viernes, 4 de noviembre de 2022

 

HALLOWEEN

Además de los anglicismos que invaden el idioma español, provenientes en su mayor parte del lenguaje tecnológico, también nos están colonizando otras formas de la cultura anglosajona que se están introduciendo en la sociedad española desde hace algunos años. Un ejemplo paradigmático es la fiesta de Halloween.

De orígenes celtas, se extendió por el Reino Unido e Irlanda y, desde aquí, saltó a Estados Unidos y Canadá en donde se celebra con gran esplendor desde hace más de un siglo.

Es posible que Halloween se haya consolidado en países de predominio protestante, para tratar de contrarrestar la tradicional festividad católica de Todos los Santos, que se celebra el día 1 de noviembre y que, en la tradición de la iglesia de Roma, se completa con la fiesta de Difuntos al día siguiente. El catolicismo cubre de este modo la vertiente festiva religiosa de los vivos y también al día siguiente se reza por los que se fueron.

La tradición española fijaba que estas fiestas comenzaran con la puesta en escena, la víspera del día 1 de noviembre, de la obra teatral Don Juan Tenorio, que publicara el escritor José Zorrilla en 1844. Este drama religioso era interpretado en el Teatro Español por los mejores actores del reparto hispano, y se programaba para el gran público en la única televisión estatal que hasta hace unos años existía en España. He contemplado excelentes representaciones de esta obra teatral, en la que diferentes actores y actrices daban vida a Don Juan Tenorio, Doña Inés, Don Luis Mejía o Don Gonzalo de Ulloa, en el escenario de la hostería sevillana del Laurel.

La obra del mito de Don Juan se adaptaba perfectamente a la festividad, pues este libertino y calavera, gracias a la intercesión de la dulce Doña Inés terminó yendo al Cielo, cuando estaba condenado a las penas del Infierno por sus desvaríos y crímenes. Ya saben que: un punto de contrición da a un alma la salvación. Tomen nota.

Aparte de las funciones religiosas muchas de ellas celebradas en los camposantos, especialmente las del día de Difuntos, había otras tradiciones que se cumplían inexorablemente año tras año en nuestro país. Una de ellas, que sigue vigente, es que, en estos días, se acude a los cementerios para adecentar las tumbas, ornamentarlas con flores y rezar por los que descansan en paz.

Otra ceremonia tradicional tenía lugar en muchas partes de España y también en el área de Plasencia en la que transcurrió mi infancia y mi adolescencia. Se salía al campo para asar los “calbotes”, que eran castañas recién recolectadas en los frondosos castañares del valle del Jerte y de otras comarcas próximas a la capital placentina, las cuáles eran preparadas en hogueras encendidas en parajes pedregosos, casi todos graníticos, que rodean a la ciudad. Las inmediaciones de la cueva de Boquique era uno de los sitios preferidos por los jóvenes para asar las castañas en ese día festivo del catolicismo. Las gentes se dispersaban a lo largo y ancho de la finca Valcorchero de propiedad municipal y pasaban un día de campo en contacto con la naturaleza.

El día siguiente era de luto por nuestros difuntos, que habían conseguido ya el descanso eterno, y sus restos yacían en la paz de los camposantos españoles.

Pero España es bastante proclive a asumir ceremonias y costumbres ajenas, arrumbando al baúl de los recuerdos sus propias tradiciones. Y esto es lo que está sucediendo en España con la fiesta de Halloween.

Nos encontramos con que ya en los últimos días de octubre, empiezan a verse en las calles de España, y sorprendentemente también en las escuelas, disfraces terroríficos, muertos vivientes, “zombies”, el truco y el trato, y calabazas adornadas con pinturas, con velas en su interior. También se celebran, en la noche de Halloween, fiestas multitudinarias a las que asisten una mayoría de gente joven y que se resuelven en excesos de alcohol e incidentes varios.

Quizás una explicación a la contundente introducción en España de tradiciones foráneas como Halloween, radique en razones comerciales fruto de la globalización de costumbres que está teniendo lugar. Muchos comercios e instalaciones de ocio obtienen suculentos beneficios de las ventas de toda la parafernalia que Halloween lleva consigo. En la tradición clásica española las únicas ventas extras de los comercios eran las castañas y algunos alimentos y bebidas que se consumían en la fiesta de Todos los Santos.

Pero no sólo razones comerciales, sino otras de tipo social como es su difusión por los medios de comunicación, pueden explicar la rápida extensión de la fiesta de Halloween en la sociedad española. Además de la presencia de participantes en las calles y también en las escuelas, he podido leer artículos en medios de comunicación en papel o digitales y escuchar o ver programas dedicados a esta fiesta extranjera, tanto en radio como en televisión, en esta última con tertulianos o concursantes disfrazados y todo.

Tal vez tenga algo que ver en el fenómeno Halloween, la pérdida de influencia e importancia social de la España rural que se vacía, frente a la urbanita que llena las ciudades y que se deja influenciar por las costumbres extranjeras, quizás es un acto de “snobismo” propio de las sociedades urbanas, más manejables que las rurales, en las que también empiezan a avizorarse ya las nuevas costumbres.

