viernes, 15 de marzo de 2024

 

SE RECUPERA EL GUADIANA EXTREMEÑO

Dicen que Dios aprieta, pero no ahoga. Las últimas lluvias están consiguiendo recuperar lentamente los niveles de embalse en la cuenca del Guadiana en Extremadura. Es una buena noticia que hay que celebrar, pero sin perder de vista que hemos de continuar llevando a cabo una utilización eficiente del agua en los distintos usos socioeconómicos.

El parte de embalses facilitado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana con fecha 11 de marzo, nos permite constatar que ya hay agua suficiente para poder atender a todos los usos de la cuenca en la campaña 2024.

Como hemos comentado en otras ocasiones, con grandes números en la cuenca extremeña del Guadiana, se necesita disponer de 2.330 Hm3 de agua para atender los diferentes usos socioeconómicos y ambientales durante la campaña 2024. 120 Hm3 son precisos para asegurar el abastecimiento urbano durante dos campañas; 1.150 Hm3 necesitan los regadíos para cultivos no permanentes y 80 hm3 para cultivos permanentes, lo que da un total para riegos de 1.230 Hm3; 800 Hm3 van destinados a mantener los caudales ecológicos y 180 Hm3 es la evaporación que se produce en nuestros embalses. Estas son las cuentas.

Si no se tienen estos 2.330 hm3 de agua disponibles, y digo disponibles que no es lo mismo que embalsados, ya que aproximadamente un 10 % de lo embalsado, se considera no utilizable, no se podrá regar la totalidad de las tierras en la próxima campaña. Para hacer las cuentas finales supondré que este 10 % es agua no disponible y no podremos contar con ella.

Exceptuando el embalse de la Colada, que no afecta a Extremadura, en la parte occidental de la cuenca del Guadiana extremeño con una capacidad total de embalse de 8.064, 91 Hm3 a fecha 11 de marzo de este año había almacenados 3.145,8 Hm3, es decir, el 39 % de la capacidad total. El año anterior había almacenados 2.675,9 Hm3.

Suponiendo no utilizable el 10 % de lo almacenado, nos quedarían disponibles 2.831,2 Hm3. Esta cifra supera los 2.330 Hm3 necesarios para atender todos los usos socioeconómicos y ambientales de la cuenca del Guadiana extremeño en 2024.

Esta es una gran noticia, especialmente para el sector del regadío, que llevaba dos campañas con reducción de sus dotaciones de riego y, por tanto, con sensibles perjuicios económicos especialmente en la campaña de riegos de 2022. Tres años seguidos hubiera sido demasiado. La próxima campaña de riegos está asegurada y eso llevará tranquilidad al sector.

Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo porque la situación sigue siendo de baja capacidad de almacenamiento de los embalses en el Guadiana extremeño, aunque cubramos los mínimos de la campaña.

Y por eso hay que exigir a los usuarios para que hagan un uso eficiente y prudente del agua, pues hemos de mirar a la campaña 2025 y siguientes.

En particular y dentro de las oscilaciones de precios del mercado sería interesante optar por aquellos cultivos de menores necesidades de agua. En cultivos como el arroz cuando se riega por inundación, que es el método tradicional, hay que relegarlo a los suelos más impermeables, ya que el consumo de agua será sensiblemente menor.

Nos movemos todavía en un ciclo seco, aunque hayamos salvado los muebles para la próxima campaña con las precipitaciones de este año y por eso hemos de tomar medidas para hacer un uso eficiente del agua en todas las modalidades, tanto en consumo humano como en regadíos, como en usos industriales.

Es necesario tal y como se está haciendo, continuar con los procesos de modernización y digitalización de las tierras que todavía se riegan por métodos como el de gravedad, de alto consumo de agua. E introducir riegos de alta eficiencia como el goteo o al menos la aspersión.

Y en esta línea es preciso que los regantes utilicen las herramientas disponibles para calcular las dosis de riego con la mayor precisión posible, mediante el uso de datos de las estaciones agroclimáticas de la REDAREX (Red de Asesoramiento al Regante de Extremadura) y de los datos satelitales que se facilitan para regar en las mejores condiciones posibles de eficiencia en la utilización del agua.

Todos hemos de usar el agua con la máxima eficiencia, pues la tendencia es que habrá períodos de sequía más frecuentes, aunque también los expertos predicen un aumento de los períodos de lluvias torrenciales.

Y con esta premisa las administraciones deberían tratar de aumentar la capacidad de regulación, hay embalses pendientes de construir, para acumular agua en los períodos lluviosos y utilizarla en los períodos secos.

Porque en climas mediterráneos los embalses son imprescindible, como se demuestra a lo largo de la historia. Si queremos mantener la garantía de los usos, hay que regular agua y no destruir embalses.

