viernes, 19 de agosto de 2022

 

LOS REGADÍOS Y LA SEQUÍA EN EXTREMADURA

Veníamos advirtiendo del inicio de un ciclo de sequía que amenaza nuevamente a Extremadura. No es la primera vez que esto ocurre. El clima extremeño es así y con cierta frecuencia aparecen episodios de falta de agua. Recuerdo las sequías de los años 1978, 1980 - 83, 1992 – 95, que ha sido la más grave que yo he conocido y algunas otras en este siglo XXI. Llevamos algunos años de precipitaciones inferiores a lo normal, lo que trae consigo que los embalses acumulen cada vez menos agua.

La situación en estos momentos es muy preocupante en lo que afecta a Extremadura, especialmente en la cuenca del Guadiana, pero tampoco es muy halagüeño el nivel de recursos hídricos embalsados en la cuenca del Tajo.

Las Confederaciones Hidrográficas tienen vigentes Planes Especiales de Sequía (PES), para intentar defendernos de estas situaciones de la mejor manera posible. Conforme a lo indicado en los PES, existen dos calificaciones de sequía, la Sequía Prolongada (SP), que define la sequía de carácter ambiental y está relacionada exclusivamente con la disminución de las precipitaciones y de las aportaciones en régimen natural. La otra es la Escasez (E) que introduce la problemática temporal de atención a las demandas socioeconómicas establecidas en una zona. Dentro esta última se definen los estados de Normalidad, Prealerta, Alerta y Emergencia según las posibilidades de atender las demandas de los diferentes usos socioeconómicos.

Con fecha julio/agosto de 2022, la situación en Extremadura era la siguiente:

Guadiana: 8 unidades territoriales estaban en Sequía Prolongada y una sin ella. Respecto a la Escasez 3 unidades estaban en Prealerta, dos en Alerta, dos en Emergencia y cuatro en Normalidad.

Tajo: respecto de la Sequía Prolongada no había ninguna unidad en este estado. En cuanto a la Escasez 6 unidades estaban en normalidad y dos en Prealerta.

En cuanto a volúmenes embalsados en el Guadiana, a fecha 15 de agosto en la zona que afecta a Extremadura había embalsados 1.926,9 Hm3, el 23,7 % del máximo de 8.122,91 Hm3 que es su capacidad de embalse.

En grandes números en el Guadiana extremeño son necesarios 2.330 Hm3 para atender una campaña anual. Su distribución es la siguiente:  para asegurar el riego se necesitan 1.150 hm3, para los caudales ecológicos 800 hm3, para dos años de abastecimiento urbano 120 hm3, para los cultivos permanentes (frutales principalmente) 80 hm3 y en evaporación de los embalses 180 hm3. 

Con lo embalsado hasta mediados de agosto, no pueden cubrirse las necesidades totales de la próxima campaña. Y ha de tenerse en cuenta que lo previsible es que hasta el comienzo del año hidrológico las cantidades embalsadas sean aún menores.

En el Tajo la situación es un poco mejor, pero los sistemas deficitarios con carácter estructural del Tiétar y Árrago, tendrán problemas para el regadío la próxima campaña y previsiblemente también puede haberlos en el Alagón.

Pero la sequía solamente se solucionará si llueve. Y esto dependerá de la meteorología exclusivamente. Confiemos en que el próximo año hidrológico que comienza el primero de octubre sea lluvioso. Si no es así, la próxima campaña de agua presentará grandes dificultades para todos los usos.

Cuando hay situaciones de sequía aparecen los “listos” de siempre. Suelen ser movimientos ecologistas, casi siempre mimados y subvencionados por los gobiernos, que pretenden salvarnos de las penas del infierno. Y arremeten sin piedad contra los regadíos, pues a su juicio son los causantes de la sequía. Cuando la causa de la sequía es la ausencia de precipitaciones y no los regadíos. La prueba es que en Galicia o en Europa norte y centro en donde ahora tampoco llueve y casi no hay regadíos, también hay sequía.

Es improcedente que altos directivos del Ministerio de Transición Ecológica, con sus imprudentes declaraciones, culpen a los regadíos de la sequía. Esto denota o bien mala fe y sectarismo ecologista en ellos o lo que es más grave aún: no saben lo que tienen entre manos. Tal vez debieran considerar si los excesivos caudales ecológicos introducidos con carácter preferente en la normativa, no tienen algo que ver en las penurias que están pasando los regadíos.

Son incapaces de reconocer el esfuerzo de los regantes para mejorar la eficiencia en el uso del agua, que vienen realizando desde 1998 en los que se iniciaron los procesos de modernización de los regadíos. Hoy día en Extremadura se riegan por goteo el 57 % de nuestros regadíos (la media de España está alrededor del 52 %) lo que supone un sensible ahorro de agua.

En Extremadura arremeten contra nuevos regadíos como el de Barros. Argumentan el gasto de agua, cuando son los regadíos que menos agua unitaria utilizarán. Con 43 Hm3 se regarán más de 15.100 ha con una dotación de 2.375 m3/ha, ya que son riegos de apoyo a cultivos leñosos como el olivar y el viñedo y a otros nuevos que puedan instalarse como el pistacho o el almendro. Estos regadíos podrán ser discutibles por su alta inversión, debido a su complejidad, aunque ese tema lo deben decidir los regantes que la asumen, pero no por el volumen de agua que van a consumir.