La sociedad española ha interiorizado en unos pocos años esta fiesta foránea, sin tradición en España, que, vista la extensión adquirida, parece que está superando y arrinconando en el olvido a las viejas tradiciones españoles de estas fechas.

No obstante, yo sigo echando de menos a Don Juan Tenorio y a Doña Inés y también a la ceremonia de asar las castañas, que, en el batolito granítico de las cercanías de mi ciudad natal, Plasencia, nos hacía pasar un día de campo muy feliz en contacto con la naturaleza.

Pero los tiempos cambian y las sociedades urbanitas muy masificadas, aborregadas y teledirigidas, son proclives a tragar con todo lo que les echen y les propongan, llegando a abjurar de sus propias tradiciones.

viernes, 28 de octubre de 2022

 

ESPAÑA RETROCEDE

España se encuentra sumida actualmente en una dinámica de claro retroceso tanto en su situación económica como social. Tras un período de bonanza que duró 30 años, y que comenzó en el inicio de la Transición en 1978, la crisis financiera de 2008 supuso un grave contratiempo para la economía española cortando uno de los períodos más prósperos del país. Sin recuperarnos del todo de ella, nos cogió una nueva crisis, la del COVID 19, de la que todavía no hemos salido ni alcanzado valores de indicadores como el PIB anteriores a ella y que según los expertos no recuperaremos hasta el año 2024.

El estado del bienestar empieza a resentirse. Para conseguir sus ventajas indudables para los ciudadanos, hemos generado una deuda de las administraciones públicas de 1,49 billones de euros, el 20 % de nuestro PIB, que ya veremos cómo se paga. Probablemente lo haremos nosotros y también nuestros hijos y nietos. No podemos seguir gastando más de lo que ingresamos, pues esto aumentará el déficit y, en consecuencia, la deuda.

A finales del año 2021 y principios del año 2022 se produjo, a nivel global, un incremento desmesurado del precio de muchas materias primas, de modo que la inflación en España alcanzo en febrero de 2022 un nivel del 7,6 % nunca visto desde hacía muchos años.

La invasión de Ucrania por parte de Putin, vino a agravar más una situación que ya estaba deteriorada, generando una inflación galopante, de modo que en julio del 2022 alcanzaba ya los dos dígitos, 10,8 %, dos puntos por encima de la media europea, y la inflación subyacente (aquella que no tiene en cuenta los precios de la energía, ni el de los alimentos frescos) se situaba en el 6,4 %. Durante el mes de agosto se llegó a valores del 10,4 % en la inflación y del 6,1 % en la subyacente. En septiembre los valores alcanzados fueron del 8,9 % y del 6,2 % respectivamente. Los economistas advierten de que estamos ante una inflación de costes y no de demanda.

La inflación ha hecho elevarse sensiblemente los precios de bienes básicos como el de la energía eléctrica, el del gas, el de los combustibles y el de la mayoría de las materias primas, así como el precio de los alimentos, lo que ha repercutido en incrementos muy notables del importe de la cesta de la compra.

Y para completar el cuadro, el repunte del Euribor hace que las hipotecas variables basadas en este índice, sean aún más gravosas para los españoles que las han suscrito.

La situación que se ha generado, ha llevado a que un gran número de familias españolas, según los últimos datos el 52 %, no es capaz de llegar a fin de mes. Una barbaridad que da idea de lo profundo de esta crisis.

Esto ha traído como consecuencia que Cáritas y otras ONGs, así como los Bancos de Alimentos, hayan experimentado un notable aumento en el número de demandantes de ayuda. Y al tiempo un vaciado de sus almacenes al crecer la demanda de productos y sus precios y disminuir las donaciones. Paradójicamente, personas que antes eran donantes, han pasado a ser beneficiarios de las ayudas.

Según Eurostat el índice de pobreza en España se sitúa actualmente en el 27,8 % siendo la media europea del 21,7 %. Sólo nos superan en pobreza, Rumania, Bulgaria y Grecia. Datos muy preocupantes.

En paralelo nos encontramos con que somos el país europeo con la tasa de desempleo más elevada de la Eurozona, 12,6 % frente a una media europea del 6,6 %. Y eso que en España se ha maquillado el resultado eliminando de las estadísticas a los fijos discontinuos, que en realidad son parados temporales durante el tiempo que no trabajan.

Pues bien, a pesar de esta alta tasa de desempleo, resulta que en la agricultura es difícil encontrar empleados para el campo, pastores o personal para la recolección de la fruta; en la construcción los empresarios se quejan de que no hay en el mercado albañiles o especialistas en encofrado y ferralla; en la hostelería es difícil dar con camareros o cocineros y las empresas de transporte tienen dificultades para contratar conductores.