 

 

viernes, 8 de marzo de 2024

 

LEY DE RESTAURACION DE LA NATURALEZA DE LA UE: OTRO DESPROPÓSITO EN CIERNES

El Parlamento Europeo ha aprobado con 329 votos a favor, 275 en contra y 24 abstenciones la ley de Restauración de la Naturaleza en la UE. Todavía está pendiente de su paso por el Consejo antes de su promulgación como normativa comunitaria.

Respecto a los partidos españoles, PP, PNV y Vox votaron en contra; PSOE, Podemos, Anticapitalistas, Junts y ERC lo hicieron a favor. De los parlamentarios de Ciudadanos uno votó a favor, cuatro en contra y dos se abstuvieron y BNG se abstuvo.

Los socialistas españoles, han estado en primera línea de la ponencia de la Ley, a pesar del previsible daño que la misma va a causar a algunos sectores de la economía española y especialmente al sector agrario. Inconcebible.

Esta nueva ley está apoyada fundamentalmente por socialistas y otros partidos de izquierda ideológica, y por la patulea de ecologistas y verdes que pululan en Bruselas y sorprendentemente por una parte de los conservadores, ninguno español, que en su mayoría se han opuesto a ella.

A la vista del contenido de esta ley que parece poco pensada, creo que antes de que los parlamentarios electos accedieran al Parlamento Europeo, debieran recibir un curso intensivo de lo que es la Unión Europea y, en su transcurso, explicarles las diferencias, climáticas, territoriales y sociales que se dan en el territorio comunitario, a fin de que cuando voten sepan lo que están votando y sean conscientes de la imposibilidad de aplicar medidas uniformes a territorios diferentes.

Esta nueva ley, basada en la asunción del catastrofismo climático como dogma de fe y de principios de un ecologismo con tintes infantiles, en los que lo verde y la biodiversidad prevalecen sobre las necesidades de desarrollo económico de los territorios, vuelve a dar una nueva vuelta de tuerca y a afectar negativamente a algunos sectores especialmente al sector agrario al que haré referencia en lo que sigue.

La ley parte de la premisa, de que el 80 % de los ecosistemas de la UE están degradados. Y de que los países miembros de la UE en 2030 han de actuar en el 30 % de estos ecosistemas, sobre el 60 % en 2040 y sobre el 90 % en 2050.

Como se ve ya que no había bastante con presionar al sector agrario con la PAC, el Pacto Verde Europeo y la Agenda 2030, se sacan de la chistera esta nueva Ley de Restauración de la Naturaleza, que supondrá más limitaciones ambientales y burocráticas para nuestros agricultores y ganaderos. Los van a transformar en lugar de en entes productores de alimentos en cantidad y calidad para asegurar la alimentación a los ciudadanos europeos, en agentes del medio natural.

El texto inicialmente aprobado en el Parlamento Europeo respecto a los ecosistemas agrícolas, con vistas a mejorar la biodiversidad de los agroecosistemas, indica que los países de la UE habrán de avanzar en dos de los tres indicadores siguientes: el índice de mariposas de los pastizales, la proporción de tierras agrícolas con características paisajísticas muy diversas y las reservas de carbono orgánico en suelos minerales con tierras de cultivo. Además, deberán de tomarse medidas para aumentar el índice de aves comunes ligadas a medios agrarios ya que estos animales son buenos indicadores del estado general de la biodiversidad.

Dado que la restauración de las turberas drenadas es una de las formas más rentables de reducir las emisiones en el sector agrícola, los países de la UE deben reparar al menos el 30 % de las mismas (como mínimo deberá rehumedecerse una cuarta parte), el 40 % de aquí a 2040 y el 50 % para 2050 (donde habrá que rehumedecer al menos una tercera parte).

En roman paladino, estas condiciones se traducirán en unos mayores costes y dificultad para agricultores y ganaderos de llevar a buen término sus producciones y una mayor burocracia para implementar todas estas medidas adicionales. Las consecuencias serán una reducción de la producción agraria y encarecimiento de costes para los productores, pérdida de la soberanía alimentaria para la UE y, por consiguiente, una mayor dependencia de terceros países, favorecidos porque a ellos no les es de aplicación toda esta farragosa normativa.

Por otro lado, la ley exige una evolución positiva de varios indicadores en los ecosistemas forestales y que se planten 3 000 millones de árboles más. Los Estados miembros también tendrán que convertir al menos 25 000 km de ríos en cauces libres y garantizar que no se produzca una pérdida neta de la superficie nacional total de espacios verdes urbanos y de cubierta arbórea urbana.

La brillante idea de convertir 25.000 km de ríos en cauces libres, es muy bonita y bucólica, cuando se aplica a la Europa central y norteña donde llueve en cantidades suficientes, para evitar o reducir la construcción de obras de regulación en los cursos de agua.