Estos talibanes del medio ambiente, también se oponen a la construcción de nuevos embalses, cuando por el tipo de clima que se da en Extremadura y en la mayor parte de España, con una irregular distribución de las lluvias en el espacio y en el tiempo se hacen indispensables para almacenar agua en los períodos húmedos y utilizarla en los secos. Hace años que no se construyen nuevos embalses en España, porque a los ecologistas no les gustan y en el Ministerio competente en agua les hacen caso.

Si no dispusiéramos de la red de embalses construida por los españoles a lo largo del tiempo, y no por Franco como se dice por ahí, estas sequías que se producen con alguna frecuencia, hace tiempo que habrían acabado con nuestro modo de vida.

Solución: que llueva en abundancia cuanto antes y entretanto ahorremos toda el agua que podamos en todos los usos.

viernes, 12 de agosto de 2022

 

PERIPECIAS FERROVIARIAS EXTREMEÑAS

El tren en Extremadura no se ha caracterizado por la calidad en el servicio ni por su rapidez. Sus líneas ferroviarias han estado siempre, o casi siempre, dejadas de la mano de Dios. Recuerdo cuando funcionaba la línea férrea Ruta de la Plata que, en mis traslados a Salamanca desde Plasencia en mi época de estudiante, principios de los años 60 del siglo pasado, el tren correo que partía de la capital del Jerte a las 15,20 horas, llegaba a la capital charra a las 21 horas. 5 horas y 50 minutos para recorrer los aproximadamente 145 km que hay por ferrocarril entre las dos ciudades. Velocidad media: menos de 25 km/h. Parada en todas las estaciones del recorrido. Tiempo después, los trenes TER entre Sevilla y Gijón mejoraron sensiblemente la prestación.

El gobierno de España cometió un error garrafal y en lugar de mejorar esta línea férrea vertebradora del oeste de España, suprimió el servicio ferroviario de la Ruta de la Plata entre las estaciones de Plasencia – Ciudad y Astorga dejando aislado a todo el oeste español y cerrando el camino más corto a Europa y a los puertos del sur y norte de España, sin pasar por Madrid, que es un cuello de botella para el tráfico ferroviario dada la concentración de convoyes que se da sobre la capital del reino.

El siguiente paso fue prometer que habría un AVE Madrid – Lisboa por Badajoz y que estaría listo en 2010. Vana ilusión. A lo largo del tiempo, este AVE dejó de ser AVE, para convertirse en AVE, pero menos, luego fue alta velocidad, después tren de altas prestaciones y por fin tren digno. Como ven un proceso degenerativo a lo largo del tiempo.

Después de muchas vicisitudes, dimes y diretes y mareos de perdiz, por parte de gobiernos centrales de todos los colores, llegamos a julio de 2022, cuando se lleva a cabo una primera inauguración, por parte de la ministra de Transportes, del tramo comprendido entre Plasencia y Badajoz, que teóricamente estaba finalizado, aunque era conocido que quedaban partes del trayecto en que las nuevas vías no estaban terminadas.

En el nuevo trazado se van a utilizar convoyes Alvia S-730 diésel al principio, e híbridos cuando se electrifique el tramo inaugurado. Pero claro, debido a que Extremadura es región de segunda división de España, no es separatista y tiene un gobierno regional poco reivindicativo, los convoyes adjudicados proceden de desecho de los usados en Galicia, convenientemente tuneados, pero más viejos que Matusalén, los pobres. `

Por cierto, la línea entre Badajoz y Plasencia además de no estar totalmente terminada, no dispone, hoy día, de un solo kilómetro electrificado. Además, se decide después de la inauguración a bombo y platillo iniciada en Plasencia, que los Alvia no entrarán en esta ciudad, lo que, como es natural, ha provocado la indignación de los placentinos, que ya pueden irse buscando cuanto antes una estación nueva situada en la línea de alta velocidad. La actual está en un fondo de saco y entrar allí supone un retraso de unos 30 minutos. Por cierto, la estación en línea estaba prevista y, de pronto, desapareció como por ensalmo de los proyectos iniciales.

No contentos con la primera inauguración, vienen el Rey y Pedro Sánchez para una segunda puesta en escena. Esta se hace solamente entre Cáceres y Badajoz pasando por Mérida. A Plasencia en esta ocasión la dejan de lado, probablemente para evitar protestas.

Y con sólo un servicio de ida y otro de vuelta diario a Madrid se inician las operaciones el día 19 de julio. Decían que tenía dispuestos 12 trenes Alvia y resulta que sólo se utilizarán dos.

Y nada más empezar el servicio de los Alvia, comienzan a producirse errores en el control de tráfico y derivan el tren por la vía antigua en lugar de discurrir por la nueva. También se producen averías en los trenes, falta el aire acondicionado en algunos momentos en plena canícula extremeña, y, además. se acumulan retrasos considerables.

En fin, un desastre que era previsible dada la avanzada edad de los convoyes y por la precipitación en inaugurar algo que no está totalmente terminado ni comprobado su correcto funcionamiento. Suponemos que todos estos fallos se corregirán en breve, pues si no es así, apañados estamos.

