiles), que eran necesarios para diseñar y ejecutar la transformación en regadío de unos dos millones de hectáreas, en nuevos perímetros de riego ubicados en diferentes estados de ese maravilloso e interesante país que es Brasil.

Para obviar los posibles problemas con el idioma - la lengua oficial en Brasil es la portuguesa - la semana previa al inicio de las clases se impartía a los alumnos un curso de inmersión lingüística en español.

Gracias a ese curso previo no tuvimos problema alguno para entendernos con nuestros alumnos brasileños de los que guardo un agradable recuerdo por su atención y seriedad en las clases y su amabilidad con los profesores fuera de ellas.

 Nuestro entendimiento con los alumnos se debió en gran parte a que las bibliotecas de las universidades en las que impartimos el máster - desde Brasilia a Recife (Pernambuco), Campina Grande (Paraiba) y Salvador de Bahía, y desde Fortaleza (Ceará) a Porto Alegre (Rio Grande do Sul), Maringá (Paraná), Botucatu (Sao Paulo) y Viçosa (Minas Gerais) - contienen numerosos libros editados en lengua española que son utilizados con profusión por el alumnado. De ahí que nuestras dificultades con el idioma al impartir las clases fueran mínimas.  

Por esa época, al igual que hoy, el español era la segunda lengua que se estudiaba y utilizaba en Brasil, un país con el que siempre hemos mantenido excelentes relaciones. Por otra parte, en muchos temas, los relativos al regadío entre otros, los brasileños han tomado como ejemplo a España.

No se puede olvidar que en la actualidad Brasil tiene más de 200 millones de habitantes y adquiere una singular importancia que el español sea la segunda lengua más hablada en ese país, el cual por sus dimensiones (8,5 millones de km2, 16 veces la superficie de España) y características puede considerarse como un continente más.

El español es una de las lenguas más utilizadas en el mundo. Las últimas estimaciones determinan que 577 millones de personas tienen como idioma matriz nuestra lengua. Ocupamos el segundo lugar entre los idiomas más hablados, por detrás del mandarín y por delante del inglés.

Por eso cuando uno observa lo que ocurre en la propia España, se queda estupefacto contemplando el maltrato que se le está dispensando al idioma español. Que es deplorable e intolerable.

Una serie de políticos analfabetos de mentes provincianas y catetas de algunas de nuestras comunidades autónomas, pretenden anular en la práctica la enseñanza del idioma español en nuestro propio país, intentando que se conozcan y utilicen de forma prioritaria idiomas locales como el catalán, el gallego o el euskera.

Gobiernos de España de todo signo, aquí no hay excepciones, para mantener el poder y congraciarse con los nacionalistas han cedido al chantaje de estos, los cuales pretenden y están consiguiendo que la enseñanza se lleve a cabo en el idioma local, postergando el español e impidiendo que muchos padres puedan optar por formar a sus hijos en nuestra lengua.

Es razonable que se promocione, se hable y se conserven los idiomas regionales. Lo que es intolerable es que se haga a costa de denigrar la lengua común de todos los españoles y de millones de habitantes del planeta.

No ha de olvidarse que el idioma nacional de España, aquel que es el oficial en todas las regiones españolas es el español. Los otros idiomas sólo son oficiales en las comunidades autónomas en las que se habla. Eso no lo digo yo, lo establece nuestra Carta Magna.

Es ridículo que los nacionalistas de tintes separatistas impidan que los niños se formen en una lengua universal como es el español, para que lo hagan en un idioma localista de ámbito mucho más reducido y de perspectivas de habla mucho más limitadas lo que reduce a su vez su capacidad de acceso a otras culturas.

La Real Academia Española (RAE) hace lo que buenamente puede para defender nuestra lengua, ahogada económicamente y falta de medios de todo tipo. Yo creo que es la única institución que intenta hacer algo en su defensa. El Instituto Cervantes el altavoz de la lengua española en el exterior se encuentra politizado y a las órdenes de los gobiernos de turno que tratan de no enfadar a los nacionalistas. 

Habrán advertido que a lo largo de este escrito no he utilizado una sola vez la palabra castellano. Por una razón muy simple. La lengua común a los españoles es el español. Como la de Francia es el francés o la de Alemania el alemán.

El maltrato a nuestra lengua sólo es posible que se de en un país tan singular como España.  Otto von Bismarck ya lo advirtió en su día cuando sentenció: "España es el país más fuerte del mundo; los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido." Y así seguimos. Intentándolo.
Un viaje durante el puente de la Constitución es la causa del adelanto de esta publicación. Espero que disfruten estos días de fiesta. Y gracias por su lectura.