Pero es inaplicable a los climas mediterráneos del sur europeo. Porque en estos climas con una distribución irregular de las lluvias en el espacio y en el tiempo es imprescindible la construcción de embalses para poder atender con garantía suficiente a los usos hídricos. Sin embalses en España sólo se regularía de modo natural el 9 % de la aportación por lluvia. Gracias a los embalses construidos la regulación llega al 45 – 50 % de la aportación por lluvia y permite la vida en España de los 48 millones de españoles y de los turistas que nos visitan, más de 80 millones. Y es que aplicar el modelo hidrológico de ríos centroeuropeos como el Rin, a ríos mediterráneos, como el caso del río Guadalquivir, por ejemplo, es un error descomunal.

Por eso sugería anteriormente, la idea de impartir un curso previo a los aspirantes a europarlamentario. Para que sepan al menos lo que tienen entre manos. Pues da la impresión de que no lo saben.

viernes, 1 de marzo de 2024

 

SEQUÍA: HAY QUE ADOPTAR MEDIDAS URGENTES

Estamos inmersos en un período de grave sequía que está afectando a buena parte de España. Las cuencas internas de Cataluña, la del Guadalquivir y algunas internas de Andalucía y la del Segura, presentan niveles muy bajos de acumulación de agua en los embalses. En otras cuencas, como la del Guadiana, las últimas lluvias han resuelto el problema de la próxima campaña.

Los períodos de sequía son frecuentes en climas mediterráneos como el español. He conocido episodios de grave sequía en los años 1978, 1982 – 83, 1992 – 95, la de 2004 – 2005 y la actual. Por tanto, la sequía es algo consuetudinario, especialmente en la denominada España seca.

Los expertos en el análisis de la variabilidad climática aseguran, que habrá un incremento en la frecuencia en los períodos de sequía y también un mayor número de etapas de lluvias torrenciales, con el consiguiente riesgo de producirse inundaciones graves.

Dado el escenario climático en el que nos movemos, la sequía hay que tratarla con miras de largo plazo en el tiempo. Y en España solemos actuar a corto plazo.

Se me ocurren unas cuantas actuaciones ineludibles. Examinémoslas.

En relación con las infraestructuras hidráulicas básicas podrían ser las siguientes:

·        Si habrá períodos de lluvia abundante y períodos secos, lo racional es aumentar la capacidad de regulación mediante la construcción de nuevos embalses, que acumulen los excesos de agua en los períodos húmedos, para utilizarla en los períodos secos. Estos embalses a su vez cumplirían la importante función de laminación de avenidas, en los casos de lluvias torrenciales para evitar daños en personas y bienes. El incremento de regulación a su vez serviría para asegurar los caudales ecológicos sin merma de la garantía de otros usos.

·        Diseñar un nuevo Plan Hidrológico Nacional, proyectando aquellos trasvases que sean imprescindibles, dejando a salvo las necesidades de la cuenca cedente.

·        Fomentar las investigaciones en los procesos de desalación para utilizar el agua de mar en abastecimientos urbanos o en regadíos próximos al mar, solucionando los problemas del retorno de la salmuera y su posible afección a los ecosistemas marinos.

·        Mejorar las actuaciones de depuración, de modo que el agua depurada pueda ser reutilizada en usos urbanos o en regadíos, consiguiendo la calidad pertinente en los efluentes depurados.

·        Llevar a cabo una explotación de los acuíferos acorde con su capacidad de renovación de agua, impidiendo la existencia de acuíferos sobreexplotados. Aquí habría mucho que hablar sobre los cientos de miles de aprovechamientos ilegales que, según diversas fuentes, siguen activos.

Respecto a los diferentes usos del agua, habría que actuar sobre los siguientes aspectos.

·        Mejora de la estanqueidad de las conducciones de abastecimiento urbano, tanto de aducción como de distribución, para evitar pérdidas en las mismas.

·        Campañas de concienciación a la población para hacer un consumo responsable del agua en los hogares, tanto en primeras como en segundas residencias. Hay que hacer ver que el agua es un bien escaso y no puede despilfarrarse.

·        Aunque sea muy duro para el usuario, revisar los precios del agua según los estados de la sequía, estableciendo unos mínimos exentos, para penalizar los altos consumos en momentos de falta de recursos hídricos.

·        Continuar los procesos de modernización de regadíos, para introducir en las zonas regables métodos de riego de alta eficiencia. Esta es una de las pocas políticas que se vienen haciendo con éxito desde el año 1998. Hay que seguir insistiendo en ellas puesto que todavía tenemos más de un 21 % de los regadíos españoles que se riegan por gravedad con un alto consumo de agua. Si se autorizan nuevos regadíos, estos sólo podrán llevarse a cabo mediante métodos de riego de alta eficiencia, no autorizando, salvo casos muy excepcionales, los regadíos por gravedad.