Ante estos incidentes y notables retrasos, el máximo dirigente de RENFE, viene a Extremadura a decirle en su cara a los extremeños que, puesto que hay retrasos, lo que harán será aumentar los tiempos de viaje y así se acabaron las demoras. Hay que tener cuajo y desvergüenza para hacer esta propuesta. Y el gobierno regional haciendo el paripé de estar muy indignado. Pero tragando con todo.

Después de toda esta parafernalia de inauguraciones y fastos, resulta que entre Plasencia y Madrid no hay un solo kilómetro de infraestructura terminada y el recorrido entre Madrid y Badajoz no estará finalizado hasta 2032. Los expertos del Club Senior de Extremadura que hacen un seguimiento del progreso de esta infraestructura, así lo acreditan en su último artículo.

Y la conclusión que la mayoría de los extremeños nos hacemos, es que un pueblo tan abnegado, sacrificado, leal y resignado como el nuestro, no merece estas faltas de respeto de los poderes públicos tanto centrales como autonómicos.

Estos últimos reivindican muy poco ante el poder central al que están entregados. Y entre tanto los contribuyentes de Extremadura pagan los mismos impuestos o más que, por ejemplo, Cataluña la región más favorecida de España, o que aquellas otras regiones fiscalmente privilegiadas como el País Vasco y Navarra y, en pago, reciben servicios públicos deplorables y ninguna consideración ni respeto.

Aunque tenía previsto volver en septiembre, algunos importantes acontecimientos que han surgido, me inducen a regresar a la actividad, después de un mes de vacaciones. Que espero que hayan disfrutado convenientemente mis lectores. A los cuales agradezco su atención a este modesto blog.

 

viernes, 15 de julio de 2022

 

UNA NUEVA DIVISIÓN TERRITORIAL PARA EXTREMADURA

La nueva comarcalización anunciada hace unos días por la Junta de Extremadura y que divide la región en 9 comarcas de una manera a mi entender bastante subjetiva y sin fundamento territorial claro, parece que ha sido retirada de la circulación porque a simple vista daba la impresión de que estaba poco elaborada. Como ejemplo a la comarca de Plasencia se le excluían Montehermoso y Jaraíz tradicionalmente unidas con la capital del Jerte. Al norte del Tajo, la provincia de Cáceres se dividía en tres comarcas, mientras que al sur solo se proponía una.

Uno que no es experto en ordenación del territorio, pero que en función de los puestos que ocupó en el IRYDA y posteriormente en la Confederación del Guadiana y en la Junta de Extremadura ha tenido ocasión de conocer a fondo el territorio de Extremadura, cree tener un conocimiento suficiente de la región y por eso me he permitido bosquejar una nueva división territorial. Creo que comparto con algunos expertos en territorio, al menos en parte, la nueva división territorial que propongo.

Un problema de Extremadura, como lo tiene Canarias, es la división en dos provincias. Hay tendencia a buscar agravios comparativos entre ellas. Si Extremadura hubiera estado dividida en cuatro provincias, cosa que debería haber ocurrido en la división territorial de Javier de Burgos en 1833, probablemente se hubieran reducido los problemas de celos entre las dos provincias como ahora se pone de manifiesto en muchas ocasiones. Y que siguen en pie, a pesar de los llamamientos a la cohesión territorial que se hacen desde algunos estamentos de la sociedad civil, como ha hecho el Club Senior de Extremadura en unas recientes jornadas celebradas en Guadalupe.

El modelo que propongo supera lo que se conocería como comarca, para abordar una unidad superior que yo denomino unidad territorial y que tendría unas dimensiones prácticamente igual a las que se hubieran producido dividiendo Extremadura en cuatro provincias.

Mi propuesta es fraccionar Extremadura en cuatro unidades territoriales con cabeceras en Badajoz – Mérida con la capital como una especie de distrito especial al estilo de Washington, Don Benito – Villanueva, Cáceres y Plasencia. Serían las unidades territoriales con superficies en torno a 10.000 km2 y agruparían población alrededor de la mitad de la que hay actualmente en cada provincia.

He llevado a cabo un estudio del Área Territorial de Plasencia y puede ser el modelo a seguir. El Área territorial de Plasencia tiene una extensión de 8.816,43 km2 y representa el 44,4 % de la superficie provincial de Cáceres (19.868 km2) y el 21,17 % de la de Extremadura (41.634 km2). Agruparía las antiguas comarcas de Hervás, Jaraíz, Coria, Plasencia y Navalmoral. La población total ascendería a unos 196.000 habitantes (datos de 2020), aproximadamente el 50 % de la población de la provincia cacereña.

El nuevo modelo a aplicar para el desarrollo del área de estudio se basa en la consideración de una capital del área Plasencia (39.860 habitantes) que se ubica en la parte central del territorio. Como cabeceras de comarca se sitúan: Jaraíz de la Vera (6.503 habitantes), Hervás (3.957 habitantes), Coria (12.366 habitantes) y Navalmoral de la Mata (17.163 habitantes).

Como núcleos de expansión se consideran las siguientes poblaciones:

Comarca de Jaraíz de la Vera: Jarandilla de la Vera (2.828 habitantes).

Comarca de Plasencia: Montehermoso (5.739 habitantes), Malpartida de Plasencia (4.602 habitantes), Cabezuela del Valle (2.194 habitantes).

