jueves, 26 de mayo de 2016

FISURAS DE LA DEMOCRACIA

La democracia a la que sir Winston Churchill calificó como “el peor de los sistemas políticos si se exceptúan todos los demás” dentro de sus bondades, de las que la más importante es “un hombre (o mujer), un voto” presenta algunas fisuras que son aprovechadas por algunos para tratar de imponer sus ideas, llevar el agua a su molino o justificar algunos comportamientos.

Como es sabido se ha desatado en España un movimiento anti taurino que, alegando el sufrimiento que se puede infligir a los animales en determinados espectáculos, tratan por todos los medios de eliminar festejos tradicionales que llevan celebrándose muchos años en nuestro país.

Por descontado que su postura es respetable. Pero también es igualmente digna de respeto la contraria que pretende mantener unas tradiciones ancestrales. Aunque en ellas pueda subyacer cierta crueldad, que debería ser atenuada en lo posible para evitar al máximo el sufrimiento de los animales.

Como la mayoría de los políticos que nos gobiernan son bastante ineptos y de visión cortoplacista, además de proclives a inclinarse por lo que ellos consideran lo políticamente correcto aunque se trate de auténticos despropósitos, entran en el juego y están llevando a cabo de forma compulsiva una serie de consultas a la población, las cuales al carecer de regulación legal, lo único que pueden conducir es a enfrentamientos entre los propios vecinos o entre parte de estos y las asociaciones defensoras de los animales.

El alcalde de Canals en Valencia, del partido Compromís, ha consultado a su pueblo sobre la continuidad en la celebración de las fiestas tradicionales de toros “bous al carrer” que tienen lugar en la localidad desde hace varios siglos. Canals tiene una población de 10.000 habitantes aproximadamente. Pues bien han votado en la consulta 1.155 habitantes. Los votos se ha repartido del siguiente modo: 473 a favor de que se mantenga la fiesta,  680 partidarios de la supresión, un voto en blanco y otro nulo. El corolario de la consulta ha sido “que se suprima la fiesta” ya que ha vencido el no.

Examinemos los hechos. Ha votado menos del 12 % de los habitantes. De los votos emitidos el 40,95 % están a favor de la fiesta y el resto 58,73 % en contra. Es decir pretenden cargarse los “bous al carrer” con el voto afirmativo del 6,78 % de la población. El resto o sea el 93,22 % o no se ha pronunciado o lo ha hecho negativamente. Pero aunque el resultado de la consulta no es vinculante parece que no habrá “bous” en Canals este año.

Y yo me pregunto. ¿Dónde está regulado el porcentaje de participación mínimo necesario para que una votación pueda considerarse representativa de la voluntad de un pueblo? ¿Puede darse como aceptable y causante de efectos el resultado de una votación en la que participa menos del 12 % del censo?

Muchos de los habitantes de Canals no han emitido su voto por considerar que esta pantomima de referéndum no tiene bases legales para llevarse a efecto y por eso no han participado en ella. La abstención ha subido hasta el 88,45 % lo que confirma la tesis de que el pueblo ha dado la espalda a la consulta.

Parecería sensato establecer un principio democrático inapelable: si la abstención supera a la participación la consulta no debería surtir efectos y considerarse como nula. Si más del 50 % del censo electoral no acude a votar es que algo no está claro en la consulta y alguien quiere manipular la voluntad de los electores.

Por eso lo acontecido en Canals podría ser un punto de partida para reflexionar sobre las condiciones que un proceso electoral o un referéndum han de cumplir para que puedan considerarse válidos. Y después establecer un “quórum” de participación e incluirlo en la normativa legal reguladora de los procesos electorales.

El alcalde de Canals, si tuviera un ápice de decencia política anularía de inmediato esta consulta. Pero me temo que no va a hacerlo, pues aprovechará para dar rienda suelta  a su capricho de cargarse los toros en Canals.

Pero es posible que esta chapuza electoral lo que dé lugar sea a enfrentamientos no deseados en el seno de la población, cuestión que es de tanta gravedad que el edil principal debería pensárselo dos veces antes de continuar con el esperpento.