·        Y digitalizar los riegos de modo que controlemos tanto las dosis de riego a aplicar mediante el uso de datos agroclimáticos e imágenes satelitales o de drones, como el grado de humedad del suelo para dar los riegos en el momento más adecuado.

·        En cuanto a los caudales ecológicos a los que se da la categoría de ser una restricción previa a los sistemas de explotación, habría que actuar en varios frentes. El primero homologar métodos de cálculo que estén contrastados y que contribuyan a alcanzar el buen estado de las masas de agua. Esto exige programas de investigación y estudio sobre el particular. Y también se deberían aplicar reducciones de su cuantía en épocas de sequía en proporción a los diferentes estados: prealerta, alerta o emergencia en que se encuentren las distintas demarcaciones hidrográficas.

En España no se ha actuado con acierto en la previsión de las sequías y sus consecuencias para los diferentes usos del agua.

Prácticamente desde principios del siglo XXI no se han construido nuevas infraestructuras de regulación de agua en España. Parece que como a los ecologistas no les gustan, en el Ministerio siguen la corriente de ir aguantando y que llueva. Es más, se ha seguido una política de eliminación de embalses, totalmente errónea en nuestro clima.

Sí es de destacar lo logrado en modernización de regadíos. En España ya se riegan por goteo 2.025.928 ha, el 54,8 % de la superficie total de riego que alcanza 3.694.507 ha (ESYRCE, 2022), quedando solamente 793.402 ha en riego por gravedad. Se ha conseguido un importante avance en este aspecto. Pero hay que seguir modernizando.

Es necesario fomentar la investigación en aspectos tales como la desalación y la reutilización de las aguas depuradas para defendernos mejor de la sequía.

Y concienciarnos todos del valor del agua, como un bien escaso. Aunque cuando abramos el grifo o reguemos el agua salga sin problemas.

Pero sobre todo es imprescindible, que llueva. Sin agua la vida será más difícil para todos.

 

viernes, 23 de febrero de 2024

 

¿ES NECESARIO UN TRASVASE TAJO – GUADIANA EN EXTREMADURA?

Adelanto que soy partidario de los trasvases de agua entre cuencas hidrográficas siempre que estos estén justificados, porque existan excedentes de recursos hídricos en la cuenca cedente y exista un déficit estructural de recursos de agua en la cuenca cesionaria. Con la condición de que los usos actuales y futuros de la cuenca cedente queden garantizados. Es decir, sólo pueden trasvasarse cantidades excedentarias de agua y no puede peligrar la garantía de los usos en la cuenca cedente.

En épocas de sequía como la que vivimos, suele recurrirse a la figura de los trasvases como si fueran el bálsamo de Fierabrás, para solucionar los problemas hídricos que causa la ausencia temporal de lluvias. Pero llevar a cabo un trasvase es una cuestión muy seria, que exige estudios concienzudos de la situación en las cuencas cedente y cesionaria en un largo período temporal de análisis. Aparte de que los trasvases suelen conllevar importantes inversiones de ejecución y elevados gastos de explotación (energía) y mantenimiento y ha de comprobarse su viabilidad técnica, económica y ambiental.

Como consecuencia de la situación actual de sequía en Extremadura, en donde los embalses de la cuenca del Tajo se encuentran en una situación bastante mejor que los de la cuenca del Guadiana, se levantan algunas voces pidiendo la ejecución de un trasvase de agua entre el Tajo (embalse de Valdecañas) y el Guadiana (embalse de Cijara).

La Junta de Extremadura en el año 2007, llevó a cabo un estudio para analizar un posible trasvase Valdecañas – Segura que se demandaba desde el Levante español y otro interno en Extremadura entre el Tajo y el Guadiana. El estudio concluye que no es aconsejable el desarrollo de un trasvase de posibles excedentes en Valdecañas, ni al Levante español para enlazar en La Roda con el actual trasvase Tajo – Segura, ni un trasvase interno Tajo – Guadiana en Extremadura.

El máximo excedente existente en Valdecañas, sería de unos 200 Hm3/año.

Respecto al trasvase interno Tajo en Valdecañas - Guadiana en Cíjara, el estudio concluye que la regulación del Guadiana extremeño resulta suficiente y no justifica una inversión tan importante en unas obras que sólo servirían para trasvases puntuales de como máximo 200 Hm3.

Y porque la mayoría de las veces los períodos secos también afectarían al embalse de Valdecañas. Ya que las sequías suelen producirse simultáneamente en ambas cuencas.

Esto sin tener en cuenta la deficiente calidad del agua del Tajo en Valdecañas, posibles aportes de especies invasoras desde la cuenca del Tajo al Guadiana al realizar el trasvase, y compensaciones por lucros cesantes de aprovechamientos hidroeléctricos existentes en Valdecañas y otros embalses del Tajo que son de titularidad de privada.