Comarca de Hervás: Zarza de Granadilla (1.805 habitantes) y Pinofranqueado (1.736 habitantes)

Comarca de Coria: Moraleja (6.750 habitantes), Torrejoncillo (2.935 habitantes), Valverde del Fresno (2.309 habitantes)

Comarca de Navalmoral de la Mata: Talayuela (7.371 habitantes), Almaraz (1.744 habitantes)

El modelo se constituye con una capital de área territorial, 4 cabeceras de comarca y 11 núcleos de expansión. El conjunto de los núcleos anteriores tiene una población de 119.862 habitantes que representa el 61 % de la población total del área de estudio.

Este número de núcleos seleccionados 16 representa el 11,5 % del total de núcleos de población del área de estudio (139).

Mediante esta nueva división territorial se trata de mejorar el uso de los recursos públicos existentes en el área, buscando una mejor utilización de los mismos mejorando su eficiencia y su eficacia, de modo que sirvan de soporte a las actividades de la iniciativa privada o público - privada en las cuales ha de apoyarse el desarrollo de esta área territorial.

Considerada a nivel autonómico, tiene una dimensión territorial y número de habitantes idóneo para poder definir un modelo de desarrollo que permita la puesta en valor de todos sus recursos naturales, industrializarlos, transformarlos y comercializarlos al máximo dentro y desde el territorio para retener su valor añadido en él, de modo que el área evite su despoblamiento, que en algunas zonas empieza a ser preocupante y de difícil recuperación.

Se proponen en el modelo desarrollado, actuaciones en materia de: sedes de la administración autonómica, infraestructura de carreteras, ferrocarriles y de digitalización y conectividad, agroalimentaria y de mejora de regadíos, industrial con nuevos polígonos, sanitarias con adecuación de hospitales en Plasencia, Coria y Navalmoral, de educación con refuerzos de los centros existentes de la Universidad de Extremadura y de la UNED y de justicia entre otras, al objeto de acercar los servicios al ciudadano y facilitar el acceso a los mismos, de modo que con esta cercanía y una adecuada dotación  se pudiera facilitar la permanencia de las poblaciones en el medio rural evitando el despoblamiento y la conversión en un desierto poblacional.

El modelo propuesto puede ser mejorable y tal vez pudiera constituir con las mejoras que hubiere lugar, un punto de partida para una nueva división territorial de Extremadura.

Este blog tomará unas vacaciones para ver si nos recuperamos de estas olas de calor que nos azotan. Como ustedes los amables lectores también tienen derecho a un merecido descanso, nos veremos a primeros de septiembre. Salvo que algún acontecimiento importante nos obligue a opinar en plena canícula. Que lo pasen bien.

viernes, 8 de julio de 2022

 

FICCIÓN Y REALIDAD

En la España actual se dan diferencias muy notables entre la imagen oficial que se transmite sobre la situación de la nación y la realidad que se vive en nuestras capas sociales.

La España oficial vive en un mundo de gasto imparable y de fantasía. Tenemos una presidencia y 22 ministerios de los cuáles tres son vicepresidencias, muchos de ellos sin funciones que justifiquen su existencia, pues sólo sirven para cumplir compromisos de colocación de miembros del partido que forma coalición con el socialista.

Es una elefantiásica administración central, con una gran parte de sus competencias principales transferidas: sanidad, educación, industria, comercio, turismo, agricultura o medio ambiente entre otras, que coexiste con 17 administraciones autonómicas, más 2 ciudades autónomas.

Además, permanecen a nivel local las diputaciones provinciales en todas las autonomías no uniprovinciales y más de 8.000 ayuntamientos que, a su vez, se agrupan en mancomunidades. Como puede deducirse, una administración absolutamente gigantesca que hemos de sostener los españolitos con nuestros impuestos.

Como por otra parte aspiramos al estado del bienestar, casi todo lo que tenemos lo hemos conseguido endeudando a España hasta llegar al 120 % de nuestro PIB, una de las deudas más elevadas de los países de la UE y, además, superando casi siempre los límites establecidos para el déficit de cada ejercicio. Vivimos como ricos, cuando no lo somos.

La reciente cumbre de la OTAN, siendo importante su organización para España, en mi opinión, se ha excedido en pompa y boato. Con un país endeudado hasta las cejas, nos permitimos invitaciones con acompañantes y excursiones varias con banquetes y fiestas sin tasa. Se justifica el dispendio con el argumento de que la cumbre ha generado ingresos muy por encima de los gastos, sin que exista constancia demostrativa alguna. Podían haber sido un poco más comedidos.

Y luego están exageraciones ridículas como la del ministro Albares, asegurando que esta cumbre de la OTAN ha estado al nivel de la conferencia de Yalta, o de la caída del muro de Berlín. Sí que podemos presumir de una buena organización. Pero es que, en España, siempre se han organizado bien estas cosas.

Una ministra, una secretaria de estado y varias asesoras se desplazan en avión Falcon oficial, cuando hay un montón de vuelos comerciales, a Nueva York y Washington a darse un garbeo, sin que nos hayan explicado cuáles han sido sus actividades concretas que justificaran el periplo, más allá de algún “selfie”. Ellas podemitas de siempre, que juraban que solamente viajaban en clase turista. ¡Cómo cambian los tiempos ¡

Pero la realidad de España tiene otras caras mucho menos agradables que las que publicita el gobierno en sus manifestaciones públicas.