La única explicación que encuentro a esta paradójica situación, es que existe un exceso de subvenciones (subsidio de paro, renta básica o ingreso mínimo vital), lo que no invita a buscar y encontrar trabajo. Aunque sea razonable que en un estado desarrollado tenga que haber mecanismos de protección social para no dejar atrás a los más débiles.  Pero la solución no está en las subvenciones, sino en que el Estado provea mecanismos para que los empresarios puedan emprender con facilidad, de modo que se creen puestos de trabajo con sueldos dignos. Me parece el único camino sensato para solucionar el problema del paro.

El futuro no pinta nada halagüeño y diversos organismos como la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) española, ya dan como seguro un período de recesión económica en final de 2022 y principios de 2023, con las consecuencias negativas que la estanflación va a traer para todos los españoles.

Los Fondos Next Generation que parecía que iban a ser la panacea universal para sacarnos de la crisis, tampoco están funcionando con transparencia y fluidez, lo que complica aún más el escenario en el que nos movemos.

En España, además nos encontramos con que estamos inmersos en una crisis política que está minando nuestra calidad democrática, y que nos afecta en exclusiva, pues en el contexto europeo no se da esta situación. Lo que agrava aún más el nivel de retroceso que estamos padeciendo.

 Aunque desde las instancias gubernamentales se ofrece a los españoles una imagen idílica de España. como si habitáramos en el país de las maravillas. Un trampantojo que nada tiene que ver con la realidad que viven los ciudadanos.

 

viernes, 21 de octubre de 2022

 

EL VERTEDERO INDUSTRIAL DE SALVATIERRA DE LOS BARROS

Extremadura es una región que ha sufrido tres colonizaciones en materia energética. La primera fue hidráulica con la construcción de embalses encadenados para producción de energía hidroeléctrica, especialmente en el curso del río Tajo. La segunda colonización fue nuclear y al final nos impusieron la central de Almaraz, pero también querían otra en Valdecaballeros que Rodríguez Ibarra logró anular, cuando estaba casi construida. La tercera colonización es la de las energías renovables que está cubriendo de paneles solares, miles y miles de hectáreas de nuestra geografía.

Pues bien, de la totalidad de la energía que se produce en Extremadura, sólo se utiliza en la región aproximadamente una cuarta parte. El resto, tres cuartas partes, se exporta hacia otras regiones de mucho mayor desarrollo industrial. El índice de industrialización de Extremadura es muy reducido y, en consecuencia, los residuos de tipo industrial que se generan en nuestra región han de serlo también.

En el DOE (Diario Oficial de Extremadura) de fecha 5 de octubre de 2022, se inserta una información pública sobre un Complejo de Gestión Medioambiental promovido por la empresa 3RS Gestión MA Extremadura, SL, que, en realidad y en lenguaje periodístico, es un vertedero de residuos industriales, a ubicar en las cercanías del núcleo urbano de Salvatierra de los Barros en la provincia de Badajoz.

El complejo que se proyecta es de gran dimensión como lo demuestra el hecho de que ocupará una superficie de 89 ha. Tal y como se detalla en el anuncio del DOE en la instalación se llevarán a cabo operaciones de recepción, almacenamiento temporal, valorización de residuos, tratamiento de inertización, y eliminación mediante depósito en vertedero.

Las cantidades a manipular anualmente son muy importantes.  De acuerdo con los datos que facilita el DOE, el complejo industrial de tratamiento de residuos se proyecta para gestionar 68.501 t/año de residuos peligrosos y 221.195 t/año de residuos no peligrosos.

De estas cantidades, 56.875 t/año de residuos peligrosos se destinarán a eliminación en vertedero, tras someterlos a un tratamiento de inertización, como residuos peligrosos no reactivos estables. También tienen como destino final la eliminación en vertedero unas 121.145 t/año de residuos no peligrosos. Además, para 11.626 t/año de residuos peligrosos se proyecta la trasferencia a otros gestores; 40.700 t/año de residuos no peligrosos se pretenden valorizar como combustible sólido recuperado, para su uso fuera del complejo industrial; y 62.050 t/ año de residuos no peligrosos serán compostados.

Como se ve, 289.696 t/año, casi 300.000 t anuales de residuos industriales a manipular, de los cuáles el 23,64 % tienen la calificación de peligrosos.

Hasta aquí los fríos datos. Y ahora surge la pregunta ¿todos los residuos industriales peligrosos o no, a tratar o a acumular en este vertedero, proceden de Extremadura? Si así fuese, parece lógico que exista en Extremadura, no necesariamente en Salvatierra de los Barros, un vertedero o varios, que asuman los residuos industriales de origen extremeño. Los extremeños reciclamos y acumulamos los residuos que generamos. Esto sería lo razonable y a lo que en principio no deberíamos oponernos en Extremadura.

Si estamos ante una oportunidad de industrializar Extremadura como parece que ahora se presenta, con diversos grandes proyectos en el horizonte: giga factoría de Navalmoral, fábrica de diamantes sintéticos en Trujillo, fábrica de cátodos en Badajoz, las transformaciones del litio a extraer en minas de Cáceres o Cañaveral y otros proyectos más en ambas provincias, parecería sensato que Extremadura dispusiese de un vertedero, o de varios, para reciclar y acumular los residuos industriales generados por ella misma.