También Churchill sentenció en su día que: “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”. 

viernes, 20 de mayo de 2016

EL “BREXIT” UN RIESGO PARA EUROPA Y PARA ESPAÑA

El Reino Unido de la Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia y Gales) e Irlanda del Norte, aislado en el Atlántico aunque muy cercano a Europa, ha llegado a ser un imperio a pesar de la reducida extensión de su territorio y de sus recursos naturales limitados. Y  sus conquistas y dominaciones a lo largo y ancho del mundo, así como su tradicional alianza con los americanos lo han convertido en una potencia a nivel mundial.

Hoy día es la quinta economía del planeta y la segunda de Europa. No formó parte del núcleo fundacional de la Comunidad Económica Europea creada en el Tratado de Roma de 1957, incorporándose a ella en 1973. En 1992 suscribió el tratado de Maastrich por el que se constituyó la Unión Europea y en la actualidad forma parte de la UE – 28.

Actualmente Londres, su capital, es uno de los centros más importantes de finanzas a nivel mundial y el Reino Unido forma parte de los principales grupos que gobiernan la economía de nuestro planeta (G 8; G 20…etc.) Fue una de las sedes de la revolución industrial para luego ir transformando paulatinamente su economía dirigiéndola a las finanzas, los servicios y el comercio.

En el seno de la UE el Reino Unido siempre ha ido a su aire. No se integró en la eurozona pues necesitaba las manos libres para poder diseñar su propia política monetaria, lo que le permite adaptarse con mucha más facilidad a las condiciones del mercado global, buscando favorecer con prioridad sus propios intereses por delante de los del resto de países de la UE, que es lo que supondría su plena integración en Europa.

Cuando la crisis agrede sin piedad a Europa, diversos estamentos británicos plantean que el Reino Unido abandone la Unión Europea, lo que se conoce como “Brexit”, y para decidir la postura a adoptar se celebrará un referéndum el próximo 23 de junio.

Evaluar con precisión las consecuencias del posible abandono del Reino Unido es tarea harto difícil. Al parecer ocurrirá, si se confirma el voto afirmativo que propiciaría su exclusión, tal y como muchos expertos profetizan, un cataclismo que afectaría no sólo al conjunto de la UE, al desgajarse de ella la segunda economía en importancia, sino también y con mayor virulencia, a determinados países en particular. Entre ellos está el nuestro pues sólo en banca, presenta un riesgo que se evalúa en 478.000 millones de euros, casi la mitad del PIB anual de España. Nada más que los bancos americanos y alemanes nos superan en nivel de riesgo financiero.

Luego está por ver en qué condiciones quedarán los intercambios económicos entre el Reino Unido y la UE, pues entiendo que los británicos, si al fin se van del club, habrán de arrostrar las consecuencias correspondientes. Especialmente tendrán que quedar gravadas con aranceles sus exportaciones y también todas las relaciones bancarias y financieras, así como el mercado de capitales. Hacer lo contrario significaría que el resto de la UE asume la totalidad de los inconvenientes sin ventaja alguna.  

Cuando se toma una decisión tan trascendental como la que tienen que adoptar los británicos, previamente los votantes deberían estar perfectamente informados sobre lo que van a decidir. Para poder ser conscientes de las consecuencias de su voto. Si es que tienen capacidad de discernimiento entre el bien y el mal en esta materia altamente compleja. Tomar decisiones de este calibre es difícil para el común de la población y ni siquiera creo que esté al alcance de muchos expertos dada la diversidad de opiniones que se manejan.

Lo de andar jugando con fuego con las consultas a los ciudadanos tiene sus riesgos. A David Cameron le salió bien lo de Escocia, aunque los nacionalistas pronto volverán a solicitar otro referéndum, pero puede que se pille los dedos en el caso del “Brexit”.

Las consultas son muy saludables en democracia, pero las de este tipo que encierran unos problemas tan complejos para poder ser comprendidos por la población, de modo que se emita un voto con conocimiento de causa, son de más difícil puesta en marcha.