Somos el país con más paro de la UE, un 13 % frente al 6,6 % de media europea, y estamos continuamente manipulando los datos para dar la impresión de que hay menos desempleo del que realmente existe. La última maniobra ha consistido en hacer que los fijos discontinuos no figuren como parados cuando no trabajan. Así se han escamoteado cientos de miles de trabajadores que, estando desempleados, no figuran como tales.

Frente a las muestras de despilfarro oficial antes reseñadas, las descritas sólo son una mínima muestra, nos encontramos con los datos publicados por el INE, sobre la Encuesta de Condiciones de Vida en España del año 2021.

La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE siglas de (At Risk of Poverty or Social Exclusion) ha pasado del 27% en el año 2020 al 27,8 % en el año 2021. Esta tasa tiene tres componentes: el riesgo de pobreza, la carencia material y social severa y la baja intensidad en el empleo.

 

De igual modo el ingreso medio por persona en el año 2021 ha sido de 12.269 € un 0,2 % inferior al del año anterior.

 

En función del nivel de actividad, estaba en riesgo de pobreza el 58,6 % de los parados, el 17,9 % de los ocupados y el 16,2 % de los jubilados.

 

La desigualdad también aumentó. El índice de Gini que toma el valor 0 para igualdad perfecta y 100 para desigualdad máxima, se situó en el valor 33 en la medida de desigualdad de ingresos. El año anterior era de 32,1.

 

El análisis por comunidades autónomas muestra que el ingreso por persona alcanza en el País Vasco los 15.544 € mientras que Extremadura es donde menos valor alcanza el ingreso con 9.500 €. La media de España está en 12.269 €.

 

Respecto de la tasa AROPE la media nacional se sitúa en el 27,8 % siendo Navarra con un 14,7 % la de menor valor de la tasa y Ceuta con un 43 % y Andalucía y Extremadura con un 37,8 % las de más alto valor.

 

La tasa de pobreza, una componente de la tasa AROPE, sitúa la media de España en un 21,7%, siendo Navarra con un 9,8 % la de menor tasa y Ceuta, Andalucía y Extremadura las de mayor incidencia con un 32,3 %.

 

En España el 32,7 % de la población no puede irse de vacaciones una semana al año y el 8,8 % tiene muchas dificultades para llegar a fin de mes.

 

Y el último dato de la inflación eleva la misma al 10,2 % cifra que no se producía desde hace 40 años. Destacan las escandalosas subidas de los precios de la energía eléctrica, del gas, de los combustibles y de la cesta de la compra. Miles de familias están sufriendo graves penurias por esta alza de precios y Cáritas o los Bancos de Alimentos, constatan como se incrementa el número de familias a las que atienden.

 

De los datos anteriores se deduce que la realidad de la sociedad española es muy distinta a las proclamas triunfalistas del gobierno y de los partidos que lo sustentan.

 

Vista la cruda realidad, se debería empezar cuanto antes a reducir gastos oficiales superfluos y en paralelo llevar a cabo una reducción de impuestos, para dar algo de oxígeno a la sociedad española que lo está pasando francamente mal. Y dejarse de fastos y fuegos artificiales, que no conducen más que a la derrota en las próximas elecciones, como vienen apuntando la mayoría de las encuestas.

miércoles, 29 de junio de 2022

 

PLASENCIA Y LA ALTA VELOCIDAD

En la época de mi adolescencia, hace ya muchos años, por mi ciudad natal, se cantaba una canción popular que decía así: Plasencia ya no es Plasencia, que es una gran población, tiene obispo y “toa” la h…. y hasta coche a la estación (del ferrocarril.)

Por lo visto el presidente Vara no es de la opinión de que Plasencia sea una gran población como decía la canción. Según sus desafortunadas palabras el nuevo Alvia no parará en Plasencia porque la alta velocidad no puede parar en todos los pueblos. Para el presidente de la Junta, la cuarta ciudad de Extremadura en número de habitantes y sus comarcas son un pueblo.

Plasencia hoy día es una ciudad espléndida de 40.000 habitantes ubicada en una posición estratégica, en el cruce de las autovías A 66 y EX A1, y es el centro de un territorio formado por comarcas de una gran riqueza, como los valles del Jerte, Ambroz, Alagón, La Vera, Campo Arañuelo, Las Hurdes y sierra de Gata, siendo la capital natural de este “hinterland” tan importante del norte de Cáceres.

Cometiendo un gravísimo error puesto que rompía la vertebración ferroviaria entre el norte y el sur sin pasar por Madrid, el gobierno de España, en 1985 suprimió el servicio de viajeros y en 1995 el de mercancías en la vía férrea Ruta de la Plata en el tramo comprendido entre Plasencia y Astorga, desmantelándose posteriormente esta infraestructura.  

La estación de Plasencia – Ciudad ubicada en el casco urbano quedó, a partir de entonces, en un fondo de saco pues para acceder a ella hay que desviarse de la vía principal a Madrid y Cáceres mediante un “by pass” que lleva desde Monfragüe a Plasencia y desde aquí retorna a la línea principal hacia Mirabel.