La cuenca del Guadiana en Extremadura dispone de una alta capacidad de regulación, una de las mayores de España, que se culmina con una conducción reversible entre el embalse de Orellana (cuenca del Guadiana) y el embalse del Zújar (cuenca del Zújar) que permite la interconexión de las dos cuencas y con la nueva unión en marcha entre los embalses de Alcollarín y Sierra Brava.

En momentos de sequía como el actual pueden existir vías de solución para asegurar el riego en la cuenca extremeña del Guadiana sin afectar notablemente a otros usos y sin necesidad de recurrir a trasvases internos entre el Tajo y el Guadiana extremeños.

Examinemos alguna.

1 – Reducción de los caudales ecológicos en época de sequía. Esta reducción podría graduarse en función de los estados de Prealerta, Alerta o Emergencia que se vayan declarando durante la sequía. Los caudales ecológicos en el Guadiana extremeño ascienden a 800 Hm3 (el 65 % de los recursos necesarios para los regadíos). Una reducción del 30 % de aquellos supondría disponer de 240 Hm3 adicionales que solucionarían el problema del riego y es una cantidad superior al posible trasvase desde Valdecañas. Daría lugar a un posible deterioro parcial del estado de algunas masas de agua, pero en todo caso éste tendría carácter temporal y podría ser asumible por las mismas.

2 – Revisión del Convenio de Albufeira con Portugal, ya que en épocas de sequía parece que no funciona adecuadamente.

Cuando llueve y hay agua en abundancia en las cuencas internacionales hispano - lusas, no suele haber problemas en ninguno de los dos países. Los inconvenientes surgen en las épocas de sequía como la que estamos viviendo, cuando el agua escasea y se producen los problemas.

Vamos a analizar unos datos sobre la situación en la cuenca del Guadiana durante el año 2022 que, a mi juicio, revelan que algo no funciona correctamente en las disposiciones actuales de este Convenio de Albufeira, ya que la parte española de la cuenca se encuentra perjudicada. Y, por tanto, parece conveniente una revisión urgente del mismo.

 A fecha 26 de septiembre de 2022, Alqueva se encontraba en la cota 145,1 (estimación de 3.100 Hm3 acumulados) lo que representa un 74,7 % del total y los embalses de la zona occidental del Guadiana estaban al 22,3 % acumulando 1.815,4 Hm3.

En un período de sequía como el que vivimos, con una climatología muy similar en ambas partes de la cuenca, resulta que Alqueva acumulaba, él sólo, más recursos hídricos que la totalidad de los embalses del Guadiana Occidental. Esto es indicador de que algo en la actual redacción del convenio de Albufeira, no funciona adecuadamente y España se está viendo perjudicada.  

Hay que llegar a una solución equitativa y justa para los dos países. La situación descrita en la cuenca hidrográfica del Guadiana, indica que algo no funciona bien en la aplicación de los índices actuales.

Afortunadamente, con las últimas lluvias habidas se ha solucionado el problema en la cuenca del Guadiana extremeño, y se podrán atender todos los usos la próxima campaña. Parece que dejaremos de hablar de este, en mi opinión, innecesario trasvase.

 

 

viernes, 16 de febrero de 2024

 

EL REGADÍO DE TIERRA DE BARROS

Durante mi desempeño de la jefatura del Servicio de Ordenación de Regadíos de la Junta de Extremadura, tuve la oportunidad de iniciar los estudios para poner en riego unas 15.000 ha en Tierra de Barros. Era a comienzos de este siglo. Hace más de 20 años.

Desde el principio estos nuevos regadíos se diseñaron mediante la utilización de métodos de riego localizado de alta eficiencia, como es el riego por goteo. Se trata de riegos de apoyo a cultivos leñosos, como el olivar y viñedo muy presentes en la zona y otros como almendro, pistacho o nogal de nueva introducción.

La característica principal de estos riegos es su sostenibilidad. Con una concesión de agua, aprobada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana de 43,38 Hm3/año, se van a regar 15.170 ha. Esto nos da una dotación unitaria de unos 2.860 m3/ha.año. Como puede deducirse son regadíos de reducido consumo de agua, si se compara con otros de la cuenca cuya dotación media puede estar entre 5.500 – 6.000 m3/ha.

El suministro del agua para riego se efectuará desde los embalses de Alange (36,63 Hm3) y Villalba (6,75 Hm3).

En la planificación hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, existe una reserva de recursos para estos regadíos. Por tanto, el organismo de cuenca garantiza que existe agua para estos riegos, en las condiciones medias que se dan en esta cuenca hidrográfica.

Hasta aquí todo lógico y normal.

Y ahora empieza el baile.