Además existen segundas derivadas de esta salida, principalmente en el sentido de cómo quedaría la posición británica en el futuro TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership = Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión), pendiente de firma entre la UE y los Estados Unidos. Obama ya ha advertido a los ingleses sobre las posibles consecuencias en la economía y en el comercio entre los dos países.

El Reino Unido siempre ha tratado de aprovechar las ventajas de su integración en la UE y aunque contribuyente neto, pero no en la medida que le tocaba, siempre ha sacado réditos comerciales y financieros a su inversión en el club europeo.

Probablemente el sentido común lleve a sus ciudadanos a votar la continuidad, pero…



viernes, 13 de mayo de 2016

LA COLONIZACIÓN EN EXTREMADURA (1952 – 1975)

En el trascurso de una jornada conmemorativa del día de San Isidro patrono de la Escuela de Ingenieras Agrarias de la Universidad de Extremadura, fui invitado junto a otros ponentes, a pronunciar una conferencia sobre la colonización que tuvo lugar en Extremadura entre los años 1952 y 1975, durante el mandato franquista. Me correspondió desarrollar el tema: Infraestructuras Hidráulicas y Agrarias en el proceso de colonización de Extremadura (1952 – 1975).

He aquí una síntesis de mi intervención.

La primera consideración a tener en cuenta es que la práctica totalidad de las obras hidráulicas y zonas regables que llevó a cabo el régimen de Franco en los planes colonizadores extremeños ya estaba diseñada en el Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1902, conocido como Plan Gasset. En este documento se recogía la realización de un total de 205 obras, 22 de las cuales estaban ubicadas en Extremadura en las cuencas del Tajo y del Guadiana.

Tras sucesivas revisiones del Plan Gasset, ya en plena II República, Manuel Lorenzo Pardo con el apoyo de Indalecio Prieto redacta el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933, que tras el doloroso paréntesis de la guerra civil sería la base del proceso de colonización de la región extremeña.

Aunque ya se encontraba en construcción desde 1932 la presa de Cijara, las actuaciones comienzan con la promulgación de la Ley de Colonización, Industrialización y Electrificación de la provincia de Badajoz, el 7 de abril de 1952, conocida como Plan Badajoz y se continúa con las declaraciones de interés nacional a partir de 1955 de diversas zonas regables en el Norte de Cáceres.

A partir de ahí bajo la dirección de las Confederaciones Hidrográficas del Guadiana y del Tajo organismos del Ministerio de Obras Públicas y del Instituto Nacional de Colonización (INC) y posteriormente del IRYDA (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario) desde el Ministerio de Agricultura, se inicia un proceso muy importante de actuaciones que cambiaría la faz de buena parte del campo extremeño y sería la base del desarrollo moderno de la región.

Se lleva a cabo una ingente labor de construcción de embalses de regulación para disponer de los recursos hídricos necesarios para el riego. Los principales embalses construidos fueron: Cijara, García de Sola, Orellana y Zújar en la cuenca del Guadiana y Rosarito, Gabriel y Galán y Borbollón en la del Tajo. La capacidad de embalse conseguida fue de 3.724 Hm3 en la cuenca del Guadiana y 1.148 Hm3 en la del Tajo.

Se transformaron en riego entre 1952 y 1975 más de 174.000 ha lo que supuso una media de 7.500 ha/año que da idea de la significativa labor llevada a cabo por los organismos colonizadores.

Esto supuso la construcción de una notable infraestructura de canales (668 km), acequias  y tuberías (5.750 km), desagües (3.978 km) y caminos rurales (4.892 km)

Paralelamente se construyeron 60 poblados para residencia de los colonos de los que se instalaron 10.000, junto con 2.000 obreros agrícolas.

También se repoblaron forestalmente más de 3.700 ha.

Para conseguir todo esto hubo que expropiar a los terratenientes, por el precio de las tierras en secano, una superficie de 60.000 ha, aproximadamente la tercera parte de la superficie puesta en regadío.