Cuando se proyectó la Línea de Alta Velocidad de Extremadura, que inicialmente iba a ser la del AVE Madrid – Lisboa, en las estaciones que quedaban en fondo de saco como la de Plasencia, se proyectaron unas nuevas ubicaciones en la línea de alta velocidad, que posteriormente y sin dar explicaciones se han suprimido, procediéndose a un acondicionamiento de las antiguas.

La nueva estación de Plasencia en la línea de alta velocidad, creo que iba situada en el paraje de Fuentidueñas - Retortillo, a unos 9 km del centro de la ciudad y en las proximidades del cruce de las autovías A66 y EX A1, y se uniría por un servicio de autobuses o lanzaderas con el centro urbano.

Esta ubicación nueva evitaría la pérdida de tiempo que para los nuevos trenes Alvia S-730 que darán servicio a la línea Madrid – Badajoz supondría la entrada en el fondo de saco de la estación antigua de Plasencia. Este tiempo adicional se estima que sería alrededor de 30 minutos, lo que supondría un sensible retraso para los convoyes. Precisamente la ventaja de los trenes de alta velocidad, es la reducción de tiempos.

Hace unos días fue inaugurado a bombo y platillo, con la presencia de la ministra de Transporte y otras autoridades, el tramo Plasencia – Badajoz, servido por trenes Alvia, que partieron de la capital placentina. A partir del 19 de julio, sólo se proporcionará un servicio por sentido a Madrid mediante estos trenes. Y este convoy de altas prestaciones resulta que no entrará en Plasencia – Ciudad. Parará en Monfragüe: un apeadero en medio del campo sin condiciones para los viajeros. De modo que los usuarios placentinos han de trasladarse a dicha estación en autobús si quieren abordar el Alvia.

Sí que habrá algunos servicios desde Plasencia – Ciudad, pero se prestará mediante convoyes Intercity o de Media Distancia que ya circulaban con anterioridad y que tantos quebraderos de cabeza han dado a los viajeros placentinos y extremeños. No decían que disponían de 14 convoyes Alvia ¿dónde están los doce que faltan?

Así que Plasencia ha quedado excluida del servicio directo de los trenes Alvia. Como es natural y después de la parafernalia desplegada en el viaje inaugural que tuvo origen en la ciudad del Jerte, esta circunstancia ha causado la justa indignación de los placentinos y comarcanos que ven como la ciudad queda fuera de la alta velocidad y aislada de un transporte ferroviario moderno. Supongo que en Mérida con estación en fondo de saco como Plasencia tampoco entrará el Alvia. ¿O,sí?

Algunos expertos opinan y yo también, que la solución para los viajeros placentinos pasa por retomar y construir con la mayor urgencia la estación prevista en la línea de alta velocidad, que quedaría unida con la ciudad del Jerte por un buen servicio de autobuses o lanzaderas en su caso. Y podía aprovecharse dada su proximidad a las autovías antes descritas para diseñar una plataforma logística con suelo industrial abundante que serviría para una gran parte del norte extremeño. Esta estación nueva daría servicio también a ciudades como Coria, Moraleja, Hervás o Jaraíz de la Vera y a las comarcas de los valles del Jerte, Ambroz y Alagón, Sierra de Gata y Hurdes.

En Tarragona por poner un ejemplo, la estación del AVE de la línea Madrid – Barcelona denominada Camp de Tarragona, se ubica a 12 km de la capital y también da servicio a la ciudad de Reus, que se encuentra a una distancia parecida de la estación.

 Creo que esta nueva estación sería la mejor solución y el Ayuntamiento de Plasencia y los placentinos deberían reflexionar seriamente esta cuestión y exigir al Gobierno de España la implementación con la mayor urgencia de esta terminal nueva, dotada de todos los avances de seguridad y comodidad para el viajero, que estaba prevista en los proyectos iniciales.

Y mantener la variante de que lo servicios directos de alta velocidad desde Plasencia hacia Madrid o Sevilla puedan salir de la estación existente en el centro de la ciudad que sería más viable todavía en una futura apertura del ferrocarril del Corredor Oeste Ruta de la Plata.

Plasencia y sus comarcas, en general muy abandonadas del poder oficial, se merecen un tren digno de verdad y no un despropósito como lo que acaban de inaugurar.

Un viaje me hace adelantar la publicación de esta semana del viernes que es lo habitual al miércoles. La importancia del tema también tiene algo que ver en este adelanto.

 

viernes, 24 de junio de 2022

 

UN TREN A MEDIAS

Por fin, con mucho ruido y pocas nueces, fue inaugurado el nuevo tramo ferroviario entre Badajoz y Plasencia, de la denominada Línea de Alta de Velocidad de Extremadura, tras largos retrasos en su puesta en servicio. En el tramo inaugurado todavía quedan obras pendientes de terminar, entre otras las entradas a las estaciones de Cáceres y de Mérida. En realidad, es un tren a medias como veremos a continuación.

Este tren que pomposamente en sus inicios iba a ser el AVE Madrid – Lisboa, parece que, de momento, ni va a ser un AVE ni va a llegar a Lisboa. De verdad que yo no sé cómo denominar a este tren cuyo trayecto inaugural oficial ha tenido lugar el día de ayer.  No es AVE en el sentido que conocemos y que circula en líneas como las de Madrid – Sevilla, o Madrid – Barcelona. Oficialmente se la denomina Línea de Alta Velocidad de Extremadura, otros lo definen como de velocidad alta, algunos lo califican como tren de altas prestaciones y varios como tren digno.