A los burócratas de la UE no les gustan nada los regadíos. Como a los ecologistas. Y van a poner todas las pegas que puedan a estos riegos de Barros. Y qué decir de la administración española, que se le llena la boca de que tenemos que hacer regadíos sostenibles. Y estos lo son. Pues debieran apoyarlos sin fisuras ante Bruselas. Y no lo hacen.

Hay más. El acuífero subterráneo de Tierra de Barros está prácticamente sobreexplotado y con algún problema de nitratos. Pues bien, estos regadíos que utilizan agua superficial serían un modo de descargar la presión sobre los recursos hídricos del acuífero. Y además se reducirían las pérdidas de nitratos por lixiviación y consiguiente contaminación de las aguas subterráneas, al poder aplicar en el riego por goteo técnicas de fertirrigación que conllevan un mejor uso de la fertilización nitrogenada.

Pues bien, y a pesar de existir agua disponible en la planificación de la cuenca del Guadiana y contar el proyecto con DIA (declaración de impacto ambiental) positiva, desde Bruselas, a 2.000 km, se permiten poner en duda tanto la planificación de la CHG como la DIA. Es decir, dudan de las actuaciones de la administración española y autonómica en normas que han sido promulgadas por las mismas. Hay que ver hasta dónde puede llegar la prepotencia de la administración europea, manejando los fondos del FEADER a su antojo y su ideología ecologista.

Pero no todo son luces en los regadíos de Barros. En mi opinión tienen una pega. Son regadíos de una elevada inversión por hectárea. La situación topográfica con elevaciones desde los embalses de Alange y Villalba, la necesidad de construir balsas de regulación y presurización del riego, cierta discontinuidad en la distribución parcelaria y el propio riego por goteo y su telecontrol los hacen ser unos regadíos caros.

Y es que los regadíos modernos y sostenibles, resultan caros. Y además los riegos de Barros en su inversión han resultado muy afectados por la desmesurada subida de costes que han experimentado los materiales de construcción en los últimos años.

Antes de la revisión al alza de los precios, el coste del proyecto estaba en el entorno de los 250 Millones de euros. De esta cifra 65 M de euros los aportarían los regantes y el resto 185 Millones de euros las administraciones, supongo que con fondos del FEADER dentro del programa operativo.

La revisión de precios ha elevado el coste en 100 millones de euros, resultando una cifra final de 350 millones de euros. Y el problema supongo radica en que hay que buscar financiación para el incremento de inversión que se ha producido.

Con la inversión final revisada, el coste por hectárea ascendería a unos 23.000 €, cifra elevada, pero que podría ser asumible dado los incrementos de producción previsibles, sobre la situación de secano. Supongo que se habrán hecho los cálculos de viabilidad correspondientes. En los estudios previos, llevados a cabo en mi época, con las condiciones de entonces, salían las cuentas.

Los regantes aportarían alrededor de 4.300 €/ha, casi el 20 % del total, cifra importante pero asumible por ellos ya que han aceptado el convenio. Y también asumirían los costes anuales de explotación y mantenimiento de la zona regable.

Creo que el elevado coste de inversión es el único inconveniente que podría ponerse a los riegos de Barros. Que precisamente es el único del que nadie habla.

Por lo demás este nuevo regadío sería un modelo de regadío sostenible por la alta eficiencia en el uso de agua que conlleva, la disminución de la presión sobre los recursos hídricos del acuífero, la reducción de lixiviación de nitratos y el intento de reducir costes energéticos durante la explotación, mediante la construcción, incluida en el mismo, de una planta solar fotovoltaica.

Veremos en qué terminan estos regadíos. Pero sería importante para Extremadura continuar con su transformación.

De no hacerlo sería una burla para 1.200 regantes que han puesto su ilusión en ellos y una decepción para varios  municipios de la Tierra de Barros, que llevan años esperando que este proyecto se haga realidad.

 

 

viernes, 9 de febrero de 2024

 

LA IDEOLOGÍA ESTÁ MATANDO AL SECTOR AGRARIO

El sector agrario está en pie de guerra en Europa y también en España. Una serie de decisiones políticas y normas tomadas desde Bruselas, secundadas por los países miembros de la UE, está desmantelando el sector y llevándolo a la ruina y a perder su condición de sector estratégico imprescindible para garantizar la seguridad alimentaria de Europa en adecuadas condiciones de cantidad, calidad, sanidad y trazabilidad de las producciones, consiguiendo precios asequibles para el consumidor europeo.

Una serie de normas como la PAC, el Pacto Verde Europeo, la desdichada Agenda 2030, leyes de bienestar animal que rozan el ridículo o futura ley de recuperación de ecosistemas, que tienen como base ideológica un ecologismo infantilizado, asumido por las formaciones de izquierda, está llevando al sector agrario europeo a su desaparición paulatina e irreversible si no se toman medidas de manera inmediata.