Las nuevas explotaciones de riego supusieron un giro absoluto en los cultivos que hasta entonces se daban en las vegas extremeñas. Los cereales de invierno, la vid, el olivar y los pastos en secano, fueron sustituidos por nuevos cultivos: maíz, algodón, tabaco, hortícolas, alfalfa y praderas o frutales diversos, lo que supuso un cambio radical tanto en el paisaje como en la generación de riqueza y empleo.

Pero no todo fueron luces en los planes colonizadores. También hubo sombras, aparte de la orientación político – religiosa que afectaba entonces a toda la nación. La reducida dimensión de las explotaciones, que tenía su lógica en la ausencia de mecanización y en la necesidad de colocar el mayor número de colonos posibles en los regadíos; la inexistencia de un banco de tierras para intercambiar en él superficies y poder aumentar aquella dimensión; y también el bajo grado de industrialización de las producciones, la cual tuvo lugar mucho más tarde ya en épocas democráticas, serían las sombras más evidentes de la colonización.

Su virtud principal fue lograr la transformación en riego de más de 174.000 ha de tierras con la consiguiente generación de actividad económica y empleo tanto directo como indirecto evitando la emigración de miles de familias. El regadío sería la base del desarrollo moderno tanto de las vegas del Guadiana (Don Benito – Villanueva, Mérida, Montijo, Badajoz) como del Norte de Cáceres (Talayuela, Plasencia, Coria, Moraleja). Desde entonces estas áreas son las de mayor renta de la región y las que acogen más población.

En conclusión, y a mi entender, hubo más aciertos que errores y el proceso de colonización se convirtió en la base del desarrollo económico de una región hasta entonces empobrecida y abandonada del poder central, la cual había estado en manos de órdenes militares, clero, nobleza y terratenientes, sin posibilidad de acoger una burguesía que hubiera hecho posible la industrialización y el desarrollo de Extremadura tal y como ocurrió en otras regiones españolas.

viernes, 6 de mayo de 2016

RED DE CARRETERAS: DEFICIENTE ESTADO DE CONSERVACIÓN

La red de carreteras española tanto nacional (25.974 km) como autonómica (75.446 km) ha sido uno de los bienes públicos más afectados por la crisis que dura ya ocho años.

Los recortes han perjudicado gravemente las inversiones a llevar a cabo en nuestra red de carreteras, restringiéndolas drásticamente, de modo que no sólo se ha reducido a la mínima expresión la construcción de nuevas vías, sino lo que es peor han disminuido de un modo alarmante las necesarias para la conservación de la red viaria existente tanto de competencia  nacional como autonómica.

Las consecuencias no se han hecho esperar. Cuando se lleva a cabo un desplazamiento, es fácil ver tramos de carreteras con un estado deplorable del firme: baches, fisuras, blandones, agrietamientos, juntas en mal estado, pérdida de la adherencia, se observan cada día con más frecuencia tanto en la red convencional como en la de autovías de gran capacidad.

De igual modo la señalización tanto horizontal como vertical está perdiendo su efectividad por disminución de la reflectancia, desaparición de algunas señales sin sustitución posterior o degeneración de la pintura lo que se traduce en merma o a veces pérdida total de la visibilidad.

Lo mismo podemos decir de los sistemas de protección o de la iluminación en los que se observa una desidia y falta de mantenimiento notables.

Por eso es frecuente ver en nuestras vías indicaciones tales como “firme en mal estado”, “firme ondulado” o “badenes” acompañadas de la correspondiente limitación de velocidad. Esta situación recuerda tiempos pretéritos, de hace bastantes años, que vuelven a reproducirse y que no debieran darse en un país desarrollado como España.

La Asociación Española de la Carretera (AEC), un ente de gran prestigio en esta materia, al que están asociados técnicos, empresas y órganos de las administraciones, acaba de hacer público un estudio sobre el estado de conservación de nuestras vías, cuyos resultados corroboran esa impresión que todos hemos sacado sobre el estado precario que presenta nuestra red de carreteras.