Sería una solución conveniente para las industrias extremeñas que tendrían más próximo un vertedero para llevar sus residuos, reduciendo sus costes de transporte y además se crearían algunos puestos de trabajo especializados. Extremadura soportaría los posibles riesgos y molestias del vertedero, no derivando los residuos a otras comunidades autónomas.

Pero si este vertedero es de gran dimensión como parece y buena parte de los residuos a tratar o a acumular provienen de fuera, la cosa ya no pinta tan bien.

Porque entonces nos encontraríamos en una situación de una gran injusticia. Nosotros exportamos la energía al exterior de Extremadura, y en esas regiones industriales, utilizando este recurso producido por los extremeños, se quedan con el valor añadido que genera el proceso industrial y como final los residuos que nadie quiere, retornan a Extremadura para que aguantemos aquí sus posibles riesgos. Cornudos y apaleados que escribiera Bocaccio, en su famoso Decamerón.

De modo que habría que aceptar ese vertedero o planta de reciclado en Extremadura, siempre que se destine al tratamiento de residuos generados en la región, e impidiendo recibir residuos procedentes de otras comunidades autónomas o países del extranjero como está ocurriendo, por ejemplo, en el vertedero de Nerva en Andalucía, que está produciendo serios quebraderos de cabeza al municipio y a la Junta andaluza.

La ubicación de la planta o plantas extremeñas debería ser determinada tras un concienzudo estudio de optimización de las distancias de transporte de los residuos, tipo y características de las infraestructuras de comunicaciones existentes, grado de afección a poblaciones, disponibilidades de agua y energía, condiciones geológicas de impermeabilidad de los terrenos y otros aspectos ambientales. Y ese estudio tendría que hacerlo la Junta de Extremadura con total transparencia e independencia de criterio. Y establecer las oportunas compensaciones a los municipios que les toque aguantar las instalaciones.

Cumpliendo las premisas anteriores, sí que se podría justificar la construcción de uno o varios vertederos industriales en Extremadura. Lo contrario sería un despropósito más.

 

 

viernes, 14 de octubre de 2022

 

PLASENCIA: BRILLANTE TRANSITUS

He tenido la oportunidad de contemplar recientemente la XXVI edición de la muestra Las Edades del Hombre que, bajo el expresivo lema “Transitus”, está teniendo lugar en un marco espléndido: el conjunto de las catedrales vieja y nueva de la ciudad de Plasencia.

Un grupo de amigos hemos disfrutado de este magno certamen de arte sacro y también de la ciudad de Plasencia, la perla del Valle como indica su himno, que luce todo su esplendor tanto en el casco antiguo, que muestra una gran diversidad de templos, conventos, palacios y casas solariegas, como en la parte moderna de la ciudad.

La Fundación Edades del Hombre, con el apoyo de la Junta de Extremadura, del Ayuntamiento placentino y del Obispado, y con el patrocinio de varias entidades y empresas, está obteniendo un brillante éxito en esta edición, cuya duración se extenderá entre mayo y diciembre.

En siete capítulos se muestra al espectador el “Transitus” (tránsito), es decir, el camino recorrido por la ciudad de Plasencia y su diócesis a lo largo del tiempo. El cual comenzó con la fundación de la urbe en 1186 por el rey Alfonso VIII, quien otorgó a la nueva villa el lema “Ut placeat Deo et hominibus” (Para agradar a Dios y a los hombres) a incluir en la filacteria de su escudo. Adecuada divisa para una bella, deleitosa y acogedora ciudad.

Plasencia, desde su fundación como tierra de paso en la Reconquista, se convirtió en   un punto de confluencia de las tres culturas: judía, musulmana y cristiana. La ciudad transita desde la Edad Media a la Moderna, tal y como se muestra en uno de los capítulos.

La diócesis fue creada en 1189, iniciando el episcopologio placentino el obispo Don Bricio, que tal y como describe bellamente Sánchez Adalid en su libro El alma de la Ciudad, era mitad monje y mitad soldado, habiendo participado con su hueste en diversos episodios guerreros al lado de su rey Alfonso VIII, entre otros en la batalla de Alarcos.

En otro de los capítulos se recoge el sentido teológico de la palabra tránsito en su vertiente salvadora del mundo. Dios no duda en enviar al Hijo para conseguir con su pasión y muerte la salvación del hombre pecador.

Otro apartado aborda cómo Plasencia y su diócesis, son testigo de las reformas del catolicismo llevadas a cabo en el concilio de Trento, que se celebró en tres fases entre los años 1545 y 1563, durante los reinados de Carlos I de España (V de Alemania) y de su hijo Felipe II.

Se da cuenta de la participación de placentinos y extremeños en el descubrimiento del Nuevo Mundo y en su evangelización, aspectos que se muestran en los dos últimos capítulos de la exposición, la cual se cierra con un epílogo dedicado al misterio de la Asunción de la Virgen María, a quien está dedicada la catedral nueva de Plasencia.