Estos burócratas que deciden las normas de aplicación obligatoria lo hacen sin valorar las consecuencias de sus decisiones, desde un punto de vista económico, social o ambiental. Está por ver que haya un estudio donde se analice y valore las consecuencias de las decisiones que toman. Actúan con la más absoluta irresponsabilidad e impunidad, ya que nadie les pide cuentas de sus despropósitos.

La situación ha llegado al límite, llevando a agricultores y ganaderos contra las cuerdas, al poner en peligro el medio de vida de muchos de ellos. Por eso han explotado. En el caso español de manera espontánea, sin seguir siquiera las directrices de las organizaciones agrarias a las que han cogido con el pie cambiado. Que por cierto se lo deberían hacer mirar. Yo no sé para qué sirven el COPA o la COGECA en Bruselas, que están permitiendo todos estos desatinos sin mover un dedo. Y qué hacen en su presión ante el Ministerio de Agricultura de España las organizaciones agrarias. Les han colado la nueva PAC, sin decir ni pío. O si lo han dicho, no les han hecho el menor caso.

Las numerosas tractoradas que están teniendo lugar en cientos de puntos de España, con cortes de carreteras e invasión de ciudades, son reflejo de la desesperación en la que se encuentra el sector agrario. Y estos cortes en las vías de comunicación, están causando perjuicios a otros españoles que nadan tienen que ver en las decisiones que se toman en Bruselas y en Madrid. Y en este sentido y poniendo por delante mi solidaridad con las peticiones de agricultores y ganaderos, les invito a que modulen esos cortes, para causar los mínimos perjuicios a los usuarios de las vías. Si así lo hacen ganarán la comprensión y apoyo del resto de los ciudadanos para su causa.

Los burócratas europeos están desmantelando el sector agrario al exigir una serie de condiciones ambientales, agronómicas, de utilización de fertilizantes y fitosanitarios o de bienestar animal, que sin embargo no se exigen a productos importados de otros países, en un flagrante episodio de competencia desleal. La globalización no es eso. Cargarse un sector como el agrario de Europa, aplicando unas normas que luego no se exigen a los productos importados, es un disparate inconmensurable. Para evitarlo están los aranceles y las inspecciones fitosanitarias.

Y para más inri, Europa o España, ayudan a esos países terceros, subvencionando las inversiones en sus sectores agrarios. El caso de Marruecos es absolutamente paradigmático a fuer de vergonzante. Ayudamos a un país para que compita con nuestros agricultores, que tienen que luchar en desigualdad de condiciones de normas, precios, salarios, costes de producción y controles. Alguien debería explicar estas incongruencias.

Y se deberían exigir responsabilidades a quienes propugnan y toleran eso. La globalización consiste en competir en unas condiciones lo más parecidas posible. Lo otro es favorecer la explotación de los trabajadores de determinados países para que produzcan lo más barato posible, y además eludiendo la utilización de productos y controles, que sí rigen en los países más desarrollados.

Los burócratas de Bruselas, con su presidenta Úrsula von der Leyen al frente, ante la presión campesina y la proximidad de elecciones europeas, empiezan a dar marcha atrás en algunas cuestiones. Y cómo lo hacen, da a entender que no tienen ni idea de los problemas que afectan al sector agrario. Que no son precisamente el reducir fitosanitarios, que algo influye. Parece que ante la presión revisarán el convenio con Mercosur. Pero no modifican la filosofía ambientalista de sus decisiones, que es donde está la madre del cordero.

Es un problema de ideología. Los lobbies ecologistas y catastrofistas del cambio climático, han ido imponiendo su presión en Bruselas, para que Europa opte por una política verde que te quiero verde, con el campo tapizado de panales solares o aerogeneradores. Y no ven más allá de sus narices. Para ellos lo único que existe es el medio ambiente. Y en lugar de cohonestar y poner de acuerdo desarrollo y medio ambiente han apostado a ciegas por el último sin tener en cuenta ni valorar las consecuencias de sus actos.

Y luego está el tema de orden público. A los agricultores se les trata como a delincuentes. Cuando lo único que hacen es reivindicar sus derechos. Ya he comentado que deben hacerlo intentando causar las menores molestias y perjuicios al resto de ciudadanos. Pero los agricultores y ganaderos están defendiendo su” modus vivendi”. Y tienen todo el derecho a hacerlo. Y a que el trato y represión por parte de las fuerzas de orden público sea equitativo. Falta diálogo para llegar a puntos de equilibrio en este aspecto.

 

 

 

viernes, 2 de febrero de 2024

 

EXTREMADURA RESIGNADA: LO PAGAREMOS CARO.