Evalúa en unos 6.600 Millones de Euros el déficit en conservación y estima que si se sigue en esta dinámica de retroceso de las inversiones, en 2020 buena parte de nuestra red habrá de ser reconstruida con el consiguiente coste para los contribuyentes.

Califica el estado de las carreteras como deficiente, pero aproximándose a toda velocidad al nivel de muy deficiente, grado que se alcanzará en breve plazo si no se cambia de modo radical la política de conservación aplicada por los poderes públicos estos últimos años.

La problemática se centra principalmente en los firmes en los que para recuperar nuestro estado anterior se necesitaría invertir unos 6.217 Millones de Euros, el 94 % del déficit acumulado, que iría destinado a refuerzos del pavimento y acondicionamientos de los trazados actuales.

El estudio valora el estado de las carreteras por Comunidades Autónomas ponderando el estado de las vías de competencia nacional y autonómica en cada una de ellas.

Me he llevado la agradable sorpresa de que Extremadura es la Comunidad Autónoma con mejor estado medio de los firmes de su red de carreteras, alcanzando en 2015 un valor de 221. Le sigue el País Vasco con 209. La media nacional se sitúa en 147. Las Comunidades Autónomas en peor situación son Asturias y La Rioja con valores de 98 y 94.

La razón del buen estado del pavimento de la red extremeña puede radicar en que desde 1984 año en el que se transfirieron las competencias, las carreteras han sido objeto de una especial atención por parte del gobierno autonómico al considerarlas de fundamental importancia para comunicar y desarrollar un territorio tan extenso como Extremadura. A esto se ha unido las autovías de reciente construcción auspiciadas por el Estado, especialmente la A – 66 que todavía presenta en Extremadura un estado aceptable.

La conservación de carreteras es un aspecto de importancia fundamental porque influye decisivamente en el nivel mayor o menor de la seguridad vial y por tanto en el número y gravedad de los accidentes y en la posible salvación de vidas humanas. Por esta razón y por otras de naturaleza económica las inversiones en conservación de carreteras - se estima ha de destinarse anualmente un 2 % del valor patrimonial de las mismas - son un seguro de vida para los conductores y un ahorro para los contribuyentes al dilatar en el tiempo las cuantiosas inversiones necesarias para su reconstrucción.


viernes, 29 de abril de 2016

EXTREMADURA EN EL FURGÓN DE COLA

Hace unos días se han hecho públicos los datos del PIB “per cápita” del año 2015 para las Comunidades Autónomas españolas, así como los del año 2013 desglosados por provincias.  

Como era previsible Extremadura ocupa los últimos lugares en ambas clasificaciones: es la última en el ranking de Comunidades Autónomas y las provincias extremeñas ocupan los dos últimos puestos de su lista. Un desastre sin paliativos.

Esta situación es una demostración patente de la ineficacia de las políticas regionales que se vienen aplicando, las cuales están promoviendo un modelo proteccionista “verde” con muy baja capacidad de generación de renta. Somos el parque natural más bonito de España con los habitantes más pobres. Esta es la cruda realidad. Sobre la que deberían reflexionar nuestros políticos para tratar de cambiar el rumbo. Pero me temo que seguirán en sus trece. Porque es lo fácil.

Veamos los datos: El PIB “per cápita” extremeño asciende a 16.166 € y se sitúa un 30,6 % por debajo de la media nacional que alcanza los 23.290 €. Como referencia la Comunidad Autónoma con un PIB por habitante más elevado es Madrid con 31.812 € casi el doble que el extremeño.

Por provincias referidos los datos publicados al año 2013, las extremeñas ocupan los dos últimos lugares de la clasificación: Cáceres es penúltima con un PIB por habitante de 15.617 € y Badajoz la última con 15.167 €.

Los políticos extremeños deberían abrir urgentemente un período de reflexión con participación de diferentes paneles de expertos, para tratar de alumbrar un nuevo modelo de actividad económica que nos saque de este marasmo y nos haga converger con el resto de España.