Yo creo que, de momento, será una línea de velocidad 200 km/h como máximo y que a día de hoy será diésel en el tramo recién inaugurado entre Badajoz y Plasencia, ya que la electrificación no estará operativa hasta al menos el año 2023.

Los retrasos que está sufriendo el transporte ferroviario en Extremadura son notables. De la línea de alta velocidad Madrid – Badajoz prometida para el año 2010, todavía resta por ejecutar todo el tramo que discurre entre Plasencia y Madrid (unos 230 km), que es de mayor longitud que el recién inaugurado (207 km) y que, según cálculos de mis compañeros del Club Senior de Extremadura expertos en el tema, como mínimo no estará operativo hasta 2030.  Como dijera Don Quijote a Sancho, muy largo me lo fiais. Y pueden producirse retrasos y más retrasos como los sucedidos en el tramo extremeño recién inaugurado.

Es evidente que el nuevo trayecto entre Badajoz y Plasencia, debiera suponer una mejora sobre el deplorable servicio que en la actualidad padecemos entre Badajoz y Madrid. Faltaría más. Supongo que se acabarán, al menos en ese tramo, espectáculos tan poco edificantes como convoyes detenidos en medio del campo, con peregrinación de los viajeros maleta al hombro buscando desesperadamente un autobús; incendios de vagones y huida de usuarios; retrasos continuados por las causas más peregrinas: averías del sistema de comunicaciones, falta de coordinación entre los maquinistas y otras lindezas. Supongo que todas estas peripecias desaparecerán a partir de ahora en el nuevo tramo. Aunque tengo mis dudas de que los incidentes anteriores no puedan seguir repitiéndose en el trayecto no mejorado entre la capital del Jerte y Madrid.

Extremadura cuyos habitantes pagan los mismos impuestos que los del resto de comunidades autónomas y, en consecuencia, tendrían que recibir un trato similar en materia ferroviaria, parece que no son merecedores de un mínimo respeto por parte del Gobierno y de los directivos de ADIF y RENFE.

Lo digo porque los nuevos convoyes que prestarán servicio en la nueva línea son material rodante procedente de Galicia, trenes ALVIA S-730 desechados allí, al ser sustituidos por trenes AVE. En definitiva, en lugar de destinar material ferroviario nuevo para esta nueva línea, nos adjudican un material antiguo al que le han realizado un lavado de cara en los talleres de Talgo.

Por lo que dada la vejez del mismo no descarto que puedan seguir ocurriendo nuevos episodios de averías e incidentes incluso en el tramo nuevo. Pero el tiempo nos lo dirá.

Aquí en Extremadura, algunos medios de comunicación y organizaciones afines empiezan su labor de turiferarios, elogiando la bondad de los nuevos trenes y el ahorro de tiempo, relativamente poco, que se producirá en la nueva situación. El tren tardará dos horas y cuarto en realizar el nuevo trayecto entre Plasencia y Badajoz: velocidad media 92 km/h.  

En esta primera etapa todo será diésel y a partir de 2023 (esperemos que haya suerte) habrá electricidad entre Badajoz y Plasencia y diésel entre Plasencia y la capital de España. Y así hasta 2030 en que, si todo va bien y todavía quedamos extremeños, circulará un tren que no será AVE, pero será digno al decir de los políticos que nos gobiernan. Aunque tal vez para entonces estos convoyes y líneas férreas extremeñas es posible que hayan quedado obsoletos si los comparamos con el resto de España.

Y es que somos pobres hasta para pedir. En cualquier autonomía de las de primera velocidad (catalanes y vascos, por ejemplo), estos trenes hubieran sido nuevecitos y sus gobiernos no habrían consentido esta tomadura de pelo. Aquí no, aquí en Extremadura nos tragamos lo que nos echen. Como somos tan pocos, y además cada vez menos, y nuestro número de diputados es reducido (pero recuerdo que tenemos un número de diputados parecido al que tiene el PNV, bendecido por el gobierno) pues hemos de apechugar con todo: retrasos en la infraestructura con años y años para ejecutar las obras y, cuando estas terminan, nos colocan convoyes de desecho de tienta y defectuosos (como se dice de los novillos en los carteles taurinos)

Según se ha anunciado, sólo habrá a partir del 19 de julio un servicio al día en cada sentido con el Alvia nuevo. ¿Y para ese viaje tanto alboroto inaugural?