Un marco incomparable como es el de las catedrales placentinas, la antigua, románica obra del maestro Juan Francés, y, adosada a la anterior, la nueva, gótico – plateresca, en la que intervinieron arquitectos de tanto renombre como Juan de Álava, Rodrigo Gil Ontañón, Alonso de Covarrubias, Francisco de Colonia o Diego de Siloé, acoge una extensa muestra de documentos y obras de arte sacro, la mayoría de ellos procedentes de templos, museos o instituciones de Extremadura, pero también de otras partes de España, los cuales nos permiten recorrer un camino tan fecundo en arte como el que se muestra en Transitus.

Pinturas, esculturas, documentos y elementos de la liturgia (custodias, cálices o cruces), salidos de las manos de artistas de renombre forman parte de la exposición.

Por sólo citar los autores más significativos, se exponen obras de El Greco, Zurbarán, Luis de Morales, José de Mera, Rizi, Claudio Coello, Gregorio Fernández, Juan de Valdés Leal, Martínez Montañés o Pérez Comendador, pero también pinturas y esculturas de autores anónimos, con un gran valor artístico.

Un numeroso grupo de visitantes accedía a la muestra el día de nuestra visita, de modo que había que regular la entrada para conseguir que no hubiera un número excesivo de personas en el interior de la exposición. Esta circunstancia es un indicador del éxito que está consiguiendo la edición placentina de Las Edades del Hombre. Los comentarios escuchados a la salida eran elogiosos para este importante evento, destacando su buena organización.

Tan sólo encontré una leve deficiencia. Si no llevas audioguía, el tamaño de la letra de los rótulos indicadores de las diversas obras, resulta un poco reducido sobre todo en las áreas de menos iluminación. 

Y como es lógico también disfrutamos del ambiente festivo de una ciudad como Plasencia, que estaba llena de visitantes que acuden a conocer las Edades del Hombre.

Las terrazas e instalaciones de hostelería ubicadas en la Plaza Mayor, que es el centro neurálgico de la ciudad, donde el abuelo Mayorga sigue, impasible, dando las horas, estaban a reventar y era difícil encontrar un sitio.

Durante el “cañeo”, actividad típica placentina, que acompaña a la cerveza fresquita con excelentes tapas, yo creo que cada vez mejores y más variadas, y que transcurre por la plaza principal y por las plazuelas y rúas adyacentes, disfrutamos de un rato muy agradable antes de acometer un adecuado almuerzo.

Todo lo vivido nos hizo comprobar que tal y como reza el lema de su escudo, la ciudad placentina está hecha para agradar a Dios, como se demuestra con sus catedrales, templos, ermitas, conventos y centros religiosos, pero también a los hombres, con el buen ambiente festivo que reinaba en sus calles y plazas.

Les recomiendo encarecidamente a mis lectores que, si no lo han hecho todavía, visiten este magno acontecimiento de Las Edades del Hombre, en la hermosa y acogedora ciudad de Plasencia. Me lo agradecerán.

 

 

 

viernes, 7 de octubre de 2022

 

CONVENIO DE ALBUFEIRA: URGE SU REVISIÓN.

El aprovechamiento conjunto de las cuencas internacionales hispano – portuguesas de los ríos Miño, Limia, Duero, Tajo y Guadiana, se encuentra regulado por el Convenio de Albufeira, cuyo texto vigente se acordó en 1998, recogiendo en él parte de los tratados firmados entre los dos países de los años 1964 y 1968. El Convenio de 1998 ha sido objeto de algunas modificaciones. La última importante en 2008.

Los órganos que gobiernan este convenio y que se reúnen periódicamente, son la Conferencia de las Partes (CP) y la Comisión para la Aplicación y Desarrollo del Convenio (CADC), en los que se acuerdan posibles modificaciones del mismo, en función de la experiencia que se va recogiendo a lo largo del tiempo.

Cuando llueve y hay agua en abundancia en las cuencas internacionales hispano - lusas, no suele haber problemas en ninguno de los dos países y el convenio se convierte en una cuestión rutinaria, al igual que las reuniones de sus órganos. Los inconvenientes surgen en las épocas de sequía como la que estamos viviendo, cuando el agua escasea y se producen los problemas.

Parece lógico que las cuencas internacionales sean reguladas por ambos países, para que exista un aprovechamiento conjunto, donde el uso del agua se optimice lo mejor posible. Pero hay un principio que ha de cumplirse. En todo momento y especialmente en situaciones de sequía, los problemas han de compartirse entre los dos países sin que ninguno de ellos resulte beneficiado sobre el otro.

Vamos a analizar unos datos sobre la situación en la cuenca del Guadiana durante el año 2022 que, a mi juicio, revelan que algo no funciona correctamente en las disposiciones actuales de este Convenio de Albufeira, ya que la parte española de la cuenca se encuentra perjudicada. Y, por tanto, parece conveniente una revisión urgente del mismo.