La primera actuación a acometer ha de ser un frenazo a la declaración de más zonas protegidas. Con un 35 % del territorio extremeño afectado por medidas de protección en la red Natura 2000, debe ser suficiente. Ya hemos puesto nuestra parte alícuota para conservar el territorio. Ahora hay que fomentar el desarrollo. Sin agresiones al medio ambiente, pero es la hora de desarrollar los potenciales regionales.

La segunda es dotar a Extremadura de unas infraestructuras de comunicación adecuadas. Hay actuaciones sobre todo en ferrocarril que han de acometerse sin dilación. La primera es la electrificación y duplicación de la línea Madrid – Badajoz. No es necesario un tren tipo AVE si Lisboa no entra en el juego. Bastaría con la posibilidad de que circulasen trenes tipo Alvia o similar con velocidad de 200 km/h que permitiesen el trayecto a Madrid desde Badajoz en un poco más de 2 horas. Y paralelamente con el mismo modelo recuperar de modo prioritario la línea férrea Ruta de la Plata para enlazar la región con los ejes ferroviarios transeuropeos. Como actuación complementaria mejorar la línea férrea Badajoz – Brazatortas con iguales parámetros.

Estas nuevas infraestructuras, junto con la red de autovías de momento bastante aceptable, aunque habría de completarse de manera paulatina, servirían para comunicar la región y facilitar la salida de productos y entradas de personas e inputs.

Quedaría como asignatura pendiente la aeroportuaria que es indispensable para completar nuestra infraestructura de comunicaciones. El aeropuerto de Badajoz, que es una base militar, queda muy excéntrico respecto al resto de la región. Tal vez podría comenzarse con un aeropuerto modesto, funcional y barato situado en el eje de la A 66 entre Cáceres y Mérida. Esta ubicación sería la de mejor relación habitante – distancia.

Nuestra economía debería basarse en primer lugar en el aprovechamiento de nuestros recursos naturales: tierra, agua, sol y viento. La mejora de nuestros regadíos completada con algunas zonas regables nuevas y la profundización en el desarrollo e internacionalización de la industria agroalimentaria asociada a ellos y a los productos del secano. Sería una primera base de actuación.

La segunda pasaría por el fomento del turismo introduciendo la región en las grandes rutas turísticas, hoy día estamos fuera de ellas, y poner en valor nuestro importante patrimonio histórico, cultural, paisajístico y gastronómico que se vería muy favorecido por la mejora de las comunicaciones. Nuestras zonas protegidas podrían entrar en este juego también. Lisboa podría ser el final de esas rutas internacionales.

Habría que orientar la Universidad especializándola en la aplicación de las nuevas tecnologías para formar jóvenes que pudieran ser la base de la instalación de una industria del conocimiento y de la innovación. Ese podría ser un tercer fundamento de nuestro futuro desarrollo. La biotecnología, los nuevos materiales o la nanotecnología podrían ser posibles salidas en la industrialización extremeña.

Y por último desarrollar con seguridad jurídica una política decidida en las energías renovables que serán el futuro en la lucha contra el cambio climático. Tenemos las bases para ello: horas de sol, zonas con viento, biomasa y posibilidad de hidroelectricidad.

Hay que hacer algo con urgencia para salir del pozo. No podemos seguir así.




viernes, 22 de abril de 2016

INDIA, UN PAÍS FASCINANTE

Junto a un grupo de excelentes amigos al que denominamos “Los Indochinos”, hace unos días he tenido oportunidad de realizar un viaje a la India y he podido comprobar que se trata de un país grandioso, distinto en sus costumbres y cultura de los cánones occidentales, el cual me ha fascinado.

Ocupando la mayor parte de la península del Indostán a la que los movimientos de las placas tectónicas empujaron hacia el norte y consiguieron que en su choque con la placa continental se elevara la cordillera del Himalaya con los picos más altos del mundo, entre ellos el Everest, tiene una superficie de 3,3 Millones de Km2, unas 6,5 veces la de España y una población superior a los 1.260 Millones de habitantes, gozando de una posición geoestratégica privilegiada en las rutas comerciales entre Oriente y Occidente.