Para rematar el penoso escenario en el que se mueve Extremadura en materia de ferrocarriles, se mantiene cerrada y desmantelada una vía férrea crucial para el desarrollo extremeño como es el Corredor Oeste Ruta de la Plata. Cuando debería ser integrada en la Red Transeuropea de Transportes y reconstruida con toda urgencia ya que es el camino más corto de salida de nuestros productos hacia Europa y vertebra todo el oeste de España. Pues ahí sigue, cerrada. Y la Junta presumiendo de que se ha convertido en una vía verde. ¡Qué cosas, con el verde que sobra en Extremadura ¡

 

 

jueves, 16 de junio de 2022

 

UNA PLAGA BÍBLICA EN LA EXTREMADURA DEL SIGLO XXI

Cuando estudié Entomología Agrícola durante mi proceso de formación como Ingeniero Agrónomo, me sorprendió sobremanera que el catedrático de la asignatura Don Francisco Domínguez García – Tejero, una excelente persona y magnífico profesor, hiciera gran hincapié en el tratamiento que había de aplicarse a la langosta mediterránea (Dociostaurus Maroccanus Thumb.) una plaga bíblica muy antigua, de los tiempos en los que el pueblo de Israel andaba desterrado en Egipto, pero que sigue activa en la actualidad. El tratamiento contundente era imprescindible para evitar los graves daños y pérdidas económicas, que este insecto puede producir en los cultivos y aprovechamientos agrarios.

El paso de este insecto Ortóptero de la fase solitaria a la fase gregaria, marca el momento en que la plaga empieza a convertirse en un problema grave para los cultivos, árboles y pastos puesto que millones de individuos los atacan con una enorme voracidad, destruyendo todo a su paso.

Para evitar este cambio de fase, hay que controlar los focos permanentes en donde habita la langosta para mantenerla en su fase solitaria, impidiendo el tránsito a fase gregaria y la posterior ruina de los cultivos que resultarán atacados por el depredador insecto. A lo largo de la historia de la humanidad, son innumerables las hambrunas ocasionadas por la langosta en su destrucción de los cultivos. Una vez que llega a la fase gregaria la lucha contra esta plaga se hace muy difícil, compleja y gravosa.

Sus zonas de permanencia en la fase solitaria están en diversos lugares de España y, en Extremadura, estas áreas se encuentran ubicadas en La Serena y los Llanos de Cáceres – Trujillo.

Es en estos territorios en los que hay que tomar medidas de control fundamentalmente mediante tratamientos con insecticidas, para impedir que la plaga pase a fase gregaria que es en donde los daños pueden ser de gran magnitud.

Se calcula que un individuo puede comer entre el simple y el doble de su peso en vivo por lo que una sola langosta mediterránea puede llegar a consumir a lo largo de su vida entre 33 y 66 gramos de pasto (A. Arias Giralda y colaboradores, 1994).

Una gran parte de las zonas permanentes de langosta en Extremadura fueron declaradas como protegidas y son actualmente Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA). Debido a estas figuras de protección ambiental, los tratamientos fitosanitarios contra la plaga están restringidos y, cuando se hacen, se emplean productos de baja toxicidad y de limitada eficacia contra este insecto.

La existencia también de fincas con explotación ecológica, en la que no se utilizan pesticidas y se reducen labores, hace que cuando las condiciones climáticas acompañan como ocurre en esta campaña, este tipo de fincas se conviertan en un reducto de producción de langostas.

Estas circunstancias y la climatología han propiciado que, en la actualidad en los términos municipales de Cabeza del Buey, Peñalsordo y Zarza Capilla se esté produciendo un grave ataque de langosta mediterránea, el cual está ocasionando graves daños a los agricultores y ganaderos, que pierden sus cultivos y sus pastos teniendo que sustituir estos últimos por piensos. Los seguros agrarios no cubren estas pérdidas.

Los hombres del campo acusan a la Junta de Extremadura de no intervenir a tiempo para evitar el problema, mediante la aplicación de los tratamientos fitosanitarios correspondientes, que permitan impedir que la plaga evolucione a la fase gregaria que es la peligrosa.

Una vez más un ecologismo mal entendido se vuelve contra los profesionales de la agricultura, los cuales tienen que afrontar pérdidas que nadie les indemniza. Antes de esta política ecologista y conservacionista a ultranza, se aplicaban tratamientos insecticidas (malatión y otros) que, llevándolos a cabo con las precauciones adecuadas para impedir efectos nocivos en la fauna, permitían el control de la plaga, de modo que los daños en los cultivos y aprovechamientos producidos por la misma fuesen mínimos o al menos asumibles. Con la orden de la Consejería de Agricultura de 5 de mayo de este año de lucha contra la langosta, sólo puede utilizarse el deltametrin 2,5 %, aunque se autoriza a ensayar otros productos de menor toxicidad para la salud humana y ambiental.

Al parecer los productos insecticidas actualmente utilizados por la administración en sus tratamientos son poco eficaces y no controlan eficazmente el problema de esta plaga.

Llama poderosamente la atención que, para cualquier actuación del Servicio de Sanidad Vegetal, la mencionada orden establezca la necesidad de obtener el permiso o informe favorable de la Dirección General de Sostenibilidad Ambiental. Parece que el gran hermano ambiental ha de dar su “nihil obstat”, hasta para ejecutar una actuación rutinaria como es la fumigación contra la plaga. Toda esta burocracia trae consigo retrasos en los tratamientos como al parecer está ocurriendo este año. Y con estos retrasos se llevan más de 20.000 ha destruidas por la langosta.

Parece un contrasentido que, con todos los avances experimentados en la lucha química y biológica contra esta plaga, en pleno siglo XXI los agricultores de la zona de la Serena tengan que sufrir las consecuencias de los ataques de esta maldición bíblica, lo que hace que nos tengamos que retrotraer muchos siglos, a tiempos en los que la langosta era un enemigo imbatible para las gentes del campo y causaba su ruina económica.