El embalse portugués de Alqueva (4.150 Hm3 de capacidad máxima) en febrero de 2022 se encontraba al 78,5 % (almacenaba 3.257,7 Hm3). En esa misma fecha el conjunto de embalses de la zona occidental del Guadiana (8.122,91 Hm3 de capacidad máxima) estaba al 30,48 % y acumulaba (2.475,86 Hm3).

A fecha 26 de septiembre de 2022, Alqueva se encontraba en la cota 145,1 (estimación de 3.100 Hm3 acumulados) lo que representa un 74,7 % del total y los embalses de la zona occidental del Guadiana estaban al 22,3 % acumulando 1.815,4 Hm3.

En un período de sequía como el que vivimos, con una climatología muy similar en ambas partes de la cuenca, resulta que Alqueva acumulaba, él sólo, más recursos hídricos que la totalidad de los embalses del Guadiana Occidental. Esto es indicador de que algo en la actual redacción del convenio de Albufeira, no funciona adecuadamente y España se está viendo seriamente perjudicada.

El citado convenio establece los volúmenes de agua que España ha de suministrar a Portugal, en las diferentes cuencas hidrográficas compartidas.

La última revisión del Convenio de Albufeira fija para la cuenca del Guadiana como estaciones de control de los caudales, las del Azud de Badajoz y Pomarao y como estaciones meteorológicas de referencia las de Talavera la Real (base aérea) (peso 80 %) y la de Ciudad Real (peso del 20 %)

También se establecen los volúmenes anual, trimestral y caudal diario a suministrar a Portugal, en función de la precipitación habida y de la suma de volúmenes acumulados en los embalses de referencia que son: La Serena, Zújar, Cíjara, García de Sola, Orellana y Alange, regulándose también las oportunas excepciones.

Pero los datos anteriores descritos para la cuenca del Guadiana parecen indicar que no están muy afinados los criterios que regulan las cantidades a suministrar por España a Portugal y habría que revisarlos, al objeto de establecer un aprovechamiento equitativo en ambas partes de la cuenca internacional.

El problema también afecta a otras cuencas hispano - portuguesas. Ha habido protestas en alguna de ellas, especialmente en el Duero, donde ha tenido lugar una masiva manifestación de agricultores regantes en León, ante el anuncio de desembalses cuantiosos para cumplir los volúmenes a suministrar a Portugal. Concretamente se habla en esta cuenca de transferir 500 Hm3, cuando los embalses de la misma se encuentran bajo mínimos, lo cual reducirá las reservas para la próxima campaña de riegos.

En el Tajo parece que también se están anunciando estos desembalses, en un volumen de unos 150 Hm3, suministrados desde presas que acumulan cantidades muy reducidas.

Se ha publicado una Declaración Conjunta de España y Portugal de fecha 28 de septiembre de 2022, sobre el cumplimiento del Convenio de Albufeira en el presente año. Se reconoce en ella que, respecto a caudales anuales, no se ha suministrado la totalidad de ellos en las cuencas del Duero y del Tajo. Se omite lo relativo a los posibles desembalses para su cumplimiento, aunque del contenido de la comunicación puede deducirse que se llevarán a cabo, si es que no se han hecho o se están haciendo en la actualidad.

Prevé la Declaración reuniones de la Conferencia de las Partes en el próximo trimestre y en noviembre de la Comisión para la Aplicación y Desarrollo del Convenio.

Sería muy conveniente que se revisara con urgencia el Convenio de Albufeira, teniendo en cuenta la nueva situación derivada del cambio climático que trae consigo menores precipitaciones, y la influencia de los caudales ecológicos y, comprobar, si los valores y coeficientes actuales están perjudicando a algunas cuencas hidrográficas españolas.

Hay que llegar a una solución equitativa y justa para los dos países. El estado actual descrito en la cuenca hidrográfica del Guadiana, indica que algo no funciona bien en la aplicación de los índices actuales para esa cuenca, y la situación en las del Duero y Tajo permite deducir que tampoco.

No se puede mantener esta injusta situación.

 

 

viernes, 30 de septiembre de 2022

 

 A BUENAS HORAS, MANGAS VERDES

Los burócratas de la Comisión Europea en Bruselas, junto con los dirigentes políticos europeos, toman decisiones cada día más sorprendentes.

Abducidos por un ecologismo que tiene mucho de ingenuo o tal vez no tanto y responda a ocultos intereses, han adoptado una serie de resoluciones de gran calado, basadas en discutibles fundamentos científicos y, además, lo más importante, sin valorar las consecuencias económicas y sociales que su drástica puesta en marcha, pudiera traer consigo para los ciudadanos europeos.

Pareciera que las controvertidas decisiones que toman son la respuesta a la presión de lobbies ecologistas muy potentes, que andan por Bruselas intentando imponer sus teóricas tesis.

Haciéndose eco del cambio climático y dando por sacrosantas e irrefutables las tesis del IPCC (Intergovernmental Panel on Climatic Change), optaron por imponer la descarbonización de la sociedad europea, costara lo que costase. Y nos va a costar un riñón la broma.