Ha sido cuna de muchas religiones que todavía subsisten y se practican allí. Aunque la preponderante es el hinduismo con alrededor del 70 % de la población adscrita a ella, también se ejercitan el islamismo, el sijismo, el cristianismo, el budismo, el zoroastrismo, el jainismo y el judaísmo.

El hinduismo con su panoplia de castas -  brahamanes o sacerdotes, ksatriyas o  guerreros, vaisayas o comerciantes y sudras o parias la última casta por encima de los intocables - sistema abolido teóricamente por la Constitución, ha condicionado en gran parte y todavía supedita la vida y costumbres de la sociedad india y me atrevería a decir que su futuro desarrollo.

Con una historia en la que han intervenido principalmente persas, mogoles y desde comienzos del siglo XVIII los ingleses, primero a través de la Compañía Británica de las Indias Orientales y desde 1857 directamente por  medio del Servicio Exterior Inglés a través de la figura de un Virrey, Gandhi con su pacifismo capaz de movilizar ingentes masas de la población consiguió la independencia en 1947 y promulgó la Constitución en 1950, aunque la India ha seguido en la órbita inglesa a través de su pertenencia a la Commonwealth así como por la adopción de usos y costumbres británicos entre los que destacan el idioma, hablado por la mayoría de la población, y la conducción por el lado izquierdo.

Los ingleses llevaron a cabo dos actuaciones fundamentales en la India: los ferrocarriles y los regadíos transformando en torno a 40 Millones de hectáreas único medio de asegurar la alimentación de la población. En la actualidad el regadío indio supera los 66,5 Millones de hectáreas y es el segundo país del mundo con más tierras regadas.

Hoy día India es un país emergente en el que se dan contrastes que llaman poderosamente nuestra atención. Junto a aeropuertos funcionales y bien concebidos -  los de Benarés o Khajuraho pueden ser un ejemplo de ellos - y algunas autovías bien dotadas, nos encontramos con un tráfico caótico, tanto urbano como interurbano, que sólo la actuación milagrosa de los diferentes dioses evita el que se produzcan auténticas catástrofes. Quizás influya también en este milagro el carácter tranquilo y pacífico de sus habitantes. En once días que he permanecido allí no he presenciado ni una sola discusión de tráfico. Eso sí he asistido perplejo a un concierto continuo de bocinazos y frenazos en una caos infinito perfectamente organizado, en el que participan también las vacas sagradas que circulan a su antojo entre los automóviles y los viandantes.

Junto a ampliaciones modernas de las ciudades como el caso de Nueva Delhi, nos encontramos con el casco antiguo de la ciudad en donde la suciedad y las basuras esparcidas por sus angostas calles o sus instalaciones eléctricas formadas por enrevesadas marañas de cables indican un grado de profundo subdesarrollo.

La religiosidad es muy notable y alcanza su máximo exponente en las ciudades santas como Benarés (Varanasi) en la que a orillas del Ganges, el río sagrado del hinduismo, tienen lugar en los ghats, escalinatas que descienden hasta el río, junto a las cremaciones de cadáveres en piras funerarias alimentadas con diferentes tipos de maderas con el objetivo de alcanzar directamente el “nirvana” ahorrándose las reencarnaciones, ceremonias religiosas espectaculares por su colorido y sonoridad que son seguidas por miles de fieles entre nubes de incienso y músicas sacras en medio de un calor agobiante y húmedo.

En fin que en la India queda casi todo por hacer, desde implementar la recogida de basuras y su eliminación por métodos distintos al simple quemado, construir las correspondientes instalaciones de saneamiento y depuración de aguas residuales, o mejorar el abastecimiento de aguas, hasta acondicionar y ampliar la red de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos.

Es altamente probable que en un plazo medio India llegue a emerger del todo y será una potencia económica a nivel mundial. Confío en que este potencial desarrollo no destruya lo mejor que he podido encontrar en este bello país: la serenidad, la cortesía y  la amabilidad de sus habitantes.

miércoles, 6 de abril de 2016

FLORES Y CEREZAS

El paisaje es en sí mismo espectacular y grandioso debido a su propia geomorfología. Hago referencia al Valle del Jerte situado en el norte de la provincia de Cáceres aledaño a la fría divisoria con las tierras de lo que fue Castilla la Vieja antaño y de lo que es hoy Castilla y León, en los límites con la provincia de Ávila.