El pasado día 21 de enero, diversas agrupaciones de la sociedad civil convocaron concentraciones a lo largo de la Ruta de la Plata, para pedir al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y al gobierno de España, que soliciten de la Unión Europea la inclusión en la Red Básica Ampliada de la Red Transeuropea de Transportes, la reapertura de la vía férrea del Corredor Oeste Ruta de la Plata, entre Plasencia y Astorga que fue cerrada al tráfico de viajeros en 1985 y diez años después al de mercancías.

La inclusión en la Red Básica Ampliada permitiría adelantar los tiempos de ejecución al año 2040 y, poder solicitar la financiación con fondos europeos para la construcción de las obras.

El caso de esta línea férrea es especial, ya que se trata de una restitución del servicio, aunque sea en nuevas condiciones, que fue suprimido con razones poco claras de rentabilidad y antes de nuestra entrada en la Comunidad Económica Europea, sin tener en cuenta esta nueva perspectiva en el transporte tanto de viajeros como de mercancías.

Se llevaron a cabo concentraciones masivas a lo largo de toda la Ruta de la Plata. En 12 ciudades en las comunidades autónomas de Asturias, Castilla y León, Extremadura y Andalucía.

En determinados puntos como Astorga o Salamanca, se ha conseguido una asistencia masiva. Pero en Extremadura la movilización ha sido mucho menor. Como casi siempre ocurre. Movilizar un par de cientos de personas en Cáceres, Plasencia o Mérida cuesta un esfuerzo ímprobo.

La mayoría de los extremeños pasa del problema y no se moviliza. Llevamos siglos resignados a nuestra suerte, sin ninguna capacidad reivindicativa, sólo pendiente de las migajas o de la sopa boba que nos asignen los poderes públicos. Y aguantando estoicamente la falta de desarrollo al que está sometida la región.

Extremadura ocupa los últimos lugares de la clasificación en relación con las comunidades autónomas españolas, en los indicadores macroeconómicos como el PIB per cápita, o la Renta disponible. Tiene altas tasas de desempleo y en 2022 ha sido la única autonomía de España que ha perdido población.

Pues bien, una reivindicación tan estratégica para la región como es la reapertura de la vía férrea del Corredor Oeste - Ruta de la Plata, no suscita el menor interés para la generalidad de la población que pasa olímpicamente del asunto. Les da igual. No quieren molestarse en ver los beneficios que para la Extremadura supondría la restauración de este servicio.

Aquí estamos a vivir lo mejor que se pueda, cosa que a mí no me parece mal. Pero con estos niveles de desarrollo en la región, los jóvenes no encuentran su sitio en ella y tienen que irse fuera. Una emigración de talento que es una sangría para Extremadura y una gran pérdida de profesionales de gran nivel que, si existiera un mínimo de industrialización y perspectivas de desarrollo, permanecerían en Extremadura y contribuirían con su trabajo a mejorar los niveles de bienestar regionales.

Hace poco hice un conteo entre los hijos de amigos y conocidos míos. El 70 % de ellos trabaja fuera de Extremadura. En mi caso mis dos hijas, lo hacen en Madrid.

Pue bien, los extremeños con nuestra resignación y nuestra falta tradicional para ser capaces de reivindicar mejoras para Extremadura, lo pagaremos caro y estamos contribuyendo con nuestra actitud, a que los políticos que deciden las inversiones den de lado a Extremadura.

Y esto es un círculo vicioso, a menos reivindicación, vaciado de población y cada vez Extremadura tendrá menos importancia para los políticos, que lo que buscan son los votos.

La reapertura del Corredor Oeste Ruta de la Plata, convertido en un eje ferroviario de transporte de viajeros y mercancías, y en un corredor energético y de comunicaciones telemáticas, contribuiría en gran medida al desarrollo de todo el oeste de España, ahora sumido en un grave proceso de vaciamiento de población. Y a equilibrar el país con el corredor mediterráneo al que van destinadas la mayoría de las inversiones.

En muchas ciudades de la Ruta de la Plata, se ha comprendido esta situación y la gente ha salido masivamente a las calles. En Extremadura, no. Los extremeños, en su mayoría, se ha quedado cómodamente en casa, esperando que los problemas se resuelvan solos. Cosa que no sucederá. Como ha venido ocurriendo hasta el momento.

Hay una gran falta de concienciación social en el pueblo extremeño sobre la importancia estratégica del tren Ruta de la Plata para Extremadura. Por el contrario, sí que hay instituciones como las Cámaras de Comercio e Industria que han abanderado la idea desde el comienzo, Diputaciones, Ayuntamientos, partidos políticos con más o menos entusiasmo, empresas y asociaciones de empresarios, colegios profesionales y un buen número de ciudadanos a título personal apoyan la reapertura de este eje vital para las comunicaciones entre el norte y el sur de España a través del oeste de la península.

Este apoyo de la sociedad civil debería tenerlo en cuenta el gobierno en aras a que exista un equilibrio entre las regiones de España. Aunque a la población extremeña, le cueste salir a la calle.