Comenzaron atacando a las centrales nucleares, que, por cierto, no emiten CO2, ni gases de efecto invernadero, aunque generen residuos peligrosos cuyo almacenamiento está técnicamente resuelto. Increíblemente, algunos países como Alemania, entraron en el juego y han procedido al abandono casi total de su energía nuclear. Cuando en Europa se han visto con la soga del gas al cuello y que las renovables por sí solas no resuelven el problema, por lo menos a medio plazo, los burócratas han tenido que rectificar y calificar la energía nuclear como verde.

En España, donde somos más ecologistas que nadie, seguimos el mismo camino de los germanos y pontificando que las energías renovables eran la panacea universal, también optamos por ir abandonando la energía nuclear y procediendo al cierre y desmantelamiento de algunas centrales. Ahora empiezan a arrepentirse y tendrán que prolongar la vida útil de las pocas que quedan, al menos durante cierto tiempo. O arruinarán a millones de familias y empresas si no lo hacen.

Los alemanes con su errónea política pasaron del riesgo nuclear, al riesgo del gas de Putin porque dependen de él. Y cuando Putin cogió la sartén por el mango y se vio amenazado por las penalizaciones hechas como represalia a su invasión de Ucrania, cortó el grifo del gas y ya veremos cómo pasan este invierno los sufridos teutones, que, por cierto, gozan de un clima invernal bastante crudo. Parece que van a tener que reactivar sus centrales de carbón, que son las más contaminantes de cara al cambio climático. ¡Qué cosas ¡

Nosotros desde España, como somos inefables, en lugar de mimar a nuestro máximo suministrador de gas, Argelia, nos enemistamos con este país, para dar satisfacción a las tesis marroquíes sobre el Sáhara nunca antes admitidas por España, y ahora resulta que compramos más gas a Rusia que a Argelia.

Las consecuencias son, que estamos pagando precios desorbitados por la energía eléctrica, por el gas y por la cesta de la compra, de modo que millones de familias españolas no llegan a fin de mes, y muchas industrias y negocios grandes y pequeños contemplan cierres parciales o el abandono total.

Pero en Europa no sólo han tomado medidas erróneas en el sector energético, que como se sabe es un sector estratégico.

Si uno examina la evolución de la PAC (Política Agraria Comunitaria) de la Unión Europea (UE), observa como el color verde y las exigencias ambientales a agricultores y ganaderos, no hacen más que aumentar en cada nueva versión de la misma que se les impone.

En la nueva PAC 2023 – 2027, destacan además de su complejidad administrativa, la introducción de nuevos eco esquemas (en la última versión se les denomina eco regímenes), que son exigencias medioambientales, que suponen un paso más en la dirección de disminuir producciones en el marco agrario de la Unión Europea.

Esta forma de actuar afectará a un sector estratégico y pondrá en peligro la seguridad alimentaria para los estados de la UE, obtenida con productos propios. Ya se estima que, por este camino verde, las producciones disminuirán en un 15 %. Es el primer paso para el desabastecimiento alimentario de la vieja Europa. Que es la consecuencia de transitar por esta senda ecologista, que se les está obligando a recorrer a agricultores y ganaderos de la UE, si quieren percibir las ayudas de la PAC.  

Estas medidas nos conducirán a la dependencia de terceros países en cuanto al abastecimiento de productos agroalimentarios. Cuando estemos en sus manos nos reducirán las cantidades a suministrar y elevarán los precios. Como ha ocurrido con la energía. Y entonces, los europeos, que somos unos ciudadanos que gozamos de un alto nivel de bienestar, además de frío, pasaremos hambre. Todo a la mayor gloria de la ecología que nos abruma.

Los burócratas europeos, como empiezan a atisbar las consecuencias de las erróneas decisiones que están tomando, ahora parece que quieren establecer, para determinados productos esenciales, normas que dispongan la obligatoriedad de tener almacenados en los estados miembros, unas reservas estratégicas de los mismos.

Parece que Bruselas empieza a caer en la cuenta ahora, de las consecuencias a las que conduce la dependencia exterior de determinados sectores estratégicos, y pretende que los estados miembros lleven a cabo acopios de urgencia, e incluso establecer fases de preparación, alerta y emergencia, según las existencias de las que se disponga.

A buenas horas, mangas verdes. Es lo único que se me ocurre.

 

 

viernes, 23 de septiembre de 2022

 

LOS REGADÍOS ANTE LA SEQUÍA Y EL CAMBIO CLIMÁTICO.

Nos encontramos en un grave episodio de sequía, el cual está causando graves perjuicios económicos principalmente al regadío, el uso que más agua utiliza, al ver sensiblemente disminuida la superficie regada en la campaña 2022 por falta de recursos hídricos en diversas cuencas hidrográficas. Pero también está afectando a otros usos como es el abastecimiento urbano o industrial, ya que diferentes núcleos de población tienen dificultades para el suministro de agua.

Voy a utilizar datos referentes a Extremadura, pero la situación que se da en la región extremeña puede ser extrapolable a otras regiones de la España seca.