Se trata de un valle en forma de V, que se inicia en las inmediaciones de Plasencia y asciende con una pendiente suave al principio, que se inclina más en su parte final cara al puerto de Tornavacas. Por su fondo, en competencia espacial con la carretera N - 110 (Plasencia – Soria), borbotea el río Jerte, el río Xerete o Xerit de los antiguos  - un río de aguas cristalinas y régimen fluvial de tipo nival - torrencial, alimentado por las gargantas que se descuelgan desde las elevadas cumbres – el cual discurre por la falla tectónica Alentejo – Plasencia y después de abrazar, contorneándola, a la urbe placentina, va a fundir mansamente sus aguas con el río Alagón tras recorrer más de 70 km.

En los primeros días de primavera, en fecha variable según sea el clima más o menos cálido, se produce todos los años en este valle un espectáculo grandioso y bellísimo. Es la floración de más de un millón de cerezos, que se distribuyen escalonadamente por las laderas abancaladas gracias a un trabajo laborioso de los jerteños, la que da lugar a una copiosa nevada cuya distribución en el espacio y en el tiempo viene determinada: por la variedad de cerezo de que se trate, por la altitud en la que esté ubicado el árbol y por el grado de insolación que reciba según se encuentre en la solana (ladera oeste) o en la umbría (ladera este). La floración primera comienza en las partes más bajas y en la solana y la más tardía en las zonas más altas y en la umbría.
  
Cerca de 6.000 ha de cerezos producen todos los años una cosecha en torno a las 20.000 t que provienen en su mayor parte de explotaciones familiares de tamaño medio o pequeño y que son cultivadas, desde tiempos inmemoriales, por unos agricultores laboriosos que viven pendientes de estos árboles que constituyen su sustento.

En este valle han sido capaces de evolucionar con los tiempos. Han avanzado en técnicas de cultivo, poda y tratamientos e introducido nuevas variedades buscando las producciones más tempranas y de mejor calidad para el consumidor. La introducción de la cereza Burlat y otras variedades precoces constituyó en su momento un importante adelanto para ampliar el tiempo de mercado.

De igual modo se ha mejorado sensiblemente la infraestructura de caminos rurales que han servido de base para mecanizar todo lo posible las explotaciones y para poder sacar los productos con medios mecánicos, abandonando el transporte animal de antaño que utilizaba vericuetos de lento y complicado tránsito.

La comercialización de los rojos frutos se ha realizado mediante un potente movimiento cooperativo iniciado hace más de 50 años, el cual ha conseguido construir  modernas instalaciones para someter el fruto a los últimos tratamientos tecnológicos con vistas a mejorar la resistencia al transporte asegurando a su vez una mayor calidad del producto.

 En 11 pueblos, el mayor de poco más de 2.000 habitantes ubicados en el fondo del valle al lado del río principal y en las laderas, viven algo más de 11.000 personas que han conseguido gracias a su trabajo y a un microclima idóneo, a veces soliviantado por episodios de exceso de agua o granizo, que las cerezas y las picotas, que son las variedades más típicas del Valle, se conviertan en su principal modo de vida.

La explosión de belleza primaveral en la floración del cerezo se completa con los colores ocres, verdes y rojizos de su vegetación senescente en otoño, momento en el que el valle vuelve a adquirir entonaciones cromáticas dignas de un óleo de la mejor pintura de la naturaleza.

Si no han tenido oportunidad de visitarlo les recomiendo esta doble cita de primavera y otoño en el Valle del Jerte. Además de unos paisajes de singular belleza encontrarán unas gentes hospitalarias que les atenderán con gran cariño en buenas instalaciones turísticas. Sigan mi consejo y visítenlo. Me lo agradecerán.

Un viaje me impedirá estar con mis lectores los próximos 15 días. Les agradezco el tiempo que dedican a este blog.