Veamos qué puede hacer el regadío extremeño y, en consecuencia, también el español para adaptarse mejor a las posibles situaciones de sequía que, según los expertos del cambio climático, serán más frecuentes, al igual que ocurrirá con los episodios de lluvias torrenciales.

El regadío ha de continuar en la línea de modernización de sus estructuras para utilizar el agua con una mayor eficiencia. En esta acertada dirección se viene actuando desde 1998. Los regantes han hecho un considerable esfuerzo, para con ayuda de las administraciones, proceder a la modernización de muchas zonas regables.

Según datos de (Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos, ESYRCE 2021), el resultado de la modernización, es que en Extremadura ya se riegan por métodos eficientes (aspersión, automotriz o localizado) el 74,3 % de la superficie total de riego (el 60,6 % se riega por goteo). En España el riego eficiente asciende al 77,3 % con un 53,7 % regado por goteo.

Hay que continuar con la modernización de las 74.614 ha (25,7 % del total)) que se siguen regando por gravedad en Extremadura y las 864.136 ha (22,7 % del total) que aún quedan en España.

Otra línea de actuación complementaria de la anterior, es la de calcular con la mayor exactitud las dosis de riego a aplicar a las plantas. Para ello han de utilizarse los datos de las estaciones agrometeorológicas (programa REDAREX en Extremadura y SIAR en España) y usar imágenes satelitales para determinar el estado de desarrollo de los cultivos y los Kc correspondientes para determinar la evapotranspiración del cultivo y, en consecuencia, las dosis de riego.

Todo lo anterior, que forma parte del uso de nuevas tecnologías y de la digitalización en el regadío, ha de completarse con la introducción de sensores de humedad que servirán para determinar con la mayor exactitud el momento más apropiado para el riego y, también, utilizar el telecontrol en las zonas regables para un mejor aprovechamiento hidráulico y energético del mismo.

En momentos de sequía hay que reducir los cultivos de elevado consumo de agua, optando por otros de menos necesidades hídricas. En el caso de Extremadura habría que reducir drásticamente la superficie de riego de arroz por inundación, relegándola a los suelos más impermeables, u optar por métodos de riego en seco de dicho cereal.

En este sentido, es muy importante también la aplicación de riegos deficitarios en determinados cultivos, que ahorran agua sin que la producción se vea disminuida o lo haga en una proporción que no afecte a los beneficios de la explotación.

Si se acometen nuevos regadíos estos han de ser de la más alta eficiencia. Como ejemplo los nuevos regadíos extremeños de Monterrubio de la Serena (1.200 ha, ampliables a 2.400 ha) o el de Barros (15.170 ha). En ambos casos son riegos de apoyo a cultivos leñosos. En Barros sólo se necesitarán 43,75 Hm3 para regar la superficie antedicha. Si hay nuevos regadíos la línea de actuación ha de ser ésta. Riegos altamente eficientes con bajos consumos unitarios de agua.

También ha de mejorarse el uso de fertilizantes y fitosanitarios, para evitar la contaminación difusa de los acuíferos subterráneos y la emisión de gases de efecto invernadero, como el óxido nitroso, a la atmósfera. En este sentido la investigación de nuevos tipos de fertilizantes y biofertilizantes, se revela como prioritaria, para conseguir los efectos deseados, junto con nuevas técnicas de fertirrigación, que sin duda mejorarán la sostenibilidad del regadío.

Pero las administraciones han de tener en cuenta las nuevas circunstancias si como aseguran los expertos en cambio climático, los episodios de sequía y lluvias torrenciales serán más frecuentes y el hecho de que hay que liberar caudales ecológicos para conseguir el buen estado de las masas de agua.  

Estas nuevas situaciones aconsejan actuar en diferentes direcciones.

Incrementar la capacidad de regulación de aguas superficiales mediante la construcción de nuevos embalses. Se aprovecharían mejor los excesos de agua de las épocas de lluvias torrenciales que serán más frecuentes, acumulándolas, para utilizarlas en épocas de sequía. De igual modo, los nuevos embalses facilitarían la laminación de avenidas y la reducción de daños por inundaciones. Y servirían para asegurar la disponibilidad de caudales ecológicos, sin afectar a la garantía de los usos socioeconómicos.

En los diferentes planes hidrológicos hay diseñadas nuevas obras de regulación, cuya construcción se encuentra congelada, debido a presiones de organizaciones ecologistas a las que el Ministerio de Transición Ecológica hace caso de manera preferente.

De igual modo habría de actuarse en el acondicionamiento de los cauces, para evitar que los sedimentos y los árboles y arbustos que crecen en sus álveos, disminuyan su sección hidráulica efectiva y por tanto su capacidad para evacuar avenidas.

Con estas medidas de gestión y nuevas infraestructuras es muy probable que podamos defendernos mejor ante situaciones de sequía como la que estamos padeciendo.

Y hay que habilitar líneas de ayuda y de exenciones fiscales para aquellos agricultores que se vean afectados por la sequía, para reducir el impacto negativo sobre las economías de las explotaciones de los regantes.

Aunque lo importante es que llueva.